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Brookfield retrasa de nuevo la OPA sobre Grifols por tensión con la financiación
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NECESITA MÁS DE 13.000 MILLONES

Brookfield retrasa de nuevo la OPA sobre Grifols por tensión con la financiación

La Oferta Pública de Adquisición (OPA) de Brookfield sobre Grifols sufre un nuevo retraso. El fondo de capital riesgo canadiense aún no ha podido levantar los 10.000 millones

Foto: Sede de Grifols en Barcelona. (EFE/Quique García)
Sede de Grifols en Barcelona. (EFE/Quique García)
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La Oferta Pública de Adquisición (OPA) de Brookfield sobre Grifols sufre un nuevo retraso. El fondo de capital riesgo canadiense aún no ha logrado conseguir los 9.500 millones de euros de financiación bancaria necesarios para repagar la deuda del grupo catalán, ni los más de 3.500 millones requeridos para comprar hasta el 70% del capital de la compañía. Aunque el private equity sigue con su intención de tomar el control, fuentes cercanas a las negociaciones aseguran que no se someterá a votación en el próximo consejo de administración como estaba previsto.

Como publicó El Confidencial el pasado 22 de septiembre, Brookfield había solicitado más tiempo a la familia Grifols para presentar el precio al que estaba dispuesto a lanzar la OPA por el porcentaje del capital que no está en manos de los fundadores. En concreto, hasta finales de octubre, momento en el cual el fondo norteamericano dirigido en España por Alberto Zamarriego esperaba tener un acuerdo para refinanciar la deuda del fabricante de plasma y los socios que lo acompañarán en la compra de las acciones.

Sin embargo, según fuentes del sector, la OPA se demorará al menos un mes más porque Brookfield no ha cerrado ninguna de las dos financiaciones: ni la de la deuda, para alargar los vencimientos del pasivo de Grifols hasta 2029, ni la del capital de los socios con los que lanzar la oferta de adquisición. De los 5.000 millones a los que asciende la OPA, Brookfield puede aportar cerca de un tercio, por lo que necesita otros 3.500 millones entre equity y deuda para poder abonar cerca de 12 euros por cada acción.

Brookfield comunicó oficialmente su intención de hacerse con el control de Grifols, con el visto bueno de la familia fundadora, el pasado 7 de julio. El 21 de agosto, Bloomberg informó que el private equity negociaba con la banca la extensión de su pasivo, condición indispensable para lanzar la OPA. El mercado esperaba que la operación se concretase en septiembre, lo que provocó que muchos hedge funds especularan con la cotización, tomando acciones prestadas para venderlas posteriormente a un precio mayor. Pero el anuncio no llegó en septiembre ni, según estas fuentes, ocurrirá en octubre.

Foto: brookfield-renuncia-mayoria-grifols-familia-control

"Aún está verde, aún le queda bastante", indican otras fuentes cercanas a las conversaciones con la banca. "Brookfield mantiene viva la operación, pero no es fácil", agregan, en referencia a otros procesos corporativos que finalmente no se llevaron a cabo. Uno de ellos fue la OPA fallida del grupo saudí Taqa sobre Naturgy por 24.000 millones. Lo mismo ocurrió con Talgo y con la filial de fármacos para terceros de Rovi, que pretendía obtener hasta 5.000 millones por la venta de este negocio. El futuro de la OPA de BBVA sobre Sabadell también es incierto.

Fuentes de la banca de inversión indican que la financiación no es barata para compañías de alto riesgo, como es considerada ahora Grifols tras su caída en bolsa por las dudas sobre su contabilidad. Aunque los tipos de interés han bajado de forma significativa tanto en Europa como en Estados Unidos, el sistema se ha vuelto exigente con empresas en crisis y con incertidumbres sobre su gobierno corporativo. El grupo catalán se vio obligado a reestructurar su consejo de administración después de las denuncias del bróker Gotham sobre las operaciones vinculadas entre el balance del grupo y las sociedades familiares a través de las cuales los Grifols poseen sus acciones.

Bono basura

El pasado mes de julio, Moody's retiró la calificación crediticia a la multinacional de hemoderivados al considerar que su información financiera era "insuficiente o inadecuada" para elaborar con rigor las calificaciones. La agencia ya había calificado la deuda de Grifols como especulativa, con una "elevada probabilidad de impago". Contar con una calificación es vital para que los comités de crédito de la banca puedan evaluar los riesgos al financiar la operación y, sobre todo, el precio al que estarían dispuestos a hacerlo.

La incertidumbre sobre el gobierno corporativo del grupo y el expediente sancionador de la CNMV también han disuadido a algunos de los grandes bancos mundiales, según han reconocido fuentes de entidades anglosajonas y francesas.

Lazard, asesor de Brookfield y de la familia, está trabajando para convencer a los acreedores de que apoyen la operación, especialmente a Banco Santander, que posee deuda de Grifols y también de varias de las sociedades a través de las cuales los fundadores tienen sus acciones. Su papel es clave porque, en caso de que la operación no salga adelante, podría quedarse con parte de las acciones de la compañía.

La Oferta Pública de Adquisición (OPA) de Brookfield sobre Grifols sufre un nuevo retraso. El fondo de capital riesgo canadiense aún no ha logrado conseguir los 9.500 millones de euros de financiación bancaria necesarios para repagar la deuda del grupo catalán, ni los más de 3.500 millones requeridos para comprar hasta el 70% del capital de la compañía. Aunque el private equity sigue con su intención de tomar el control, fuentes cercanas a las negociaciones aseguran que no se someterá a votación en el próximo consejo de administración como estaba previsto.

Grifols Lazard
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