Es noticia
Menú
Elecciones al Cercle d’Economia: el empresariado catalán y el voto del miedo
  1. Empresas
MASA CRÍTICA

Elecciones al Cercle d’Economia: el empresariado catalán y el voto del miedo

El primer 'lobby' empresarial escogerá entre dos candidatos del mismo sector económico, perfil similar, discurso parecido, preocupaciones equivalentes y apoyos comparables

Foto: Jaume Guardiola, candidato a presidir el Cercle d'Economia. (EFE/Toni Albir)
Jaume Guardiola, candidato a presidir el Cercle d'Economia. (EFE/Toni Albir)
EC EXCLUSIVO Artículo solo para suscriptores

Jaume Guardiola presentó su candidatura al Cercle d’Economia con un discurso muy bien estructurado en el que dijo algunas verdades: "Como decía Antón Costas, es más fácil explicar qué no es el Cercle que definir lo que es". Guardiola tiene razón. Y su reflexión se puede extender al conjunto de la entidad y al proceso electoral que vive: el Cercle d’Economia no es solo un 'think tank' con 1.300 socios en donde cohabitan grandes fortunas y directivos de grandes empresas imbricados en la sociedad civil catalana.

En realidad, son 200 socios muy activos y con gran visibilidad social, más otros 1.100 pasivos, pero con cierto orgullo de pertenencia y que si están marcados por algo no es por el dinero, sino por el miedo: el miedo al qué dirán, a qué pasará, a cuánto me va a costar esto. Es el miedo y no el dinero el auténtico motor de todos los socios de la entidad, la sangre que corre por sus venas. La clave de la mayoría de sus decisiones, como demuestra que el presidente español, Pedro Sánchez, lleva tres años acudiendo a las jornadas anuales del Cercle, una muestra de la influencia de su institución, pero sin aceptar las prerrogativas preguntas tras su discurso, una prueba del miedo que al final siempre marca la pauta.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, inaugura las jornadas del Cercle d'Economia. (EFE/Quique García)

Las elecciones que tendrán lugar el 12 de julio y cuya campaña arrancará en breve no pueden entenderse como en otras instituciones de Cataluña, con el caso más marcado en la Cámara de Comercio de Barcelona. Aquí no se trata de escoger entre un candidato independentista y otro españolista. Aquí la clave es el miedo. Durante toda su historia no hubo elecciones por miedo y así se buscaba siempre un candidato de consenso. Ahora habrá elecciones y al final también será por miedo. Miedo al qué dirán, al qué pasará, al qué será de mi legado.

Por eso cuesta tanto para observadores de fuera entender la clave electoral. Rosa Cañadas, la mujer que ha optado por presentarse costase lo que costase, habla de Europa. Guardiola, el ex consejero delegado del Banco Sabadell, también. Cañadas se refiere al frente del Mediterráneo como un nuevo foco de preocupación. Guardiola, también. Cañadas muestra preocupación por la cohesión social y en una Cataluña en la que el ascensor social ya no funciona como antaño. Guardiola hace lo propio.

Por tanto, a los observadores imparciales les va a costar entender de qué van estas elecciones. Tampoco en clave de sectorial. Guardiola viene del mundo bancario. Pero Rosa Cañadas preside Trea Asset Management, una gestora de asesoramiento de capital con 7.000 millones de activos gestionados. Difícilmente alguien que lleva décadas casada con Carlos Tusquets puede decir que es ajena al mundo de las finanzas.

Foto: Cámara de Comercio de Barcelona. (EP)

Jaume Guardiola plantea una idea interesante, como que la nueva junta ha de representar menos a los sectores regulados —Ibex 35, banca, energía, telecos— y más a las nuevas 'startups' y al tejido innovador de la ciudad. Pero eso choca con la historia del Cercle y su proverbial incapacidad para captar las sensibilidades del dinero nuevo. En 2008, sumó a Isak Andic para recoger lo que en aquel momento era el emergente mundo de la moda. Pero el presidente y propietario de Mango apenas duró tres meses en la junta que encabezaba Salvador Alemany, más pendiente de otros compromisos.

Los ejes no funcionan

Otros ejes tampoco funcionan para entender los comicios. En algunos foros se intenta contraponer lo nuevo, Rosa Cañadas, la mujer que desafía al sistema y fuerza las elecciones en una entidad cuyos socios nunca habían tenido que escoger; contra lo viejo, Jaume Guardiola, el patricio económico que encaja con una Barcelona de ricos y gestores de ricos que siempre estuvo allí. Pero tampoco respondería a la verdad. El debate no es Rosa Cañadas como representante de un viejo Cercle contra el conservador Jaume Guardiola, guardián de las esencias. De hecho, fueron los expresidentes los que al final se decantaron porque hubiese elecciones y que Guardiola no accediese por la vía tradicional del candidato único. Ni por edad ni por estilo se puede hablar de una lucha generacional. Rosa Cañadas no hubiera podido llegar hasta donde ha llegado si una parte significativa de la vieja guardia del Cercle no le estuviese dando su apoyo tácito. Pero, como todo, no se explicita. Recuerden: la cobardía es la clave para entender lo que está pasando.

Las elecciones al Cercle no se entienden ni en clave programática ni generacional

Así que tenemos dos candidatos del mismo sector económico, perfil similar, discurso parecido, preocupaciones equivalentes y pijerío a la altura de lo que siempre ha requerido a la institución. Y, sin embargo, los últimos movimientos revelan que el duelo será enconado. Los intentos de presentar avales antes de que se convocasen las elecciones, el debate sobre la representación o la pretensión de afiliar a más de un centenar de nuevos socios para modificar el censo indican que hay algo profundo, de piel, que separa a los dos candidatos. Y no ayudan a Guardiola. El reto de los cronistas será que el lector no se pierda en subterfugios y sobreentendidos.

Lo sutil es lo importante

Rosa Cañadas lleva más de un año haciendo una campaña puerta a puerta. En el fondo, representa una sensibilidad del Cercle d’Economia más socialdemócrata, más de los orígenes, cuando los miembros de un supuesto club de ajedrez del franquismo contactaron con el historiador Jaume Vicens Vives porque querían buscar una ventana de oportunidad para mirar hacia Europa. Cañadas conecta con visión esencialista, pero de amplitud de miras internacional. Su plan es incorporar a jóvenes de Cercle Obert a su junta y rejuvenecer la entidad. Es la candidatura de los que tienen miedo a no entender un mundo que está cambiando y que temen acabar como el Ecuestre: poco más que una escalinata ideal para fotos de puestas de largo.

Guardiola era un jubilado de lujo al que su amigo Pedro Fontana (ex-Áreas) ha convencido para esta aventura, aunque ya está claro que no será el paseo militar con el que sus impulsores soñaron de saque. Por eso, su campaña se ha lanzado con toda la fuerza. Guardiola preside Esade. Los tres economistas de prestigio que hay en la actual junta (Jordi Gual, Xavier Vives y Núria Mas) son del IESE. Es la élite que mira a Barcelona Global con cierta envidia y que quiere un posicionamiento de 'lobby' más resolutivo, obviando que buena parte de la clase política en Cataluña, a partir del 'procés', les ha dado la espalda, para lo bueno y para lo peor. La candidatura de Guardiola es la de la Barcelona rica, lampedusiana, que aspira a cambiar para que nada cambie. Nacidos para regir las olas, como el himno: "Britannia, rules the waves".

De manera que el resultado será muy ajustado. La gran novedad radica en que, para estas elecciones, los 200 que hasta el momento lo habían decidido todo ahora no decidirán nada. Todo queda en manos de los 1.100 que hasta hoy ejercían de socios pasivos. Ellos acabarán determinando este mes de julio a qué tienen más miedo los socios del Cercle.

Jaume Guardiola presentó su candidatura al Cercle d’Economia con un discurso muy bien estructurado en el que dijo algunas verdades: "Como decía Antón Costas, es más fácil explicar qué no es el Cercle que definir lo que es". Guardiola tiene razón. Y su reflexión se puede extender al conjunto de la entidad y al proceso electoral que vive: el Cercle d’Economia no es solo un 'think tank' con 1.300 socios en donde cohabitan grandes fortunas y directivos de grandes empresas imbricados en la sociedad civil catalana.

Masa crítica Cataluña
El redactor recomienda