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Galán pide permiso para construir una gran hidroeléctrica en plena pugna con Sánchez
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Se estima una inversión de 500 millones

Galán pide permiso para construir una gran hidroeléctrica en plena pugna con Sánchez

Plantea a Transición Ecológica hacer una gran ampliación del aprovechamiento hidráulico de Cortes-La Muela, en Valencia. Busca levantar una instalación de bombeo de 854 MW de potencia que tendría lista en seis años

Foto: Central hidroeléctrica de Cortes-La Muela. (Iberdrola)
Central hidroeléctrica de Cortes-La Muela. (Iberdrola)
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Iberdrola quiere hacer una gran ampliación de la central hidráulica de La Muela, situada en Cortes de Pallás (Valencia), al paso del río Júcar. Su división de generación ha planteado ya al Ministerio para la Transición Ecológica y a la Dirección General de Política Energética el proyecto, según documentación interna de la propia compañía y de la Administración a la que ha tenido acceso El Confidencial. Fuentes oficiales de Iberdrola han rechazado hacer comentarios.

La multinacional hizo las solicitudes de permisos más preliminares este verano, en plena pugna de la compañía con el Gobierno de Pedro Sánchez, con el que mantiene un enfrentamiento público desde finales de 2021, tras los cambios regulatorios impulsados por el Ejecutivo. El Gobierno pretende detraer con impuestos y recortes lo que entiende son beneficios extraordinarios fruto de la crisis energética, un extremo que la propia empresa niega de forma recurrente.

placeholder Central hidráulica de Cortes-La Muela. (Iberdrola)
Central hidráulica de Cortes-La Muela. (Iberdrola)

La eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán busca construir una nueva central reversible de bombeo puro, denominada La Muela III, para añadir otros 854 MW de capacidad instalada, lo que llevaría la potencia total del complejo a 2.336 MW. De materializarse, rozaría el tamaño de la central de Aldeávila en Salamanca, la más grande de España, con 2.400 MW, y también explotada por Iberdrola. La idea es aumentar la capacidad de almacenamiento eléctrico, un elemento cada vez más codiciado porque reduce la dependencia energética de países terceros como Argelia o Rusia con energía libre de emisiones.

Para ello, se pretende ampliar el embalse situado en lo alto de la ladera, en La Muela, en 11 hm³ (de 20 hm³ se pasaría a 31 hm³), para bombear agua del río Júcar con energía renovable excedentaria (producida en momentos en que toda la oferta ya está cubierta) a través de tuberías subterráneas. (Ver a continuación plano de la principal alternativa de ampliación de la balsa).

Posteriormente, esa agua embalsada se turbina en el momento en que más se necesite esa electricidad, lo que sirve para dar respaldo a energías renovables no gestionables como la fotovoltaica y la eólica, que producen solo cuando hay sol y viento. "Aumenta así la reserva energética de 24 a 38 GWh", asegura Iberdrola. Esto es, según estimaciones sectoriales, el equivalente a abastecer de electricidad a 10 millones de personas durante 24 horas.

Iberdrola estima que la construcción y puesta en marcha de esta infraestructura se extendería por seis años. La multinacional argumenta que este proyecto permitiría a España mejorar su independencia energética y evitar emisiones de CO₂, ya que la hidráulica es capaz de sustituir a otras tecnologías que funcionan con gas o carbón, y a precios inferiores. Se trata de una infraestructura de gran utilidad en un momento en que España está obligada a ahorrar gas para combatir al régimen de Vladímir Putin por invadir Ucrania.

La anterior ampliación de este complejo de 650 MW, inaugurada por Felipe VI en 2013, supuso una inversión de 350 millones de euros. En este caso, fuentes del sector estiman que será necesario invertir unos 500 millones para sacar el proyecto adelante.

Iberdrola Generación expone que "con el objetivo de mejorar la integración de las energías renovables existentes y que se prevé desarrollar en los próximos años, es necesario disponer de sistemas de almacenamiento que permitan regular los excedentes de producción de las renovables no gestionables y maximizar así el aprovechamiento de dicha energía". Considera que este proyecto cubriría el 25% del objetivo de instalar 3,5 GW de nueva potencia de bombeo de aquí a 2030, según recoge el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

Según detalla la eléctrica vasca, "en la actualidad, el bombeo hidráulico se considera la única forma de almacenamiento segura, fiable, contrastada y con un elevado rendimiento para el almacenamiento de energía eléctrica a gran escala. Por este motivo, Iberdrola Generación está estudiando la implantación de una central hidroeléctrica de bombeo utilizando los embalses ya existentes de Cortes [en el río Júcar] y de La Muela".

El reto de lograr los permisos

Pese a las intenciones de Iberdrola, desde el sector destacan que este tipo de proyectos supone un gran desafío, ya que no es fácil superar toda la tramitación administrativa. Uno de los puntos clave es convencer a la Administración de que el proyecto es viable desde el punto de vista ambiental. Máxime en un momento de sequía como el actual. De hecho, la sequía está reconocida como un riesgo para esta infraestructura, según admite la propia compañía.

El proyecto se presenta en uno de los momentos de mayor choque institucional entre la empresa y el Gobierno. "Es difícil entender la virulencia de algunos empresarios emblemáticos con este Gobierno", dijo este domingo en una entrevista en 'El Correo' la vicepresidenta primera, Nadia Calviño.

placeholder Imagen de archivo del 'expresident' de la Generalitat Francisco Camps, acompañado por el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, en 2013 en la central de Cortes-La Muela. (EFE/Generalitat)
Imagen de archivo del 'expresident' de la Generalitat Francisco Camps, acompañado por el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, en 2013 en la central de Cortes-La Muela. (EFE/Generalitat)

Sea como fuere, la tramitación aún puede alargarse en el tiempo y durante 2023 habrá elecciones a todos los niveles de la Administración, central, local y regional. Para esta infraestructura, Iberdrola ya ha lanzado consultas a la Confederación Hidrográfica del Júcar, al Ayuntamiento de Cortes de Pallás, a diversas direcciones generales del Gobierno de la Generalitat valenciana, a diversas entidades ecologistas locales, así como a algunas sociedades de conservación de fauna y flora. Todo ello, además de solicitar los principales permisos al Ministerio para la Transición Ecológica.

Riesgos en la construcción

En un documento inicial del proyecto desarrollado por la consultora Taxus para Iberdrola, al que ha tenido acceso este medio, la propia empresa reconoce que existen diversos riesgos. "La construcción de las instalaciones llevará asociado un riesgo de erosión y desprendimientos debido al movimiento de tierras; presentando la zona un alto riesgo de deslizamiento", advierte el análisis de la compañía, que añade que "la presencia de un nivel litológico denominado 'capa guía' de naturaleza detrítica, muy friable [desmenuzable] y desmoronable, podría generar problemas de estabilidad de excavaciones".

Además de esto, Iberdrola alerta de que "la zona presenta una vulnerabilidad media a la contaminación de acuíferos", y que "el empleo de maquinaria, aceites y carburantes lleva asociado un riesgo de vertidos accidentales que pudieran contaminar el agua". Pese a lo anterior, concluye que "no se estima que el proyecto incluya acciones o elementos que puedan implicar un riesgo significativo para el entorno en el que se proyecta".

Foto: El embalse de Ricobayo (Zamora), vacío. (EFE)

Iberdrola es una de las compañías más expertas en energía hidráulica. Es la empresa que más concesiones explota en España, con cerca de 10.000 MW en total, alrededor de la mitad del total nacional. Recientemente, ha construido un complejo hidráulico en el norte de Portugal de 1.158 MW. No obstante, la firma vivió un enfrentamiento directo con la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, que en verano de 2021 le abrió un expediente por el vaciamiento de la central hidráulica de Ricobayo, en Zamora, explotada por la firma presidida por Sánchez Galán. Tras más de un año del incidente, no se ha derivado ninguna responsabilidad para la empresa.

Iberdrola quiere hacer una gran ampliación de la central hidráulica de La Muela, situada en Cortes de Pallás (Valencia), al paso del río Júcar. Su división de generación ha planteado ya al Ministerio para la Transición Ecológica y a la Dirección General de Política Energética el proyecto, según documentación interna de la propia compañía y de la Administración a la que ha tenido acceso El Confidencial. Fuentes oficiales de Iberdrola han rechazado hacer comentarios.

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