¿Financiar e invertir en ESG en la USA de Trump? "La demanda en renovables sigue"
Los bancos de inversión siguen recibiendo demanda de financiación y operaciones con foco en la sostenibilidad en la primera economía estadounidense
Cambiar tendencias globales no es fácil. El enfoque de sostenibilidad o ESG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza, por sus siglas en inglés) sigue teniendo su hueco en Estados Unidos, pese al cambio de Administración. Los bancos de inversión continúan recibiendo demanda para financiar o asesorar operaciones relacionadas con energía renovable, como observan los ejecutivos de BNP Paribas, una de las principales entidades en banca corporativa y mercados de capitales de Nueva York.
Los bancos y las gestoras estadounidenses han abandonado las alianzas de cero emisiones netas con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Y está claro que el ESG ha recibido una zancadilla. Pero sigue habiendo una cultura a favor de la inversión en renovables por varias razones. Principalmente, por la intención de reducir las emisiones de carbono y, también, porque es una apuesta que muchos siguen viendo rentable. Los grandes inversores están ante su gran dilema existencial.
BNP Paribas se ha consolidado en el top ten de la banca de inversión en Estados Unidos, siendo el segundo banco europeo en el país, y el primero de la eurozona, según datos recopilados por el FT, con ingresos por comisiones de 2.411 millones de dólares en 2024, un 21% más que el año anterior. Y una de las claves ha sido la capacidad en asesoramiento y financiación con foco en sostenibilidad.
“La demanda de los clientes, tanto sponsors financieros como empresas, sigue ahí y, por lo tanto, acompañaremos a los clientes en la financiación de esta actividad”, explica José Placido, CEO de BNP Paribas USA y de BNP Paribas CIB Americas.
“Esto refleja el hecho de que las necesidades de energía y electricidad seguirán aumentando en los Estados Unidos. En este punto, está claro para nosotros y nuestros clientes que las fuentes de energía renovables y con menor emisión de carbono desempeñarán un papel importante para satisfacer la demanda de mayor infraestructura, con el fin de mejorar el acceso y las opciones rentables”, añade el principal ejecutivo de BNP en Estados Unidos.
La tesis con la que trabaja el sector financiero europeo en Estados Unidos es que hay una tendencia hacia la reducción de emisiones en muchas empresas. Y si antes había una razón de imagen, ahora la hay de eficiencia energética. Es decir, reducción de costes a medio y largo plazo. Además, muchos inversores consideran que es una oportunidad rentable, aunque en los últimos tiempos ha sufrido baches, y a pesar de que desde la invasión de Ucrania, los índices con petróleo y carbón se han comportado mejor que los que sobreponderan renovables.
Por ello, los bancos que cuentan con expertise en sostenibilidad siguen teniendo una ventaja competitiva respecto al resto, aunque ahora hay cierto perfil bajo a la hora de analizar esta temática o de presumir de ella.
Foco en Estados Unidos
BNP Paribas tiene su sede en Estados Unidos en la Séptima Avenida de Manhattan, Nueva York, a mitad de camino entre Times Square y Central Park. Allí trabajan casi 2.000 empleados, dentro de una plantilla de 3.700 empleados a lo largo de Estados Unidos, en cinco ciudades. En América, en total, BNP emplea a 6.700 personas en ocho países.
El banco francés ha reorganizado su estrategia en la última década, con la venta de su negocio californiano Bank of the West en 2021 por 14.500 millones de euros, y la compra del 100% de Exane (tenía el 50%) para ampliar sus capacidades de análisis y mercados de capitales. Además, desde 2014 el responsable global de banca de inversión (CIB) es Yann Gérardin, que ha puesto el foco en aumentar las capacidades en Estados Unidos.
La idea, que están replicando algunos bancos europeos (Santander y BBVA han crecido recientemente en Estados Unidos) es ser fuertes en el principal mercado global para dar servicio a empresas europeas que quieren hacer operaciones en la primera economía mundial, o para estar en la terna de bancos con los que puede trabajar una compañía o un institucional, que normalmente quieren diversificar y tener, al menos, una contrapartida europea. Además, suelen ser empresas o institucionales que realizan actividades transfronterizas. Ya sean europeos que hacen cosas en Estados Unidos, o americanos que quieren aprovechar la presencia de algún banco en Europa, Estados Unidos o Latinoamérica.
Competir en Estados Unidos implica hacerlo con los mayores bancos del mundo. Los JP Morgan, Citi, Bank of America, Goldman Sachs, Morgan Stanley, etc. Entidades que también tienen unidades de negocio de banca de inversión en Europa y que, de hecho, suelen copar varios de los primeros puestos en los rankings españoles.
“Con esos clientes estratégicos hemos mantenido conversaciones sobre cómo podemos ampliar los servicios que necesitan, ya sea financiación, fusiones y adquisiciones o actividades que no sean de banca de inversión, como el leasing, por ejemplo. Los clientes no solo tienen un banco, sino una gran cantidad de contrapartes, y queremos ser una de ellas”, explica Placido. Normalmente, las empresas e institucionales de mayor tamaño optan por diversificar y tener, al menos, una contraparte no estadounidense.
Esta apuesta no se ha visto alterada por el cambio de mandato presidencial, tras la victoria en noviembre de Donald Trump. Los bancos europeos siguen en Nueva York con intención de quedarse. Algunas promesas y discursos de Trump preocupan, como lo relacionado con aranceles, políticas anti inmigración o gestos anti ESG. Otras, seducen, como la intención de desregularizar el sector financiero, en contraposición con la dinámica europea, tanto por la implementación de la nueva Basilea III, o por la supervisión del Banco Central Europeo (BCE). Esta precisamente fue la pregunta de Ana Botín, presidenta del Santander, a Trump en Davos. El mandatario desarrolló una idea de desregulación y de acabar con el Green New Deal. Es decir, con las tesis en sostenibilidad. Punto a favor y punto en contra para los bancos europeos.
En el caso de BNP, los principales ejecutivos explican que tienen un plan de expansión que han ido implementando en los últimos años, y que continuará en los próximos meses. “En Mercados Globales, ahora contamos con una plataforma completa de renta variable y hemos ampliado nuestra oferta de crédito. Esto nos hace más relevantes para nuestros clientes, en particular los grandes inversores como los hedge funds, los gestores de activos o los sponsors financieros. En el sector bancario, hemos seleccionado sectores que consideramos que eran relevantes a nivel mundial y estaban infraponderados en Estados Unidos, y los hemos hecho crecer, contratando estratégicamente a banqueros de alto nivel”, arguye José Placido.
Cambiar tendencias globales no es fácil. El enfoque de sostenibilidad o ESG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza, por sus siglas en inglés) sigue teniendo su hueco en Estados Unidos, pese al cambio de Administración. Los bancos de inversión continúan recibiendo demanda para financiar o asesorar operaciones relacionadas con energía renovable, como observan los ejecutivos de BNP Paribas, una de las principales entidades en banca corporativa y mercados de capitales de Nueva York.