México pasa de ser la apuesta emergente del Sabadell a un arma arrojadiza contra BBVA
El banco catalán incrusta la advertencia de la volatilidad de México por la exposición de BBVA en todos sus discursos, aunque no tengan que ver con la opa
Da igual que sea una entrega de premios o un análisis de situación del proceso de opa hostil de BBVA. Banco Sabadell ha situado México como una de las armas arrojadizas contra la entidad vasca, que tiene ahí una de sus principales fuentes de ingresos (entre un 50% y un 60% del beneficio). Se da la circunstancia de que la economía mexicana fue la elegida en 2016 por el propio banco catalán para disponer de exposición a un mercado emergente de crecimiento.
La entidad catalana apura sus argumentos contra la opa para que se consolide la idea de que es un proceso complejo y, cuando los accionistas tengan que elegir, se acuerden de que BBVA es una entidad grande pero con riesgos, por su exposición a mercados emergentes como Turquía o, especialmente, México.
La economía mexicana crece y tiene buenas perspectivas de largo plazo para todos los analistas. Como está en pleno proceso de bancarización, supone una fuente de ingresos crecientes para los bancos locales, pero también eleva el coste del capital (rentabilidad exigida por los inversores) de los grupos bancarios presentes, como BBVA, por la volatilidad. Este año, por ejemplo, el peso mexicano cae un 12% frente al euro. La incertidumbre se ha disparado con la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, cuya toma de posesión fue polémica por la no invitación del rey Felipe VI. Algunos analistas advierten de una desaceleración a corto plazo de la economía mexicana, que añade presión a la divisa.
Sabadell está usando esta incertidumbre para incidir en las expectativas que puedan tener los inversores sobre BBVA. Los dos bancos aún no saben cuándo se resolverá el proceso de opa hostil. Sabadell defiende que será largo y quiere que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) espere a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). BBVA aún confía en que el dictamen de la CNMC llegue pronto, en fase uno, y que aunque se alargue, la CNMV no espere y los accionistas puedan decidir este invierno. La previsión de BBVA sigue siendo enero.
En cualquier caso, las dos entidades han ido afinando sus relatos y, desde la vuelta del verano, han elevado el ruido. Después de una primera fase más contenida, nadie se acuerda de la Ley de Opas y de las reticencias a hablar de competidores, tónica habitual en la gran banca desde la Gran Crisis Financiera hasta la opa hostil de BBVA, que ha dinamitado el equilibrio en el sector financiero español.
Sabadell ha seguido exponiendo argumentos en torno a la complejidad del proceso y la incertidumbre en torno a la CNMC, por el impacto negativo que dice que habría en las pymes si hubiera fusión. También, aunque cada vez pone menos foco en esto tras los últimos números que facilitó BBVA, que duda de los cálculos del banco opante en sinergias y costes de reestructuración. Por otro lado, defiende que habría una remuneración al accionista mayor en solitario que ante una fusión con BBVA.
En los últimos días, los ejecutivos del Sabadell han elevado el listón y han puesto encima de la mesa la exposición a mercados emergentes de BBVA para avisar de su volatilidad y asegurar que el comportamiento bursátil del banco se explica por México.
Lo curioso es que México es una apuesta, también, de Sabadell, aunque mucho más pequeña. Aún con Jaime Guardiola como CEO, que antes había liderado la expansión de BBVA en el país, Sabadell inició operaciones en México en 2016 para tener un mercado emergente en el que crecer y, además, diversificar su negocio, que depende de España y Reino Unido.
La apuesta por México de Sabadell ha sido moderada en todos los sentidos. En inversión y también en discurso. No se presume mucho de ello, y menos ahora, que se ha convertido en un arma arrojadiza desde Sant Cugat contra BBVA. Pero es un negocio creciente, con una inversión crediticia de 4.651 millones. Esta cifra es solo el 3% del balance, pero es el área donde más crece, con un 7,1% interanual en junio, frente al 0,6% de España, el 0,9% de TSB (Reino Unido), y el 0,9% del total.Sin embargo, esto no evita que Banco Sabadell use el mercado mexicano como un hándicap para apostar por BBVA. "BBVA no es un banco español, es un banco de mercados emergentes que se ha movido en los últimos meses por la evolución de México", llegó a decir la semana pasada el consejero delegado del Sabadell, César González-Bueno, en un encuentro bancario organizado por KPMG y Expansión.
Los ejecutivos del Sabadell aseguran que BBVA cae desde la propuesta de fusión, que luego transformó en opa hostil, por su exposición a México, y que Sabadell sube en línea con otros bancos españoles. "Nosotros subimos como Bankinter y BBVA se mueve como Banorte", insistió el CEO de Sabadell, que unos días antes, ante accionistas del banco, también bromeó con la exposición de BBVA a México y su volatilidad.
Esto choca con el relato de BBVA que, precisamente, quiere crecer en España con Sabadell y elevar la exposición al mercado, generando además sinergias. La entidad asegura que las acciones se mueven en línea con procesos de fusión como este y que están correlacionadas porque los inversores descuentan que la opa saldrá adelante. El banco ha evitado responder en público sobre su presencia en México, pero defiende ante analistas que los resultados del grupo son recurrentes y menos volátiles que en otros grupos europeos, y que su requerimiento en capital es inferior al de otras entidades comparables. También es más bajo que en Sabadell.
Sabadell quiere explotar la exposición a México de BBVA para que cuando llegue el momento de decidir, los accionistas tengan claro que si aceptan la propuesta de compra para una posterior fusión pasarán a tener mucha exposición a mercados emergentes. La tesis es que esperan que los inversores minoristas no quieran aceptar la volatilidad, pese al crecimiento de estos mercados, y que los gestores de los inversores institucionales piensen que Sabadell supone exposición a España y que BBVA implica tener inversiones en otros países donde, probablemente, ya las tienen a través de otras participaciones.
El banco aprovecha incluso entregas de premios para ahondar en el mensaje. La Fundación Banco Sabadell entregó el XXIII Premio a la Investigación Económica a Eduardo Dávila, profesor de Yale e investigador del National Bureau of Economic Research (NBER) por un trabajo sobre la regulación bancaria.
En su discurso, Oliu citó otro artículo del doctor Dávila, Volatilidad e información, para arremeter contra BBVA: "La volatilidad es intrínseca a una oferta en acciones, más aún de un banco que tiene exposición mayoritaria en países emergentes (como es el caso de BBVA) y, por tanto, desacoplados, para bien o para mal, de los mercados españoles o europeos. Esto explica en gran parte la evolución de las cotizaciones de BBVA, que ha bajado, y Banco Sabadell, que ha subido, desde la presentación de la OPA hostil".
También aseguró que "hay muchas creencias distorsionadas en los mercados. Sobre todo, relacionadas con la capacidad de crear valor. Los riesgos de ejecución de operaciones, como los que estamos contemplando, pueden hacer diluir una prima aparente en cuestión de pocos meses, sobre todo cuando se trata de una operación contestada por la mayor parte de los actores sociales que experimentarán sus consecuencias".
Da igual que sea una entrega de premios o un análisis de situación del proceso de opa hostil de BBVA. Banco Sabadell ha situado México como una de las armas arrojadizas contra la entidad vasca, que tiene ahí una de sus principales fuentes de ingresos (entre un 50% y un 60% del beneficio). Se da la circunstancia de que la economía mexicana fue la elegida en 2016 por el propio banco catalán para disponer de exposición a un mercado emergente de crecimiento.