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¿El plan del biometano? El gas que convierte residuos en energía quiere complementar a la electrificación
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MESA REDONDA EL CONFIDENCIAL - NATURGY

¿El plan del biometano? El gas que convierte residuos en energía quiere complementar a la electrificación

Los expertos defienden que España podría liderar su producción, aprovechando así su infraestructura gasística, mientras se genera empleo y se descarboniza la industria gasintensiva. Para lograrlo reclaman una estrategia nacional alineada con la UE

Foto: Carlos Sánchez (EC) y Alberto González (Nedgia).
Carlos Sánchez (EC) y Alberto González (Nedgia).

Todo indica que, durante el año que acaba de comenzar, las fuentes eólica y solar se convertirán en las mayores productoras de energía en nuestro país. Si bien es una excelente noticia que las renovables ganen terreno, la electrificación todavía se enfrenta a algunos retos en España, entre los que destacan la cuestión del almacenamiento, las redes de distribución eléctrica o el hecho de que algunos sectores e industrias sean difícilmente electrificables. Por éstas y otras razones, son numerosos los expertos que defienden impulsar de forma paralela el desarrollo de biogases que permitan aprovechar la infraestructura gasística española, sin necesidad de cambiar la tecnología, fomentando al mismo tiempo la economía circular. Entre los vectores con mayor potencial se encuentra el biometano, un gas de origen natural, producido por bacterias a partir de residuos agrícolas, forestales, ganaderos, urbanos o industriales mediante un proceso de digestión anaeróbica.

Para entender su potencial, por qué contribuye con la descarbonización y cuáles son los principales desafíos a los que debe hacer frente para complementar a la producción renovable, El Confidencial organizó una mesa redonda junto a Naturgy titulada Biometano como clave de la transición energética. En la tertulia participaron cinco expertos: Alberto González, director de Servicios Jurídicos y Regulación de Nedgia; Joan Batalla Bejerano, presidente de Sedigas; Margarita de Gregorio, CEO de la Asociación Española de Biocircularidad (BIOCIRC); Manuel Larrasa, secretario general de Energía de la Junta de Andalucía; y Germán Jiménez, gerente de Energía del Grupo Cosentino.

Margarita de Gregorio comenzó destacando que “el biometano puede ser un complemento a la electrificación que está protagonizando la transición energética española”, ya que “es clave para aquellos sectores que no pueden apostar únicamente por la electricidad”. Sin embargo, “este gas renovable ocupa un lugar casi inexistente en la planificación energética nacional”, pese a que “sí tiene un rol importante para algunas comunidades autónomas que ya avanzan en su desarrollo”, explicó. Para revertir la situación, la experta aseguró que “se necesitan superar retos estructurales, como la falta de inversión y la carencia de políticas claras para gestionar residuos agroganaderos y urbanos, esenciales para la producción de biogás”. ¿Qué consecuencias tiene la ausencia de una estrategia más ambiciosa? “Si se limita este potencial industrial, energético y medioambiental, España puede perder la oportunidad de impulsar la biocircularidad y aprovechar su abundante biomasa como pilar socioeconómico, especialmente en zonas rurales”, subrayó.

Las empresas del sector también reclaman “la modernización del marco legislativo para facilitar la incorporación del biometano en las redes gasistas”, tal y como apuntó Alberto González. “Esta medida es esencial para descarbonizar y garantizar la sostenibilidad energética”, añadió. Aunque el experto reconoció avances significativos, como “el aumento de proyectos de conexión de biometano a la red”, señaló que “es necesario priorizar su acceso sobre otros gases, dando certeza a los promotores de nuevas plantas”. En una mirada a los países vecinos, concretó que “Francia y Alemania ya cuentan con regulaciones avanzadas” y abogó por “adaptarlas al contexto español”. Al igual que su compañera de tertulia, resaltó “algunas iniciativas autonómicas, como las de Cataluña, donde se apoya a los promotores con subvenciones”. Para evidenciar el potencial del biometano, detalló que “con este gas se podría cubrir una parte significativa del consumo residencial de gas en España, descarbonizando a millones de usuarios de forma práctica y rentable”.

placeholder Margarita de Gregorio (BIOCIRC).
Margarita de Gregorio (BIOCIRC).

Una de las comunidades autónomas que ya está impulsando el biometano es Andalucía. En este sentido, Manuel Larrasa remarcó que “es una alternativa gestionable y sostenible que permite hacer frente a las limitaciones actuales del sistema eléctrico”. En su opinión, “es fundamental para la economía circular, puesto que ayuda a convertir residuos en recursos”. Por esta razón, “la Junta ha creado una alianza con más de 90 entidades, lo que subraya el compromiso regional con la independencia energética y el desarrollo tecnológico”, detalló. A pesar de todo, para maximizar los beneficios económicos y sociales, precisó que “es muy importante trabajar estrechamente con las comunidades locales para mitigar posibles rechazos, replicando experiencias de éxito en proyectos anteriores”. A nivel continental, sacó a colación uno de los principales temas abordados por el panel de expertos: “El biometano fomenta la reindustrialización europea, reduciendo la dependencia de tecnología china, a la par que impulsa la sostenibilidad”, señaló.

"Pese a que el biometano es clave para los sectores no electrificables, aún no cuenta para la estrategia nacional", M. de Gregorio (BIOCIRC)

Por su parte, Joan Batalla Bejerano expuso “el potencial desaprovechado de España en la producción de biometano”. Aterrizando los datos, afirmó que “con 163 teravatios/hora de capacidad estimada, el país podría cubrir la mitad de la demanda actual de gas natural”. En Europa, “ya operan de forma exitosa más de 20.000 plantas de biogás, con países como Francia, Dinamarca e Italia liderando la adopción gracias a una decidida apuesta regulatoria”, incidió. Sin embargo, “España se está enfrentando a barreras como la falta de ambición normativa o el desconocimiento social sobre los beneficios del biometano, una tecnología madura y sostenible que permite desfosilizar sectores clave sin necesidad de adaptar las infraestructuras existentes”, especificó. Asimismo, Joan subrayó “la urgencia de fomentar la colaboración público-privada” y hacer evidente “un compromiso con estándares ambientales rigurosos y un decálogo de medidas que van más allá de la normativa, con el objetivo de garantizar un impacto positivo en las comunidades locales”, insistió.

placeholder Manuel Larrasa, secretario general de Energía de la Junta de Andalucía.
Manuel Larrasa, secretario general de Energía de la Junta de Andalucía.

Pero desde dónde se ve con mejores ojos a este vector es desde la propia industria. De hecho, Germán Jiménez destacó que “en estos momentos, las empresas gasintensivas se están enfrentando a enormes desafíos”. Por ello, “España, con su robusta infraestructura gasista, debe liderar el uso de biometano, ya que es un combustible renovable capaz de reducir emisiones y diversificar las fuentes de suministro”, puntualizó. En sus palabras, “esta transición permitiría descarbonizar la industria y convertir residuos agrícolas y ganaderos en recursos”. En este punto, al igual que sus contertulios, enfatizó “la necesidad de desarrollar un marco normativo que facilite la implementación de proyectos, asegurando su viabilidad mediante garantías de origen que incentiven la inversión y aseguren su competitividad frente al gas fósil” e instó a las autoridades a “trabajar en la concienciación, en la eliminación de trabas administrativas y en la promoción de una industria que transforme residuos en oportunidades”.

¿El motor de la reindustrialización europea?

En la segunda parte del debate, Alberto González aterrizó algunos de los beneficios del biometano enumerados con anterioridad. Por ejemplo, explicó que “al convertir biogás genérico en biometano, mediante la técnica de upgrading —concentración de metano y eliminación de gases no deseados—, el proceso genera energía limpia y se reduce la huella de carbono”. Además, señaló que España, “con su red gasista moderna y su capacidad para digitalizar el consumo energético, está preparada para ser líder en este ámbito”. Respecto a la producción local, precisó que “las garantías de un coste energético estable son fundamentales para la industria”. El director de Servicios Jurídicos y Regulación de Nedgia recalcó que “esta tecnología también ofrece una solución práctica e inmediata para descarbonizar los sectores residenciales”, lo que supone “una oportunidad estratégica para impulsar la independencia energética europea y fortalecer la competitividad de España en el mercado global”, recordó.

"Es una oportunidad para impulsar la independencia energética europea y fortalecer la competitividad de España", A. González (Nedgia)

Este razonamiento lo retomó Margarita de Gregorio, quien añadió algunas ventajas socioeconómicas, que “desvían al biometano de otras energías renovables”. Así, “a diferencia de tecnologías como la fotovoltaica o la eólica, este gas permite el aprovechamiento total de recursos locales, genera empleos directos e indirectos, y favorece la fijación de población en el entorno rural”. “Además —continuó la CEO de BIOCIRC—, su desarrollo depende de tecnologías nacionales, reduciendo la dependencia de sistemas importados”. La experta defendió “una colaboración público-privada que fomente redes logísticas para la recolección de residuos y potencie el suministro a plantas de biogás, pilares fundamentales para su despliegue”. A este argumento, sumó otro: “En una Europa que ve en el biometano una herramienta estratégica frente a la crisis energética, España debe actuar con ambición e integrar este combustible renovable en su agenda política para fortalecer su competitividad, independencia energética y sostenibilidad”, sostuvo.

Joan Batalla Bejerano reconoció que el coste de producción del biometano “es superior al del gas fósil”, pero “representa una solución para la descarbonización por su flexibilidad y sostenibilidad”. ¿Por qué? “Tiene ventajas porque evita costes adicionales de adaptación tecnológica y cumple con los objetivos de reducción de emisiones”, aclaró el presidente de Sedigas. En relación con su impacto social, “concretó que “su adopción podría generar hasta 60.000 empleos en España, revitalizando el entorno rural y consolidando la seguridad energética”. “Como modelo circular es compatible con los objetivos de la UE —prosiguió el experto—, ya que combina eficiencia económica con la idea de independencia energética del continente”. En consonancia con los otros expertos, reiteró la idea que protagonizó el panel: “El biometano es una pieza esencial para abordar los desafíos climáticos, económicos y sociales de las próximas décadas”, aseguró.

placeholder Germán Jiménez (Cosentino) y Joan Batalla Bejerano (Sedigas).
Germán Jiménez (Cosentino) y Joan Batalla Bejerano (Sedigas).

Ya en el último tramo del encuentro, Manuel Larrasa matizó por qué “Andalucía está posicionada como líder potencial en la transición energética, especialmente en el desarrollo del biometano”, según sus palabras. En su opinión, “la región, con un potencial de producción anual de 24 teravatios/hora, podría lograr la independencia en el consumo de gas natural gracias a proyectos en curso. Actualmente, se han presentado 50 iniciativas con una inversión total proyectada de 1.400 millones de euros, de las cuales 34, por valor de 840 millones, ya están en proceso de tramitación”, aclaró. El secretario general de Energía de la Junta de Andalucía especificó que “estas iniciativas no solo descarbonizarían la economía, sino que también ofrecerían una solución sostenible para la gestión de residuos agrícolas y alimentarios, fortaleciendo el sector primario y generando empleo en zonas rurales”. Y aseguró que “desde la Junta estamos tomando medidas específicas para evitar el rechazo social a las instalaciones”.

"Su adopción podría generar hasta 60.000 empleos en España, revitalizando el entorno rural", J. Batalla Bejerano (Sedigas)

Finalmente, German Jiménez retomó algunas ideas apuntadas para fijarlas en su último análisis: “El biometano es clave para la independencia energética de España porque ofrece una alternativa viable al gas fósil importado y fomenta la economía circular”, señaló. Y es que, para el gerente de Energía del Grupo Cosentino, “es incuestionable que este combustible impulsa la creación de empleo, la reindustrialización de áreas rurales y el desarrollo de tecnologías sostenibles”. En esta línea, recalcó que “aunque España lidera en infraestructura de regasificación, el contexto geopolítico, como la guerra en Ucrania, ha evidenciado la necesidad de diversificar las fuentes de energía”. Sobre cómo el biometano “permite aprovechar los restos agrícolas, ganaderos y urbanos”, detalló que “su desarrollo es capaz de generar un ciclo de valor que comienza con la transformación de residuos y se extiende a su uso en procesos industriales. Para concluir, el experto remarcó que “su principal reto reside en consolidar el marco regulatorio para posicionar a España como líder en este sector estratégico”.

Todo indica que, durante el año que acaba de comenzar, las fuentes eólica y solar se convertirán en las mayores productoras de energía en nuestro país. Si bien es una excelente noticia que las renovables ganen terreno, la electrificación todavía se enfrenta a algunos retos en España, entre los que destacan la cuestión del almacenamiento, las redes de distribución eléctrica o el hecho de que algunos sectores e industrias sean difícilmente electrificables. Por éstas y otras razones, son numerosos los expertos que defienden impulsar de forma paralela el desarrollo de biogases que permitan aprovechar la infraestructura gasística española, sin necesidad de cambiar la tecnología, fomentando al mismo tiempo la economía circular. Entre los vectores con mayor potencial se encuentra el biometano, un gas de origen natural, producido por bacterias a partir de residuos agrícolas, forestales, ganaderos, urbanos o industriales mediante un proceso de digestión anaeróbica.

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