Las víctimas colaterales del terremoto en Criteria: Celsa ha de buscar alternativas
La crisis de Criteria afecta a la compañía acerera. Los cambios en la cúpula del holding dejan aún más en el limbo la compra de un 20% del grupo por parte de La Caixa
Criteria, el holding inversor de La Caixa, atraviesa una crisis interna tras la abrupta salida de su consejero delegado Ángel Simón. El movimiento ha provocado un terremoto en Celsa, y los fondos accionistas ya buscan alternativas a sus necesidades de capital. El presidente de Celsa, Rafael Villaseca, había negociado que Criteria comprase el 20 % de Celsa, pero ahora la operación ha quedado en cuestión y fuentes financieras dudan de que vuelva a retomarse, lo que tensionará la posición de Celsa, un grupo que factura 4.756 millones y que emplea a 4.000 personas de forma directa y a 30.000 de manera indirecta.
Desde Celsa niegan que la entrada del holding de La Caixa esté muerta. Estas fuentes sostienen también que el hecho de que Rafael Villaseca haya fichado como presidente de Veolia España —donde Criteria tiene un 5 % del capital— es solo una casualidad, y que la multinacional francesa llevaba meses con un proceso abierto a través de una firma de 'head hunters'.
Por otro lado, fuentes oficiales de Criteria aseguran que la operación de entrada en Celsa “se encuentra en revisión” y que dependerá de lo que decida el nuevo vicepresidente ejecutivo y sustituto de Ángel Simón, Francisco Reynés, también presidente de Naturgy. Según esta versión, la revaluación no dependerá tanto del precio como de establecer la conveniencia de que Criteria integre en su cartera de participadas una compañía como Celsa.
Sin embargo, fuentes financieras conocedoras de la subasta en la que en su momento se impuso Celsa apuntan que la cuestión del precio es relevante. Criteria pactó con Villaseca que por ese 20 % se abonarían cerca de 250 millones, muy por encima de lo que ofrecieron otros interesados del sector de fundiciones, como Sidenor o el grupo Cristian Lay.
Eso suponía valorar la actual Celsa en 1.250 millones, a lo que habría que descontar 600 de deuda neta tras vender las filiales de Noruega y el Reino Unido. La entrada de Criteria completaba una ampliación de capital prevista de unos 400 millones, en la que el holding de la entidad de ahorro aportaría sus 250 millones de caja neta y los fondos la complementarían con otra conversión de deuda en capital, según explican fuentes financieras conocedoras del diseño de la operación.
Inquietud de los propietarios
Los fondos propietarios de Celsa desde 2023 son DWS, Attestor, Golden Tree, Strategic Value Partners y Cross Ocean. Esos fondos contaban con los 250 millones y la valoración que daba esta operación; ahora todo está en el aire.
Se teme que Criteria plantee una oferta que ya no sea por el precio pactado hace un mes o que, en su versión más lógica tras los últimos acontecimientos, abandone por completo el intento de entrar en Celsa. Esta inyección de capital era clave para dar continuidad a la compañía, según el plan de negocio de los fondos.
Los fondos de Celsa ya ven la operación de Criteria como una oportunidad perdida
Fuentes financieras explican que la entrada de Criteria en el gigante del acero y la trefilería había sido sugerida por el Gobierno. Criteria, con 30.000 millones en activos, es lo más parecido a un fondo soberano que tiene España. Pero no todas las operaciones que propone Moncloa se llevan a cabo; ahí está, por ejemplo, el caso de Talgo.
El acuerdo se llevó al consejo de administración. Según portavoces de Criteria, el consejo solo fue informado y no votó a favor. Otras fuentes financieras aseguran que el consejo votó a favor, si bien condicionó el pacto a la 'due diligence' en marcha, algo habitual en este tipo de acuerdos. Lo que replanteó la operación fue que llegara al conocimiento de Jesús Escolano (84 años), persona de plena confianza de Fainé. Escolano había sido el encargado de vender la deuda que CaixaBank tenía con Celsa en Londres a fondos oportunistas con un descuento superior al 50 %. Y puso el grito en el cielo por el precio de la entrada en el capital de Celsa.
Coincidencia fatal
El intento de entrada en Celsa coincidió con las tensiones entre Fainé y Simón. Algunas fuentes del entorno Caixa valoran que Criteria hizo público que enfriaba su interés por Celsa el pasado 16 de abril, esperando que Simón se sintiera desautorizado y presentara su dimisión. No fue así y Ángel Simón mantuvo su posición hasta que fue cesado el pasado martes. En el argumentario de Criteria para justificar la marcha de su consejero delegado —un año y medio después de su nombramiento— se esgrimió el fracaso de la operación Celsa. De ser ciertas las versiones, en un mes Celsa habría pasado de ser un activo interesante a un motivo para un despido.
En este contexto, preocupa al Gobierno y a la Generalitat, no solo que se haya desplazado a Ángel Simón —más cercano a los socialistas— por Francisco Reynés —más próximo a los populares—, sino también, aunque en menor medida, que se frustre una operación que ya estaba encarrilada para una empresa que ambas administraciones consideran estratégica. Pero Fainé y Reynés conservan un as en la manga para reconducir sus relaciones con el Gobierno: salvar la compra del 20 % de Celsa. Eso sí, a un precio inferior al pactado a principios de abril.
Criteria, el holding inversor de La Caixa, atraviesa una crisis interna tras la abrupta salida de su consejero delegado Ángel Simón. El movimiento ha provocado un terremoto en Celsa, y los fondos accionistas ya buscan alternativas a sus necesidades de capital. El presidente de Celsa, Rafael Villaseca, había negociado que Criteria comprase el 20 % de Celsa, pero ahora la operación ha quedado en cuestión y fuentes financieras dudan de que vuelva a retomarse, lo que tensionará la posición de Celsa, un grupo que factura 4.756 millones y que emplea a 4.000 personas de forma directa y a 30.000 de manera indirecta.