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La tercera mayor fortuna de Euskadi mete cabeza en el negocio de la Marina de Valencia
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UTE Serveis Port Eivissa y Ocibar

La tercera mayor fortuna de Euskadi mete cabeza en el negocio de la Marina de Valencia

El puerto adjudica a una UTE participada por Víctor Urrutia, exvicepresidente de Iberdrola, los amarres de la dársena interior y la explotación comercial y de ocio de 235.000 metros

Foto: La Marina de Valencia, antigua dársena del puerto comercial e industrial.
La Marina de Valencia, antigua dársena del puerto comercial e industrial.
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La Marina de Valencia cambia de gestores del área náutica-deportiva y de una parte importante de sus zonas de ocio y restauración. El consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Valencia adjudicó el lunes a la UTE formada por las mercantiles Serveis Marítims Port Eivissa y Ocibar la explotación durante los próximos 35 años, ampliables a otros quince, de 671 amarres para embarcaciones de recreo de todo tipo de eslora. También incluye la operativa de una zona de ocio, restauración y actividades de formación con una superficie en tierra de 235.000 metros cuadrados.

La ganadora se ha comprometido a invertir 84,8 millones de euros tras presentar una oferta que ha superado en la baremación de la mesa de contratación a la alternativa liderada por Ocean Platform Marina Valencia, junto a Puertomenor, Grupo Corporativo Fuertes, Puerto Picasso Málaga y Astilleros de Mallorca.

Los dos consorcios aspirantes tenían claro pedigrí balear. Pero en el caso de la ganadora hay un empresario entre sus accionistas que, aunque nacido en Madrid, tiene su ascendencia en Euskadi y una trayectoria muy ligada a los industriales de la gran burguesía vasca de Neguri. Ocibar, gestora también de los puertos deportivos ibicencos de Marina Botafoc y Santa Eulalia, Port Adriano (Palma) y Port Tarraco, está participada al 35% por Asúa Inversiones, el brazo patrimonial de Víctor Urrutia Vallejo, máximo accionista de la bodega alavesa Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE). Considerado por la revista Forbes la tercera fortuna del País Vasco y la primera de la provincia de Álava, Urrutia fue accionista de Vocento hasta 2015 y vicepresidente de Iberdrola, donde ayudó al ascenso de Ignacio Sánchez Galán al liderazgo de la eléctrica. Titula también participaciones en Ence, Arima Real Estate o Ebro Foods. En 2022 se unió a un grupo de inversores vascos para comprar a Más Móvil por 580 millones el 51% de la red de fibra de Euskaltel.

Vicepresidente de Ocibar, Urrutia logra con la adjudicación de la Marina de Valencia ampliar sus intereses en el negocio de los recintos náuticos recreativos en España, una vertical que el año pasado generó para esta sociedad, presidida por la empresaria afincada en Baleares, Dolores Rodés, unos ingresos de 42,5 millones de euros. Su socia en la UTE de la nueva concesión valenciana, Serveis Marítims Port Eivissa, es la actual gestora de Marina Ibiza y está formada por los grupos Iniciativas Portuarias de Mallorca (IPM Group) y Grupo de Empresas Alonso Marí (IMG Group). También gestionan varios puertos náuticos y varaderos en las islas de Mallorca, Ibiza y Menorca, y son titulares de Varadero Valencia, un centro de mantenimiento de barcos ubicado en la concesión del Real Club Náutico en el extremo sur del Puerto de Valencia.

Foto: Figuración del complejo Marina de Empresas, con el tercer edificio a la derecha.

La concesión de la Autoridad Portuaria de Valencia se produce después de que la entidad compartida con el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat, el Consorcio Valencia 2007, le cediera el espacio antes de proceder a su liquidación, una vez extinguida la deuda que tenía con el ICO por las obras de la America's Cup. Los abogados del Estado ligados al puerto señalaron que, una vez desaparecida esa deuda, los activos cedidos por el organismo estatal para la gestión y explotación de la regata debían volver al paraguas portuario. La cesión despeja las dudas jurídicas sobre el espacio ganado al puerto comercial para uso ciudadano y recreativo, pero ha apartado a las autoridades municipales y el Ayuntamiento de Valencia de la capacidad de soberanía y toma de decisiones sobre gran parte de la Marina de Valencia.

Más de la mitad del espacio pasará ahora a estar gestionado y explotado por la UTE ganadora. Y el negocio va mucho más allá de manejar amarres y ofrecer servicios de varadero a yates y embarcaciones de recreo. Zonas de restauración, comerciales y hasta de celebración de conciertos al aire libre pasarán ahora a manos privadas una vez resuelto el concurso.

La Marina de Valencia cambia de gestores del área náutica-deportiva y de una parte importante de sus zonas de ocio y restauración. El consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Valencia adjudicó el lunes a la UTE formada por las mercantiles Serveis Marítims Port Eivissa y Ocibar la explotación durante los próximos 35 años, ampliables a otros quince, de 671 amarres para embarcaciones de recreo de todo tipo de eslora. También incluye la operativa de una zona de ocio, restauración y actividades de formación con una superficie en tierra de 235.000 metros cuadrados.

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