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Europastry: la bolsa se da de baja temporal en el renacer del capitalismo catalán tras el 'procés'
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Europastry: la bolsa se da de baja temporal en el renacer del capitalismo catalán tras el 'procés'

El mercado bursátil parecía el camino más corto para el renacer de un nuevo capitalismo catalán tras el 'procés'. Pero, visto lo visto, con la empresa de la familia Gallés habrá que esperar

Foto: Sede de Europastry en Sant Cugat. (EP/David Zorrakino)
Sede de Europastry en Sant Cugat. (EP/David Zorrakino)
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A la cuarta tampoco fue la vencida para Europastry y la operación era clave para el renacer del capitalismo catalán. Ese "Catalunya torna", con el que sueña una burguesía catalana que en buena parte se ha desvinculado del poder político tras el fracaso del procés. Para ese "vuelve Cataluña" que lleva meses practicando el empresariado catalán, el mercado de valores se ha vuelto demasiado volátil para erigirse en la vía de despegue. A principios de año estaban en la rampa de salida Puig, Europastry, Cirsa y Volotea. Por ahora, el desembarco de Europastry en el parquet queda tan congelado como la masa de pan que produce. Y en Cirsa, controlada al 100% por Blackstone, ya hablan de 2025 como el momento más idóneo. La ventana de oportunidad bursátil se ha cerrado.

No es un problema de Cataluña. A Tendam, que explota la marca Cortefiel, le ha pasado lo mismo. En el caso de Europastry había unas exageradas expectativas de precio. Se quería valorar la compañía que preside Jordi Gallés en 1.600 millones y la demanda de títulos fue muy débil, pese a que se optaba por un precio en el rango bajo, 15,85 euros el título. El premarket que hicieron los bancos de negocios JP Morgan, ING y UBS dejó la operación tocada de muerte. En Barcelona, nadie duda de que este revés influirá en las salidas a bolsa que esperan en la cola, en especial sobre Cirsa.

Como explican fuentes financieras, el mercado inversor se ha puesto muy exigente. Y no solo con empresas catalanas. Las salidas a bolsa se estaban perfilando como la favorita de aquellos empresarios que pretendían captar fondos sin perder el control de la compañía. En un inicio, la familia Gallés, que ya está en la cuarta generación, aspiraba a mantener el 60% del capital y valorar la compañía en 2.000 millones, algo poco realista cuando competidores europeos de más tamaño como la suiza Aryzta valen 1.700 millones.

Al final, se bajó el listón, lo que era tanto como valorar Europastry en ocho veces EBITDA, lo mismo que hubiera pagado un private equity por el 100% de la compañía, según apuntan fuentes financieras del sector de fusiones y adquisiciones. Pero ni así se consiguió atraer a los inversores, que esperan una trayectoria alcista en este tipo de colocaciones.

Foto: europastry-reanuda-su-salida-a-bolsa-y-criteria-5

El precedente de Puig tampoco ayudó. El gigante de perfumería Puig salió a 24 euros y ahora cotiza por debajo de 20 euros. En ambos casos, la salida a bolsa no parece una opción viable cuando el objetivo no es captar fondos para un proyecto, sino solventar problemas internos de otro tipo. Eso puso nervioso al fondo MCH, que quería aprovechar la operación para salir. El paquete del 20% de Europastry ya está en un fondo de continuación. Por lo que se puede esperar. Pero el revés apunta a que la bolsa tendrá que esperar y será necesario dar con un relevo.

Gigante del sector

Europastry factura 1.600 millones anuales, con 69 millones de beneficios. El dinero que se iba a captar, más allá de dar salida al fondo, iba a servir para reducir la deuda de la empresa, a través de una ampliación de capital de 225 millones. Además, Criteria, bajo la tutela de Ángel Simón, había mostrado interés en tomar hasta un 5% del capital. Por tanto, el viento soplaba a favor. Pero no fue suficiente. En el nuevo entorno, con inversores cada vez más internacionalizados, ya no basta con ser un gigante del sector y tener un cierto respaldo de inversores institucionales, sobre todo si se aspira a la franja alta de precio.

Aparcada la bolsa, al renacer empresarial catalán le queda la carta de la industria

Que las salidas a bolsa queden aplazadas por ahora no quiere decir que se vaya a acabar el momento dulce del empresariado catalán. Solo que los enfoques van a tener que ser más industriales, alejados de las opciones del mercado. En esencia, más catalanes. Ebro va a salir a cotizar en el mercado secundario BME Growth, pero la clave es la entrada de la china Chery en el proyecto, no tanto el respaldo que pueda obtener de pequeños inversores.

Oportunidades

Por tanto, la Cataluña económica está de vuelta. Pero hasta el año que viene, la visión será más industrial que financiera. Ahí está el sector inmobiliario y de construcción, al que el nuevo plan del presidente catalán, Salvador Illa, de impulsar la construcción de 50.000 viviendas públicas para alquiler abre una inesperada ventana de oportunidad.

Por ello, el futuro inmediato pasa más por la captación de inversión extranjera, como la operación de AstraZeneca en Barcelona, con 1.300 millones de inversiones en I+D y la creación de 2.000 puestos de trabajo. O si ya cotizas que te lancen una opa, como el caso de Ercros.

Como ha sido históricamente, Cataluña es un motor de inversión extranjera. Según datos de la Generalitat, en los últimos cinco años (2019-2023) la inversión extranjera gestionada por el departamento de Empresa alcanza los 2.955 millones de euros, un 90% más que el quinquenio anterior (2014-2018). En los últimos cinco años se han creado cerca de 20.000 puestos de trabajo, gracias a las inversiones de multinacionales en Cataluña, un 23% más que el quinquenio anterior. Cataluña vuelve, pero por ahora la puerta de retorno no será el mercado de valores.

A la cuarta tampoco fue la vencida para Europastry y la operación era clave para el renacer del capitalismo catalán. Ese "Catalunya torna", con el que sueña una burguesía catalana que en buena parte se ha desvinculado del poder político tras el fracaso del procés. Para ese "vuelve Cataluña" que lleva meses practicando el empresariado catalán, el mercado de valores se ha vuelto demasiado volátil para erigirse en la vía de despegue. A principios de año estaban en la rampa de salida Puig, Europastry, Cirsa y Volotea. Por ahora, el desembarco de Europastry en el parquet queda tan congelado como la masa de pan que produce. Y en Cirsa, controlada al 100% por Blackstone, ya hablan de 2025 como el momento más idóneo. La ventana de oportunidad bursátil se ha cerrado.

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