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Veolia se hace fuerte en Agbar y busca expandir su marca en España
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Veolia se hace fuerte en Agbar y busca expandir su marca en España

La empresa francesa cierra el debate sobre su filial española tras la entrada del holding catalán en su accionariado. Agbar-Veolia prepara su evolución hacia simplemente 'Veolia'

Foto: La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, en Omán.
La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, en Omán.
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Veolia ha enseñado músculo esta semana desde sus desaladoras de Omán. La empresa francesa factura 45.000 millones gracias, principalmente, a la gestión del agua en Oriente Medio, Estados Unidos o Francia. También en España, donde su gran negocio son las aguas de Barcelona que controla a través de Agbar, un anhelo de Criteria Caixa desde que perdió su control en 2014, y que aporta 2.000 millones al año a esa facturación total. Veolia quiere hacer valer su control total de Agbar, encontrar más negocio de agua en España y expandir su marca en este mercado.

Criteria ha confiado en nosotros con 1.000 millones, que es mucho dinero”, explica la consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, desde Mascate (Omán) un mes después de la entrada del holding de la Fundación ‘La Caixa’ con un 5,5% del capital. “Estamos muy contentos con Agbar y forma parte de nuestra estrategia de futuro. Para que se hagan una idea, hemos disparado nuestras inversiones en España en los últimos tres años. Es un gran reto para nosotros afrontar los retos en el negocio del agua en Barcelona, que requiere inversión de diversas maneras”, explica la ejecutiva desde Omán.

Agbar ya se conoce como Agbar-Veolia y, como está sucediendo con otras filiales de la multinacional francesa, se ve un futuro en el medio plazo en el que sea simplemente ‘Veolia’. Una clara declaración de intenciones de su apuesta por España. Por su parte, Criteria no ha escondido su interés en recuperar ese negocio, aunque nunca ha trasladado una propuesta formal a Veolia.

placeholder Desaladora de Veolina en Barka (Omán)
Desaladora de Veolina en Barka (Omán)

En 2024, ocupó grandes titulares en España el nuevo interés del holding que lidera Isidro Fainé y dirige Ángel Simón, quien fue precisamente máximo ejecutivo de Agbar, de recuperar la compañía de aguas que vendió en 2014 a la multinacional francesa Suez, que después se integró en Veolia. Un plan que, como adelantó El Confidencial, provocó el envío de una carta a Criteria desde la sede de Veolia en París para zanjar ese plan.

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Estelle Brachlianoff.

Un capítulo que ya se da por terminado, como se plasmó en la entrada consensuada de Criteria en su capital, junto con la entrada de un consejero a la mesa de gobierno. Este entendimiento se refleja en su empresa compartida, Aguas de Barcelona, donde Criteria y el Ayuntamiento controlan el 15% y Agbar (Veolia) es el socio de referencia con un 70%. “Además de socios, ahora también son nuestros accionistas y mi responsabilidad es gestionar su inversión de la mejor manera. Nuestro plan es seguir creciendo en España con un Agbar dentro de Veolia”, explica Estelle Brachlianoff.

La ejecutiva ve que la apuesta de Criteria refuerza la senda que tiene su compañía. “Somos un tipo de inversión que encaja en los planes de Criteria, una compañía con un crecimiento estable y seguro, con buen posicionamiento en el negocio del agua, el tratamiento de residuos y la eficiencia energética. Nos conocemos todos desde hace mucho tiempo y va a ser una buena relación”, asegura la principal directiva de una empresa valorada en el mercado 20.600 millones de euros.

Uno más en el accionariado y el consejo

En Veolia aseguran no haber sentido hostilidad por la llegada de Criteria a su capital, pese a ser público su interés por uno de sus grandes activos. La empresa francesa tiene un bloque de accionistas estable liderado por sus propios empleados con un 8,9% de la compañía. Le siguen, con algo más del 5 % cada uno, Caisse des Dépôts (un brazo financiero del Estado francés), el fondo BlackRock y el banco francés Crédit Agricole a través de su gestora Amundi.

Tampoco se ve ningún riesgo en el consejo de administración. Criteria estará representada por la exministra española Elena Salgado, pero su inversión ha provocado la salida de Francisco Reynès. El presidente de Naturgy no puede cumplir con su tarea de 'consejero independiente' después de que CriteriaCaixa, el máximo accionista de la gasista, cuente con un 5,5% en Veolia. La compañía francesa también se ha reforzado en ese sentido con la entrada en su consejo del CEO de Crédit Agricole, Philippe Brassac, y Arnadu Caudoux, viceconsejero delegado de Bpifrance, el banco nacional francés de inversiones.

A por más negocio

Con los asuntos corporativos cerrados, con la entrada de Criteria y los cambios en el consejo, Brachlianoff y su equipo tienen el foco en seguir siendo un referente en el negocio del agua a escala global. Estiman que el mercado mundial de la desalación de agua representa 97.000 millones de dólares en 2030, después de duplicarse en la última década. Veolia tiene actualmente el 18% de ese mercado y espera seguir manteniéndolo cuando ‘el pastel’ sea más grande.

Mantener esa cuota supone que estiman duplicar sus operaciones de explotación y mantenimiento de agua. Un mercado en el que compiten con grandes empresas españolas como Acciona o Cox. Brachlianoff habló de nuevos contratos que han incorporado a su cartera, como los de Mirfa 2 y Hassyan en los Emiratos Árabes Unidos, Cornwall en el Reino Unido y una planta en Rabat (Marruecos), que podría convertirse en el mayor proyecto de este estilo en África, con una capacidad de abastecimiento de 9,3 millones de personas.

placeholder Operarios de Veolia en su planta desaladora de Omán Sur
Operarios de Veolia en su planta desaladora de Omán Sur

El objetivo en España es aumentar la inversión y seguir creciendo, aunque las cifras concretas son todavía confidenciales. Sólo el 8% del agua potable que se consume en España procede de desalinizadoras. Unas tecnologías que se concentran en Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, así como algunas regiones de la costa mediterránea. Un negocio con mucho recorrido que supera, con creces, el 1% del agua de Francia que llega de las desaladoras.

Un negocio que en Oriente Medio está muy desarrollado tanto por las urgencias como por la capacidad presupuestaria de estos países para dar prioridad a estos proyectos. En Omán, la población consume agua en un 86% que llega a través de las desaladoras. Sólo la planta de Veolia en Barka (Omán) da de beber al 20% de la población del país. Su escaso recurso hídrico le condena a depender de esta tecnología, algo que todavía no sucede en los países del sur de Europa. De momento.

Veolia ha enseñado músculo esta semana desde sus desaladoras de Omán. La empresa francesa factura 45.000 millones gracias, principalmente, a la gestión del agua en Oriente Medio, Estados Unidos o Francia. También en España, donde su gran negocio son las aguas de Barcelona que controla a través de Agbar, un anhelo de Criteria Caixa desde que perdió su control en 2014, y que aporta 2.000 millones al año a esa facturación total. Veolia quiere hacer valer su control total de Agbar, encontrar más negocio de agua en España y expandir su marca en este mercado.

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