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La oportunidad (¿perdida?) de los bancos frente a Sánchez y Podemos
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CHOQUE CON EL GOBIERNO

La oportunidad (¿perdida?) de los bancos frente a Sánchez y Podemos

El sector financiero ha perdido de nuevo la iniciativa frente al PSOE y su socio de Gobierno. Ahora que están en el foco tienen a tiro resucitar las moratorias hipotecarias del covid

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE/Sergio Pérez)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE/Sergio Pérez)
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Tener la razón es clave, pero sin la iniciativa puede tener un efecto nulo. Los bancos españoles pueden dar fe de ello. Las grandes entidades del país se han visto sobrepasadas en los últimos meses por un Gobierno cada vez más necesitado de golpes de efecto, y que tiene al sector financiero como una de sus víctimas favoritas.

"Todavía no nos habíamos levantado de la crisis de la inclusión financiera y nos ha llegado el impuesto. Y cuando todavía no hemos terminado de digerir el tributo, ya tenemos encima el debate sobre el tope de las hipotecas", señalan desde la banca. Este resumen refleja a la perfección la situación actual: los banqueros van un paso por detrás del PSOE, Unidas Podemos y sus socios de gobierno. Y seguirán estándolo, salvo que tomen la iniciativa y se anticipen.

Foto: Pedro Sánchez, en la inauguración de la segunda edición del Foro de Sostenibilidad del BBVA. (EFE/Sergio Pérez)

Las entidades están sufriendo el efecto psicológico de saberse con la razón. Cuando se sentían cómodas por todo el trabajo que realizaron durante el confinamiento (servicio abierto sin interrupción, anticipación de pensiones y otras prestaciones, distribución de los ICO y moratorias), les llegó el golpe por los sueldos de los banqueros y la campaña por el servicio a los clientes mayores y los de las pequeñas poblaciones. Y cuando se pusieron manos a la obra para solucionarlo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se sacó de la chistera el impuesto a los bancos (y eléctricas) como golpe de efecto en el debate sobre el estado de la nación.

En los dos últimos meses, agosto incluido, las entidades han tratado de encontrar todo tipo de argumentos con los que derribar el tributo. Pero cuando todavía estaban en ello se han encontrado con un nuevo debate sobre la mesa: sobre si se debe poner un tope a las hipotecas variables, para frenar el impacto del efecto del euríbor en las familias.

Indignación vs. planificación

Todo apunta a que la indignación por esta secuencia de hechos está impidiendo a los bancos ver el tablero con claridad, y anticipar el próximo movimiento adversario. Tenga o no tenga razón el Gobierno al poner en el foco a las entidades, es un hecho que la situación actual les ha vuelto a poner en el foco, ante la amenaza de que la potencial crisis creada por la inflación tenga a las hipotecas como una de las principales amenazas.

Tras años de tipos de interés en negativos, las entidades estaban tan centradas en aprovechar el nuevo entorno de tipos al alza que quizás se han olvidado de medir las posibles consecuencias y el clima político.

placeholder Nadia Calviño (2i), junto al expresidente de la AEB, José María Roldán (i), el director general de la CECA, José María Méndez (2d), y la secretaria general de la UNACC, Cristina Freijanes. (EFE)
Nadia Calviño (2i), junto al expresidente de la AEB, José María Roldán (i), el director general de la CECA, José María Méndez (2d), y la secretaria general de la UNACC, Cristina Freijanes. (EFE)

Las entidades tienen en su mano alternativas en marcha como el Código de Buenas Prácticas, actualmente en vigor, que da facilidades a las familias que no son capaces de pagar el crédito de su vivienda; y podrían plantear de nuevo las moratorias hipotecarias, que funcionaron a la perfección durante el covid dando oxígeno a los hogares sin generar más morosidad a los bancos.

Esta opción tendría que contar con la ayuda de los supervisores y autoridades, que tendrían que flexibilizar la contabilidad para que esta alternativa no penalice a las entidades. Aunque los bancos no tienen 100% asegurado que lo consiguieran, el mero hecho de poner la opción sobre la mesa quitaría protagonismo a la propuesta de Unidas Podemos, que persigue que se establezca un tope a las hipotecas variables, con el riesgo moral que eso supone frente a los hipotecados a tipo fijo.

Desde los bancos señalan que estos debates se están produciendo cuando la morosidad está lejos de repuntar y con alternativas como el Código de Buenas Prácticas todavía en vigor. Pero una cosa es tener la razón, y otra tener la iniciativa. Y en este frente pierden por goleada.

Tener la razón es clave, pero sin la iniciativa puede tener un efecto nulo. Los bancos españoles pueden dar fe de ello. Las grandes entidades del país se han visto sobrepasadas en los últimos meses por un Gobierno cada vez más necesitado de golpes de efecto, y que tiene al sector financiero como una de sus víctimas favoritas.

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