El apagón se notó en Alemania, pero la baja interconexión blindó la red europea
El 'blackout' de la Península Ibérica se notó en el resto del 'Viejo Continente'. El mercado duda de si no existiese un mayor aislamiento, España hubiera arrastrado al resto
Calles a oscuras durante el apagón en Barcelona. (Europa Press/Alberto Paredes)
España está aislada del resto de Europa en lo que a electricidad se refiere. Su mercado, compartido con Portugal, solo puede exportar el 3,6% de la luz que genera a través de los Pirineos, menos de la mitad del objetivo que Bruselas estableció para el año 2020 (10%). Un ‘trauma’ histórico que, tal vez, fue la mejor protección para que el pasado lunes 28 de abril el gran apagón español no contagiara a toda la red europea y, al mismo tiempo, probablemente empeoró el evento en la Península Ibérica.
Francia y otros países del centro de Europa notaron levemente el efecto del apagón en su sistema. Una situación que hace que algunos ‘colegas’ europeos se pregunten: ¿Pudo España dejar sin luz a toda Europa? “Tuvimos suerte de que España estuviera tan mal conectada con Francia”, celebraba en sus redes sociales el experto energético y profesor alemán de Hertie School, Lion Hirth. “Si se hubieran perdido algunos ‘gigavatios’ más de exportaciones, la frecuencia habría caído significativamente más”, añade. Hirth hace referencia a que, antes de que España se desconectara por seguridad con Francia, desde el mercado español se enviaban 2,5 gigavatios (GW) a través de los Pirineos, de los 2,8 ‘gigas’ que puede enviar.
Una cantidad de demanda que desapareció de golpe del mercado francés provocó leves apagones en la zona sur de Francia y se pudo sentir hasta en las redes alemanas. “Provocó una caída de frecuencia de unos 150 megahercios (MHz) en Alemania. Esto se recuperó rápidamente con los procesos regulares”, detalla el experto energético alemán. En Berlín se ha hecho mucho hincapié en los últimos días en que su mercado energético no puede sufrir un apagón similar porque su sistema cuenta con salvaguardias repartidas por el territorio.
¿Protegió a Europa que España y Portugal sean una isla energética? “Habría creado un mayor grado de exposición para otros países a la desviación de frecuencia”, explica Ben McWilliams, del 'think tank' económico Bruegel. “Pero también podría haber ayudado a reducir el apagón”, puntualiza. El experto considera que es “imposible” decir cuáles habrían sido los efectos si hubiera sido en otro país de Europa mejor conectado, sobre todo porque todavía no se sabe exactamente qué pasó; un mayor nivel de interconexión tiene —según explica— dos caras de la moneda: expone más al resto de países, pero también ayuda a estabilizar al Estado miembro origen del incidente y permite su recuperación más rápidamente. En esta ocasión, solo España y Portugal se han visto afectadas por este colapso eléctrico.
Otros apagones en Europa han provocado un efecto contagio, como el vivido en junio de 2024 en el sudeste europeo, concretamente en Montenegro. Su afección contagió a Bosnia y Croacia, aunque el resto del continente evitó verse afectado. Pese a la buena interconexión, por seguridad, varias líneas se desconectaron para proteger al resto del sistema europeo. Es decir, Europa cuenta con mecanismos para evitar el contagio con buenas interconexiones. “Por eso tenemos disposiciones para la recuperación del sistema, para hacer frente a lo que ocurre cuando la frecuencia empieza a bajar. Por eso tenemos el código de red de emergencia y restauración (un texto de la UE sobre cómo proceder en estos casos). Por eso tenemos estas reservas comunes que reúnen todos los gestores de red y que se activan automáticamente de cero a 30 segundos desde el inicio de un incidente para intentar mitigarlo”, explica una fuente comunitaria. Las fuentes recuerdan que entre 2013 —cuando se adoptaron una serie de medidas tras apagones serios en Alemania e Italia a principios de siglo— y el verano de 2024 no se había producido ningún incidente de gravedad, lo que, aseguran, demuestra que la red europea aprende de los errores y es capaz de adaptarse para evitar que vuelvan a ocurrir.
“Tenemos un sistema por el cual, al principio, si hay ciertas oscilaciones, establecemos una cantidad de reservas para que se activen automáticamente, estén donde estén. Así que todos los gestores de red de Europa tienen que tenerlo y tratarán de ir a apoyar al país que esté experimentando estas dificultades”, explica la fuente comunitaria, que señala que, sin embargo, cuando ya “no pueden ser cubiertos por los sistemas de reservas de contención de frecuencia y reservas de restauración de frecuencia” el sistema “trata de aislar el problema y evitar que se propague y cause un daño mayor”. Es decir, las fuentes comunitarias creen que los mecanismos de protección funcionan y habrían funcionado incluso en el caso de una Península Ibérica más interconectada, aunque admiten que el incidente, en un mercado más conectado, “puede cruzar fronteras” hasta que las salvaguardas funcionan, como ha ocurrido con Portugal o como ocurrió en 2021 entre Croacia y Rumanía.
El edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea en Bruselas. (EFE)
Pero las mismas fuentes rechazan “especular” sobre qué habría ocurrido en el caso de una mayor interconexión. En todo caso, lo que sí explican es que el incidente no se expande geográficamente. “Lo que sucede en España puede tener un impacto en los otros países y lo que sucede en el otro lado de la UE en la Europa continental puede tener un impacto en España. De hecho, cuando se produce una perturbación, esta se amplifica a través del sistema. Así que, si algo ocurre en el oeste, en el este se siente más; si algo ocurre en el norte, el sur lo siente más”, añaden.
El mercado español seguirá presionando para alcanzar el objetivo mínimo del 15 % de interconexión respecto a la capacidad total instalada, que es lo recomendado por la Unión Europea para un funcionamiento óptimo del mercado. Un mes antes del apagón, Sara Aagesen, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, volvió a criticar la falta de interconexión de España en una reunión de ministros del ramo. “Es el momento de más interconexiones”, señaló Aagesen, que aseguró que ahora mismo hay una mejor coordinación con el Gobierno francés para avanzar en las interconexiones.
Por ello, Red Eléctrica y el Gobierno español proyectan más líneas, como una interconexión submarina a través del Golfo de Vizcaya. Una conexión que podría estar operativa antes de 2030 y aumentaría más la integración de España en la red energética europea, aunque esta seguiría siendo limitada. “Solo puedo añadir que, dentro del marco de infraestructuras que tenemos, hemos creado un grupo de alto nivel sobre interconexiones para el suroeste de Europa con el fin de integrar mejor la Península Ibérica. Incluye a representantes de la Comisión Europea, de Francia, España y Portugal y también los operadores del sistema y las autoridades reguladoras”, añade otra fuente comunitaria.
La Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión de Electricidad (ENTSO‑E), entre los que se incluye Red Eléctrica, publicó en 2017 un informe en el que advertía que el aumento de la generación renovable provocaría desviaciones de frecuencia mayores y más rápidas. Un informe de ENTSO‑E que ha defendido estos días divulgadores energéticos como Michael Shellenberger, gran defensor de las nucleares. “Hay mucha experiencia gestionando redes con un alto nivel de renovables, pero no quiero entrar más en profundidad sobre las causas del apagón, que desconocemos”, explica una fuente comunitaria.
Esta investigación asegura que los riesgos de fallos en cascada en toda Europa aumentarán si no se invierte de inmediato en almacenamiento y una gestión más inteligente de la red en tiempo real. Un informe de hace ocho años que ahora los expertos de los países vecinos recuerdan al Gobierno español. Será ahora un panel de expertos del ENTSO‑E, presidido por un miembro de la red que no se haya visto afectado por el incidente, el que tenga que desarrollar un informe independiente sobre lo ocurrido el pasado 28 de abril y hacer una serie de recomendaciones.
España está aislada del resto de Europa en lo que a electricidad se refiere. Su mercado, compartido con Portugal, solo puede exportar el 3,6% de la luz que genera a través de los Pirineos, menos de la mitad del objetivo que Bruselas estableció para el año 2020 (10%). Un ‘trauma’ histórico que, tal vez, fue la mejor protección para que el pasado lunes 28 de abril el gran apagón español no contagiara a toda la red europea y, al mismo tiempo, probablemente empeoró el evento en la Península Ibérica.