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La Champions de balonmano recupera nombre, pero pierde el gasoducto ruso
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25 millones de negocio

La Champions de balonmano recupera nombre, pero pierde el gasoducto ruso

La máxima competición de clubes ha firmado con el grupo industrial alemán Machineseeker. Un espaldarazo después de romper el acuerdo con Nord Stream tras la invasión a Ucrania

Foto:  El jugador del Kielce Álex Dujshebaev (i) y Jonathan Carlsbogard, del Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)
El jugador del Kielce Álex Dujshebaev (i) y Jonathan Carlsbogard, del Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)

El balonmano es ese deporte en el que España es potencia mundial, pero donde el dinero y las marcas interesadas están fuera del territorio nacional. En chicos, los Hispanos han cazado medalla en los últimos cinco Europeos, y es vigente bronce mundialista. También cuenta con un trasatlántico financiado por el fútbol, llamado FC Barcelona. Una máquina de jugar que para no perder tanto dinero necesita más competir en la Champions League que por títulos de Asobal. Y es que el negocio de la gestora internacional de este deporte asciende a 25 millones, de los que 6,6 millones se reparten entre los clubes. Es más del triple de lo que hoy mueve la competición española.

Otro tipo de máquinas, producidas en el país germano, son la gran novedad en lo económico de la próxima edición de la máxima competición de clubes del Viejo Continente. Machineseeker, grupo empresarial especializado en maquinaria y vehículos comerciales, es el nuevo socio principal del torneo que organiza la federación europea (EHF). Firma por una temporada y servirá a la Champions para recuperar un nombre que perdió en 2021 con la salida de Velux, una empresa danesa de ventanas.

Foto: Iñaki y Pablo Urdangarin, en un acto del Barça. (EFE/Quique García)

El perfil de las marcas comerciales interesadas en el balonmano poco o nada tiene que ver con lo que se ve en otros deportes. Tampoco es el mismo, en parte, el público objetivo: es un deporte 'indoor', familiar, con gran arraigo en el centro de Europa y los países escandinavos. Un filón para aquellas empresas que buscan ampliar fronteras y entrar en la amplia paleta de países que compiten en ella. Hasta 10 países repartidos en 16 clubes: dos daneses, dos franceses, dos alemanes, dos húngaros, dos polacos, un croata, un noruego, un portugués, un rumano, un esloveno y el Barça disputarán el torneo esta temporada.

Este es uno de los atractivos que vende el balonmano europeo a las marcas. Un punto que no esconden desde la federación: “Machineseeker ha sido muy activo en el mercado alemán de patrocinio deportivo, y estamos seguros de que la Champions League de la EHF es la plataforma adecuada para apoyar su expansión europea”, afirmó David Szlezak, director general de EHF Marketing (filial de la EHF que gestiona la parte comercial del torneo), durante la firma del acuerdo este verano.

Foto: Foto: EFE.

Para entenderse el valor que le dan a la competición en países como Alemania, basta esta declaración del director general de Machineseeker, Sven Schmidt: “Si dejamos de lado la Liga de Campeones de fútbol, la Champions de la EHF es la competición europea de clubes más importante”. De hecho, en plena pandemia, el grupo decidió expandir sus tentáculos en el deporte alemán, donde ya patrocinaba a clubes del fútbol alemán como el VFL Bochum, el Hannover 96 y el FC Nurenberg de la Bundesliga, para entrar fuerte en el balonmano como patrocinador el pasado Mundial de Egipto de 2021.

La EHF, pese a contar con un extenso informe anual, no desgrana la procedencia de sus ingresos. Solo se sabe que su presupuesto total supera los 25 millones de euros, y que en 2019-2020 repartió 4,5 millones entre los equipos competidores en sus competiciones. Lo hizo antes de finalizar el ejercicio económico “con el fin de apoyar a los clubes en plena pandemia”, destacó entonces la federación en un comunicado. Además de los pagos garantizados, el “éxito comercial durante el ejercicio” le permitió distribuir otros 2,1 millones extra entre los clubes.

Foto: Enfrentamiento entre el Bidasoa y el Barça. (EFE/Javier Belver)

En esta partida de patrocinios ya no estará esta temporada Nord Stream, el gasoducto que une a Rusia con Alemania por el mar Báltico y que ahora está bloqueado tras la invasión a Ucrania. Este patrocinio arrancó en 2018 y se ligaba con el interés de todas las partes, por lo deportivo (el Meshkov Brest bielorruso jugó en la Champions en 2021), pero, principalmente, por lo socioeconómico, al ser un megaproyecto que pasa por Alemania, pero también por aguas territoriales de Suecia, Dinamarca o Polonia.

“Nord Stream 2 ha sido un socio clave en la cartera de la EHF Champions League desde 2018 y estamos entusiasmados de seguir trabajando juntos”, aseguraba Szlezak en 2020, cuando se anunció la extensión del contrato por dos años más. Sin embargo, tras el ataque de Moscú a Ucrania, la EHF resolvió el contrato con un escueto comunicado en el que liberaba a los clubes de “la obligación implementar la presencia del socio oficial de la competición”. Esto incluía, además, de los soportes publicitarios habituales (LED y adhesivos del parqué), un pequeño espacio en la manga de los equipos.

La fiesta del Lanxess Arena

Junto a los patrocinios y a la televisión, también explotada por EHF Marketing y que se comercializa con un contrato macro y estratégico: “En 2018 firmamos un acuerdo a cuatro bandas entre EHF, EHF Marketing, Dazn Group e Infront para la explotación comercial de nuestras competiciones en 'marketing' y derechos audiovisuales en el periodo 2020-2030 por un importe de 500 millones de euros. Desde entonces, las dos agencias (Dazn Group e Infront) se reparten la venta de los derechos y este último acuerdo es una consecuencia de ello”, explica el español Miguel Mateo, director de medios de EHF Marketing. Por ello, por ejemplo, Dazn es la tele del mejor balonmano europeo desde 2020.

Foto: Willy Hernangómez y Rudy Fernández celebran el triunfo ante Francia. (Reuters/Annegret Hilse)

En la OTT británica se puede seguir la competición, igual que en Esport3. La televisión pública catalana realiza anualmente un gran despliegue para ofrecer la fiesta del Lanxess Arena, a la que el Barça es un invitado casi fijo. El tirón del pabellón de Colonia es una de las grandes marcas que ha creado la EHF en la última década. Cuando la federación decidió cambiar el formato, pensó en un lugar al que toda la afición europea pudiera acceder de forma sencilla y masiva. Alemania se situaba como país estratégico y los 20.000 asientos del escenario se quedan cortos en los últimos años. Los 'sold out' están asegurados. No en vano, 6.000 entradas de la siguiente edición se venden ya en el fin de semana en el que se disputa la final de la temporada presente. “Y a los días sacamos otras 2.000 más, y vuelven a volar”, aseguraba Mateo en 2020. El ejecutivo apuntaba a que, “si pusiésemos todas las entradas a la venta esa semana, se venderían”, y razón no le falta.

De los 20.000 asientos que caben en el Lanxess Arena, solo quedan a la venta 2.829 tiques en la web de la EHF, a los que se suman 22 entradas vips para los que estén dispuestos a pagar 833 euros por unas localidades prémium. El precio mínimo está en 90 euros, y de estas apenas restan por colocar 32 y, todos, asientos separados. Y todavía restan nueve meses para el finde del 17 y 18 de junio de 2023. Por todo ello, la historia de amor entre la ciudad y el balonmano se extenderá hasta 2026. “Este año estuve en Colonia para vivir la Final 4 en directo. Para mí, es uno de los mejores eventos deportivos de Europa”, aseguraba recientemente Patrick Ratzke, director general de TruckScout24. Por eso, su empresa, filial de Machineseeker Group, dará nombre a la fase final de esta temporada. El Barça, uno de los gigantes europeos que cuentan con presupuestos de entre ocho y 10 millones de euros —aparte juega el PSG, con 16 millones y 7,8 millones de masa salarial, pero sin ningún título—, intentará allí conseguir un triplete que alargaría su leyenda.

El balonmano es ese deporte en el que España es potencia mundial, pero donde el dinero y las marcas interesadas están fuera del territorio nacional. En chicos, los Hispanos han cazado medalla en los últimos cinco Europeos, y es vigente bronce mundialista. También cuenta con un trasatlántico financiado por el fútbol, llamado FC Barcelona. Una máquina de jugar que para no perder tanto dinero necesita más competir en la Champions League que por títulos de Asobal. Y es que el negocio de la gestora internacional de este deporte asciende a 25 millones, de los que 6,6 millones se reparten entre los clubes. Es más del triple de lo que hoy mueve la competición española.

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