Grifols vs. Kyndryl: misma estrategia para defenderse de Gotham con distinto resultado
La empresa estadounidense se dejó un 5% el día en que se conoció que era la nueva víctima del fondo. En cambio, la farmacéutica catalana se dejó un 26% en su momento
La Bolsa de Nueva York antes del debut de Kyndryl. (Cedida)
"Nos recuerdan mucho a Grifols". El inversor bajista Gotham City Research ya advirtió que el nuevo supuesto escándalo que estaba a punto de destapar guardaba mucha semejanza con el caso de la farmacéutica catalana, que lleva sumida en una crisis bursátil desde el ataque que sufrió hace más de un año por parte de ese mismo fondo. Y es cierto que las acusaciones vertidas sobre sus irregularidades contables han sido muy similares, pero no así la reacción que ha tenido el mercado.
La nueva víctima de Gotham ha sido la estadounidense Kyndryl, una antigua filial tecnológica de IBM, que presuntamente habría inflado de manera artificial dos magnitudes de su tabla de resultados: el ebitda ajustado y la generación de flujo libre de caja. El fondo bajista calculaba que, cuando los inversores conociesen la verdad, las acciones de esta compañía se desplomarían entre un 60% y un 75% en Wall Street, pudiendo incluso llegar a valer cero en el peor de los casos.
Pero el terremoto bursátil que se preveía ha sido, por el momento, una pequeña vibración. El acusador informe de Gotham sobre Kyndryl se publicó el jueves y, aunque en un primer momento su cotización llegó a retroceder un 16%, después de que la compañía iniciase su estrategia de defensa, terminó la sesión con una caída del 5%. Un día después, las aguas se mantuvieron más calmadas, cerrando la sesión con una caída del 3%. Así, las acciones acumulan un descenso del 8% desde el ataque.
El planteamiento defensivo de las dos afectadas ha sido prácticamente el mismo. En declaraciones a Bloomberg, un portavoz de Kyndryl se apresuró a calificar el informe de "inexacto y deliberadamente engañoso". Es la misma interpretación que hicieron en Grifols al señalar, desde el primer momento, que las acusaciones eran "materialmente engañosas e incorrectas", tesis sobre la que sustenta los dos procesos judiciales que tiene abiertos contra Gotham, uno en EEUU y otro en España.
Gotham calculaba que, cuando los inversores conociesen la verdad, las acciones de Kyndryl se desplomarían entre un 60% y un 75%
Sin embargo, el efecto conseguido no ha sido el mismo. Grifols se hundió un 26% —llegó a dejarse un 40%—en la jornada del 9 de enero de 2024, el mismo día que Gotham le acusó también de "reducir artificialmente su apalancamiento" al haber manipulado el ebitda y la deuda. Es cierto que registró una subida del 11% en la jornada posterior, pero las fuertes caídas volvieron y, desde entonces, acumula un desplome de casi el 40%.
El pronóstico del inversor bajista sobre Grifols fue que sus acciones "probablemente valen cero". No se ha llegado a ese extremo, pero el colapso bursátil que provocó en la compañía desde el primer día ha sido, hasta el momento, irreparable. Ni siquiera ejecutando cambios en su gobernanza, ni sustituyendo a su auditor, ni trayendo a un consejero delegado externo, lo ha conseguido. En cambio, el golpe inicial que ha sufrido Kyndryl parece más asequible de reparar.
Es la misma interpretación que hicieron en Grifols al señalar que las acusaciones eran "materialmente engañosas e incorrectas"
¿Por qué no ha tenido tanto efecto el último ataque de Gotham? ¿Ha perdido el mercado la confianza en el fondo bajista? Cada inversor tiene sus propias razones para hacer y deshacer sus posiciones, pero lo cierto es que las cinco firmas de análisis que cubren Kyndryl se han mantenido inamovibles después de conocer el informe. Todas ellas han mantenido su recomendación de comprar, de acuerdo con los registros de Bloomberg, otorgándole de media un potencial alcista del 42%.
En Grifols, en cambio, hubo algo más división entre los expertos durante los primeros días de ese fatídico enero. Aunque la mayoría de analistas siguió respaldando al valor, hubo quien se apresuró a rebajarle la recomendación. Fue el caso de Bankinter, que dos días después del ataque situó su consejo en vender, desde mantener, alegando un daño reputacional. También hubo rebajas de precio objetivo, que en dos jornadas pasó de una media de 19,08 euros a 18,2 euros por acción.
Las explicaciones de Grifols tampoco convencieron a alguno de sus inversores históricos. Cuatro días después de conocer las acusaciones del fondo bajista, Capital Group vendió un 10% de su participación. Se trataba del cuarto mayor accionista de la compañía catalana y el primero que no estaba relacionado con los fundadores. Después fue reculando todavía más, hasta desaparecer de los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que solo obliga a informar cuando se supera el 3% del capital.
¿Golpe fallido de Gotham?
Desde el punto de vista de Gotham, la ofensiva contra Kyndryl puede considerarse fallida, por el momento. El modus operandi del inversor bajista es tomar posiciones cortas en una compañía en la que ha detectado irregularidades contables, para después difundir gratuitamente la información y provocar que se hunda la cotización, lo que le reportará un beneficio económico. Así lo advierte en sus informes: "El lector debe tener presente que el interés [...] es ver bajar el precio de las acciones del emisor cubierto".
Para el lector menos familiarizado con los conceptos bursátiles, conviene explicar que tomar posiciones cortas implica apostar en contra del valor. La operativa es la siguiente: un inversor pide al mercado acciones prestadas para venderlas al precio vigente, con el objetivo de comprarlas posteriormente a un precio inferior y, al devolverlas, quedarse con la diferencia como ganancia. Es un movimiento arriesgado, ya que, si el precio sube, perderá dinero.
Cuatro días después de lanzar el ataque, todavía mantiene esa posición corta en Kyndryl, a la espera de que la cotización siga cayendo para obtener el rédito esperado. Por el contrario, en Grifols apenas tardó una sesión en recoger sus beneficios. El juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, que está investigando aquella operación, estima que habría conseguido una plusvalía superior a los 9,4 millones de euros.
Modus operandi de Gotham
Aunque la tecnológica estadounidense no puede respirar tranquila. Gotham siempre suele lanzar nuevos ataques para ratificar sus acusaciones iniciales y convencer al mercado. Así lo demostró el pasado viernes, cuando corroboró que el hundimiento de la acción no era el esperado y difundió públicamente un documento más breve titulado Kyndryl y su declaración deliberadamente engañosa. Buscaba demostrar que la compañía "intenta engañar a la mayoría de la gente, todo el tiempo" y consiguió, al menos, que las acciones pasasen de cotizar prácticamente planas a dejarse un 3% al cierre.
Esta manera de proceder le ha funcionado prácticamente siempre. Llegó incluso a llevar a la quiebra a Gowex, una firma española que ofrecía servicios de wifi y que llegó a valer 2.000 millones de euros. Después de que el fondo bajista denunciase que sus ingresos estaban inflados y que muchos datos de los comunicados al mercado eran falsos, la empresa acabó reconociendo que los resultados que había publicado no representaban la imagen fiel de sus cuentas y acabó en liquidación.
Gotham es un inversor más efectivo que activo. Desde que apareció por primera vez en febrero de 2013, apenas ha lanzado una decena de informes. Entre sus víctimas está la empresa francesa de etiquetado SES Imagotag, que se desplomó casi un 60% cuando acusó a su dirección de haber cometido también irregularidades contables. Otro ejemplo es Quindell, una firma británica de asesoramiento tecnológico y consultoría, sobre la que destapó un fraude similar que posteriormente confesó. Además, AAC Technologies, proveedor chino de Apple, que retrocedió un 10% y se sumió en una crisis bursátil de la que aún no se ha recuperado.
"Nos recuerdan mucho a Grifols". El inversor bajista Gotham City Research ya advirtió que el nuevo supuesto escándalo que estaba a punto de destapar guardaba mucha semejanza con el caso de la farmacéutica catalana, que lleva sumida en una crisis bursátil desde el ataque que sufrió hace más de un año por parte de ese mismo fondo. Y es cierto que las acusaciones vertidas sobre sus irregularidades contables han sido muy similares, pero no así la reacción que ha tenido el mercado.