El calzado barefoot es un símbolo de sostenibilidad, pero llegaron las marcas chinas
Las zapatillas minimalistas viven su mejor momento, con un boom apuntalado en marcas locales y pequeños comercios. Ahora, viendo el jugoso negocio, los gigantes también quieren su parte del pastel
Muestra de calzado 'barefoot' en la tienda 5dedos de Madrid. (G. G. C.)
José Luis Sánchez y sus padres no tenían ni idea de calzado hasta hace 2 años. Ahora son dueños de Impala Barefoot, una zapatería en Valencia en pleno crecimiento. "Por temas de salud empezamos a indagar en el tema del calzado y vimos que había tanto hueco y tal margen de crecimiento que decidimos emprender", cuenta Sánchez. ¿Qué les hizo pensar que montar una zapatería familiar en pleno 2022 sin tener ni idea de esta industria podía ser una buena idea? Un concepto: el calzado minimalista o barefoot. Este tipo de zapatillas de horma ancha, suela mínima, diseño llamativo y flexibilidad extrema son el último negocio millonario que se pelea por tus pies y del que ya todos quieren sacar tajada.
El caso de Sánchez y su tienda es un ejemplo perfecto del boom del calzado respetuoso, pues España se está acostumbrando a pequeños comercios tan particulares como el suyo. Negocios impulsados por fervientes seguidores de estas llamativas zapatillas que albergan stands llenos de modelos de pequeñas marcas desconocidas para el gran público y que alardean de términos como economía circular, materiales veganos, producto de proximidad o fabricación local. Su crecimiento demuestra que el interés existe, los estudios hablan de que este nicho de mercado pasará de generar cerca de 500 millones de dólares en 2024 a casi 1000 en 2030, pero el éxito arrastra ahora otro problema: los grandes fabricantes han llegado a la ciudad y el made in Chinaempieza a ganar terreno.
"Es el gran debate que existe ahora en la industria. El mercado no para de crecer y eso nos viene bien a todos, pues cada vez más gente utiliza este calzado, que además ese es el objetivo final de la mayoría de los que nos hemos metido en esto. Pero claro, ese crecimiento lleva consigo que cada vez haya más competencia, y que aparezcan negocios que compitan con sus cartas, te guste o no su forma de operar", cuenta Sánchez. "Yo sigo creyendo que el que compra este tipo de producto valora mucho el origen, la calidad y la sostenibilidad, pero no se puede negar que el tema de los precios está ahí y hay que vivir con ello, es parte del juego", añade.
No hay cifras claras para saber cómo va la competición por este boyante mercado, pero sí hay nombres propios que señalan el camino. La marca que está revolucionando el mercado y poniendo el debate al rojo vivo se llama Saguaro. De origen chino, las zapatillas las fabrica una compañía que es especialista en escarpines. Tras su aterrizaje, ha tirado los precios del sector, de cerca de 100 euros por par a unos 30, crece con agresivas campañas en redes como Instagram o TikTok y se ha convertido en la marca por excelencia para iniciarse en el mundo del barefoot. Aun lejos de nombres occidentales como Merrell o Vivabarefoot, que lideran el ránking de firmas líderes desde hace años, el runrún se ha instalado en este hasta ahora pequeño mundo.
Stand con zapatillas minimalistas. (G. G. C.)
"Según los datos que manejo, ya se venden más zapatillas minimalistas chinas que de primeras marcas o de firmas locales. Hace pocos años esto era impensable", cuenta Álvaro Pérez, divulgador experto en calzado barefoot. "Por una parte, es positivo para el sector porque se ha democratizado el uso del calzado minimalista. Hemos pasado de pagar más de 100 euros a tener alternativas aceptables por unos 30. Y de ser los raritos, a ver este tipo de calzado en casi cualquier rincón. La cara B de esta historia es que se han quedado muchas marcas locales por el camino", detalla. "El que solo busca libertad para sus pies, sin valorar la sostenibilidad ni la calidad, suele elegir las opciones chinas".
Pérez destaca la voluntad de las marcas asiáticas para lanzarse sin temor a encontrar clientes y lo claro que tienen su modelo, guste o no al resto. Al igual que ve sin muchas dudas que si las empresas europeas no se toman la situación en serio pueden acabar aplastadas. "En China lo tienen claro: copian lo que mejor les funciona a otros y lo hacen sin reparo alguno, o lanzan 500 variantes de unas zapatillas y se quedan con las diez que más venden. ¿Cómo compites contra eso? Las firmas europeas están indefensas", detalla. "El fabricante que quiera sobrevivir en el sector va a tener que aprender a diferenciarse y escuchar al usuario".
Pelea por los "raritos"
Eso del cambio de percepción sobre estas zapatillas y quienes las usan es clave para Alejandra Andreu, de la tienda 5Dedos. Este comercio es uno de los más antiguos que existe en España dedicado casi en exclusiva al mundo del calzado minimalista y ha pasado por todas las etapas. Desde el primer boom, allá por 2008, hasta el actual, pasando por sus peores momentos. En 2014 incluso una de las firmas que levantaron el sector, Vibram, tuvo que dejarse varios millones para calmar a sus clientes después de prometer beneficios de salud con sus productos que en realidad no existían.
"El negocio ha cambiado mucho. Todo esto surgió con el foco puesto claramente en el tema deportivo, con un libro que se hizo muy famoso, llamado Nacidos para correr que reclamaba volver a correr descalzos o con un calzado lo más adaptado a nuestros pies. Fue cuando empezamos a ver esas zapatillas que seguro que a todos nos suenan, de los dedos separados. Pero la apuesta, aunque tuvo adeptos, no llegó a cuajar como se esperaba. Ahora el boom está en el calzado casual", recuerda Andreu.
Imagen de la tienda 5dedos de Madrid. (G. G. C)
Durante la última década, el mercado se fue haciendo un hueco entre los que buscaban zapatos más cómodos y, sobre todo, entre el público infantil. La pandemia disparó el interés general por estas soluciones y esos son los dos pilares en los que se asienta el éxito actual. "No hay la misma concienciación que antes a la hora de probar unas zapatillas de este tipo, se llega con menos conocimiento y con más interés simplemente en las zapatillas. Eso es bueno porque atrae a más tipos de público, lo malo es que ya es más difícil diferenciarte y mostrar tu valor añadido", cuenta.
Un buen ejemplo de este crecimiento está en los influencers.Quizá la mejor embajadora del calzado barefoot en España es la propia reina Letizia, que lleva muchos pares de este tipo desde que hace años tuviese una lesión en uno de sus pies. Pero también llegan a otros muchos nombres, como Cristina Pedroche. En esos casos también hay discusión sobre los modelos que usan. En el caso de Letizia, con looks que se miran al detalle, lleva muchas marcas patrias, pero también se la ha visto con modelos tipo Saguaro, aunque hay dudas si son de la marca china o de otras grandes firmas como Vivabarefoot.
"Antes la gente venía con una idea bastante clara, sabía que buscaba un calzado muy específico y que compraba algo especial, ahora es un uso cada vez más masivo y eso cambia. Ahí, marcas como Saguaro tienen mucho que ganar porque cuando no tienes tan claro lo que buscas el precio es más importante. Pero si ya son usuarios avanzados suelen tirar por marcas, digamos, de mayor calidad", señala Andreu. "Los materiales de las zapatillas chinas aún son mucho peores que los que usan las marcas locales o las grandes firmas. Aunque habrá que ver cómo evolucionan".
"Las marcas chinas seguirán ganando terreno durante los próximos años y continuará la sangría de marcas europeas, ese es mi pronóstico", sentencia Pérez. "A mediados de este año recopilé más de 300 comentarios con ideas para mejorar las zapatillas minimalistas de Merrell. Ofrecí toda esa información a la marca sin pedir nada a cambio. Sigo esperando respuesta. No quisieron escuchar a unos usuarios que compran todos los años sus zapatillas y que están dispuestos a pagar más de 100 euros por ellas. El futuro pasa por escuchar al sector, por ofrecer más durabilidad y por alejarse del "feísmo minimalista" que funcionó años atrás (este calzado también debería ser visualmente atractivo)".
No morir con la burbuja
De momento, con el momento dulce que vive esta nueva moda, la sensación es optimista entre los que viven de esto. Y hablan de un futuro cada vez más asentado para el calzado barefoot. Pero además de este desembarco de los gigantes, otras grietas empiezan a aparecer en el discurso. Los propios fabricantes nacionales tienen dudas sobre el modelo de negocio y hablan de una posible burbuja. Aseguran que se está lanzando mucha gente a emprender en un sector que es difícil de entender y gestionar. Y puede que acabe pinchando pronto.
"Ponte que de 100 tiendas que se abren ahora en España destinadas al calzado, más de 90 son de calzado minimalista. Es una barbaridad lo que está creciendo. Y es bueno para todos porque las tiendas especializadas hacen una labor espectacular a la hora de vender, asesorar y colocar las marcas. Pero debemos ser conscientes de qué estamos hablando. Es un negocio con un hueco impresionante para crecer, pero que aún no llega ni al 5% de todo el calzado que se vende en el mundo", explica José, uno de los dueños de Coqueflex, un fabricante español que se ha adentrado también en este mundo. "Muchos de los que abren no saben dimensionar las compras, no calculan bien las inversiones, y eso es peligroso", añade.
Un modelo de Vibram en 5dedos. (G. G. C)
Ellos, con sede en Elche, son uno de los tantos fabricantes de la Meca española del calzado que han visto aquí una nueva oportunidad para resistir. "Hemos casi triplicado los números de Coqueflex en los dos años que llevamos, pero aún no nos dedicamos en exclusiva a esto, fabricamos para otras marcas fuera del sector minimalista y también para firmas de este mundo. Los números siguen siendo de un mundo de nicho que efectivamente está creciendo mucho", añade.
"Tenemos que aprender a digerir el efecto Decathlon que traen firmas como Saguaro", sostiene Andreu. Su estandarización y su bajada de precio son una piedra de toque para todas estas tiendas y fabricantes que se lanzan de cero a conquistar este nuevo terreno inexplorado. Comerciantes como José Luis Sánchez ya lo tienen asumido. "Ha aumentado mucho el público que se interesa por estas zapatillas y que las lleva, pero también ha aumentado la competencia. Por eso, es verdad que nuestro negocio ha mejorado, pero no es para tirar cohetes. Cada vez va a estar más reñido vender porque todo el mundo ya está viendo el negocio", termina.
José Luis Sánchez y sus padres no tenían ni idea de calzado hasta hace 2 años. Ahora son dueños de Impala Barefoot, una zapatería en Valencia en pleno crecimiento. "Por temas de salud empezamos a indagar en el tema del calzado y vimos que había tanto hueco y tal margen de crecimiento que decidimos emprender", cuenta Sánchez. ¿Qué les hizo pensar que montar una zapatería familiar en pleno 2022 sin tener ni idea de esta industria podía ser una buena idea? Un concepto: el calzado minimalista o barefoot. Este tipo de zapatillas de horma ancha, suela mínima, diseño llamativo y flexibilidad extrema son el último negocio millonario que se pelea por tus pies y del que ya todos quieren sacar tajada.