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Una patente caducada dispara las ortodoncias en España (pero cuidado con las gangas)
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EL PRECIO SE HA DESPLOMADO EN DOS AÑOS

Una patente caducada dispara las ortodoncias en España (pero cuidado con las gangas)

Hace una década llegó Invisalign, una férula transparente, producto que factura 3.990 millones de dólares al año y que está a punto de acabar para siempre con los 'brackets'

Foto: Las clásicas ortodoncias con 'brackets' van camino de la obsolescencia. (EFE)
Las clásicas ortodoncias con 'brackets' van camino de la obsolescencia. (EFE)

En 1997, dos estudiantes de la Universidad de Stanford se preguntaron por qué es tan molesto llevar una ortodoncia dental. En el mercado solo existía el sistema de 'brackets', los clásicos anclajes metálicos que se pegan a los dientes y que han de ser ajustados cada pocas semanas por un ortodoncista. Los 'brackets' presentan una serie de problemas: es incómodo comer con ellos, son difíciles de limpiar, provocan dolor tras los ajustes y a menudo generan pequeñas lesiones en las encías de los pacientes.

En respuesta, los estudiantes repararon en que la incipiente tecnología de renderizado tridimensional podía hacerles parte del trabajo: con un modelo exacto de la dentición de un paciente, era posible imprimir férulas transparentes que propiciaran pequeños movimientos en las piezas. Con menos dolor, sin mantenimiento, baratas e invisibles.

Foto: Un dentista manipula una muestra dental. (Unsplash/Ricoh imaging company)

El dúo de Stanford apenas necesitó un mes para encontrar financiación para su idea; al año, ya habían conseguido la autorización de la FDA para usarla en clínicas. Había nacido Invisalign, un producto que factura 3.990 millones de dólares al año y que está a punto de acabar para siempre con los 'brackets'. Como su nombre indica, Align Technology, fabricante de Invisalign, es una empresa tecnológica y no sanitaria. La clave de su producto es el 'software' que emplean para obtener modelos tridimensionales y proyectar los tratamientos. Basta con escanear al paciente para que el programa plantee una serie de correctores que solo necesitan ser imprimidos. No obstante, cada modelo, cada férula, está consensuado tanto por el ortodoncista local como por un grupo de especialistas de Align Technology.

En España, hemos vivido el fenómeno con una década de retraso. Invisalign no empezó a emplearse hasta la pasada década, en parte porque el precio quintuplicaba el de una ortodoncia clásica (y no podía emplearse en todos los casos), en parte porque Align Technology, el fabricante de Invisalign, obliga a los ortodoncistas a realizar un máster de un año para certificar su capacidad.

Todo cambió en 2017, cuando caducó la patente de los estudiantes de Stanford y cientos de inversores de todo el mundo se lanzaron en picado al mercado de los alineadores invisibles. Los precios se desplomaron: de los 6.000 euros que costaba un tratamiento con Invisalign hace cinco años, en la actualidad existen ofertas por menos de un tercio de su precio.

"Un ligero ceceo que se corrige a los pocos días, pero que regresa periódicamente"

Quizás, en los últimos meses, haya notado que algunos de sus amigos fracasan súbitamente el pronunciar los fonemas interdentales. Un ligero ceceo que se corrige a los pocos días, pero que regresa periódicamente. No se asuste, es que están usando un alineador transparente y, cada vez que le cambian la funda, necesita adaptar su pronunciación al nuevo orden dental. Ya no importa la edad para llevar una ortodoncia: España se ha rendido al alineador transparente.

"Ha habido un crecimiento muy importante de Invisalign y derivados desde hace 10 años, pero en los últimos dos se está notando que vienen muchos pacientes adultos pidiendo no una ortodoncia, sino el corrector transparente", dice Carmen Ramos, ortodoncista de la Clínica Carmen Ramos, en Salamanca. "No cabe duda de que es un producto que cada día se está demandando más y más", continúa.

España es el tercer país del mundo con mayor ratio de ortodoncias transparentes por habitante

Lo de España con la ortodoncia dental es una historia de amor. Es el tercer país del mundo con más ortodoncias transparentes por habitante, solo por detrás de Estados Unidos y China, y son precisamente esos 30 años de adolescentes con 'brackets' los que están realimentando el negocio. "Cuando terminas un tratamiento con 'brackets', lo normal es que se te proporcione un retenedor, un molde que tienes que ponerte por las noches para evitar que tus dientes vuelvan a torcerse. Y es algo que hay que usar toda la vida", explica Patricia H., ortodoncista en Madrid. "Pero sucede que muchos de aquellos adolescentes de los ochenta y los noventa dejaron de ponerse el retenedor y se encuentran hoy con que se les han torcido los dientes y les da vergüenza volver a los 'brackets' a los 50 años. Para ellos, el Invisalign ha sido como ver la luz, son un perfil muy habitual de nuestros clientes", afirma.

"En 2017, en mi clínica, el porcentaje de uso de 'brackets' era del 90%. Ahora diría que es un 60% correctores invisibles y 40% 'brackets', pero en descenso continuado", dice la ortodoncista Ramos.

Un jugador inteligente

En la mayor parte de los casos, una empresa que ve caducar una patente que le hacía ser un actor monopolista en un sector se hunde en bolsa. Es el denominado 'patent cliff', muy común en las farmacéuticas. Sin embargo, en Align Technology capearon el temporal con astucia: acumularon tecnología y avances durante unos años para darles salida a partir de 2017. Desde entonces, Invisalign ha ampliado considerablemente el abanico de afecciones que puede tratar, además de lanzar una división para niños que está acaparando el mercado. "Se han focalizado en los niños y lo cierto es que los avances son muy importantes. Además, la evidencia científica ha cambiado en los últimos años: de no actuar sobre los dientes de leche, hemos pasado a intentar solucionar los problemas dentales cuanto antes", dice Carmen Ramos.

Así, la acción, que en enero de 2017 costaba 90 dólares, hoy se compra por 280 (y alcanzó un pico de 790 el año pasado). Con la llegada de la competencia, Align se ha permitido el lujo de incrementar sus precios. Las rebajas se las deja a los ortodoncistas locales por medio de un programa de puntos: "Todos los casos se registran en nuestra cuenta en la plataforma de Invisalign. Al llegar a cierto número, te ascienden de rango y accedes a un descuento en los tratamientos que puedes repercutir a tus pacientes. Es como el Club Iberia", explica la ortodoncista madrileña. "De modo que sí, el Invisalign es algo más barato que hace tres años, pero suele ser a costa del margen del ortodoncista". Al respecto, cunde cierto cabreo entre los ortodoncistas, ya que las aseguradoras han descubierto que también pueden crearse una cuenta en Invisalign y, con su elevado número de clientes, acceden a los mejores descuentos en perjuicio de los profesionales.

"Las empresas 'low cost' no suelen ofrecer un servicio de ortodoncista, sino que envían al cliente todos los moldes"

Invisalign sigue siendo el producto más caro del mercado, con un coste por un tratamiento completo de 4.500 euros. Un escalón por detrás se encuentran las pujantes Spark y QuickSmile, con precios en torno a 4.000 euros y algunas características que superan a Invisalign. Al final de la escalera, con tratamientos por debajo de los 2.000 euros, nos encontramos a pequeñas empresas que se han subido recientemente a la ola de los alineadores. A diferencia de las otras, las 'low cost' no suelen ofrecer un servicio de ortodoncista, sino que envían al cliente todos los moldes y le atienden a través de videoconferencia.

"Estamos todos los ortodoncistas muy preocupados con estas empresas de bajo coste, porque están anunciándose en todos los sitios de forma salvaje", dice Patricia H. "No puedo entender que se oferte un tratamiento por 2.000 euros, porque eso es lo que me cuesta a mí como profesional un tratamiento de Invisalign. Sospechamos que se están usando materiales de baja calidad y se está recortando en el seguimiento de los casos. El 'low cost' está bien para la ropa, pero en la salud dental tenemos ejemplos muy recientes, como Dentix o iDental, del peligro de las gangas".

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La ortodoncista madrileña afirma que le han llegado varios casos de pacientes con un problema derivado de las 'low cost', pero cree que el grueso no se verá hasta dentro de un tiempo: "El 'boom' del corrector invisible está siendo ahora mismo, de modo que la mayor parte de los problemas surgirá con el tiempo, como sucedió con iDental, que al principio parecía la panacea de la odontología".

"Yo llevo 10 años usando Invisalign, pero reconozco que Spark se le está acercando mucho, de hecho permiten ver las raíces en el escáner, algo que no permite Invisalign. Bienvenida sea la competencia. Otra cosa son las marcas 'low cost', que estoy convencida de que van a hacer mucho daño. Yo no recomiendo alinear tus dientes sin la revisión de un ortodoncista, porque he visto casos en los que se ha intentado mover una pieza dental de un modo indebido, ya que lo saca de la tabla ósea, pierde el contacto con el hueso y termina por desprenderse", dice Carmen Ramos.

En la misma línea se manifiesta la patronal: "La Sociedad Española de Ortodoncia está totalmente en contra de cualquier tratamiento que no esté controlado por un profesional. Cuando mueves los dientes, lo haces dentro del hueso. Si no se hace de manera controlada, puede haber problemas. Creemos que debe haber planificación y seguimiento por parte de un profesional", afirma su presidente, el doctor Juan Carlos Pérez Varela.

En su defensa, las empresas de alineadores 'low cost' argumentan que su tratamiento sin médicos solo se emplea para casos menores, nunca en situaciones más importantes como son los problemas de mordida u oclusión. "La cuestión es que esos problemas en la mordida o la oclusión pueden derivar del mal tratamiento de un asunto menor", matiza la doctora Patricia H.

Con el regulador esperando acontecimientos, el consumidor se encuentra en una complicada disyuntiva: por una parte, la oferta se está disparando y dispone cada día de más opciones para corregir su sonrisa, pero, por otra, estas nuevas empresas están inundando la red de relatos personales arteramente financiados, 'influencers' que repiten mantras como si fueran experiencia propia y 'branded content' no identificado. Hay mucha información, pero es de parte. Si nos encaminamos hacia un nuevo escándalo dental en España o, por contra, los avisos surgen del corporativismo médico, es algo que solo sabremos con el tiempo.

En 1997, dos estudiantes de la Universidad de Stanford se preguntaron por qué es tan molesto llevar una ortodoncia dental. En el mercado solo existía el sistema de 'brackets', los clásicos anclajes metálicos que se pegan a los dientes y que han de ser ajustados cada pocas semanas por un ortodoncista. Los 'brackets' presentan una serie de problemas: es incómodo comer con ellos, son difíciles de limpiar, provocan dolor tras los ajustes y a menudo generan pequeñas lesiones en las encías de los pacientes.

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