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La Generalitat y su increíble déficit menguante acontecido en plena pandemia
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La Generalitat y su increíble déficit menguante acontecido en plena pandemia

El déficit presupuestario de la Generalitat está en mínimos, según los datos de liquidación de las cuentas públicas. Un buen resultado del que se debe evitar alardear por razones políticas

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
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En 1957, se estrenó una película de serie B —hoy convertida en un clásico del cine fantástico—: El increíble hombre menguante. Un científico era víctima de sus propios experimentos y empezaba a hacerse cada vez más pequeño. Este fenómeno paranormal se está produciendo en las cuentas públicas de la Generalitat. El déficit de la Generalitat no ha llegado al 0,3% del PIB el año pasado cuando el Estado les había autorizado el 0,6%. La caída es tan grande que sería previsible que la Generalitat solicitase una salida del FLA, que ya ensayó en su día Pere Aragonès, pero que solo tuvo carácter temporal, y pasar a los mecanismos de facilidad: un estado de control de la deuda y de las cuentas mucho menor desde el Gobierno central. Son buenas noticias, pero no se cuentan porque el discurso oficial de la Generalitat es que España sigue maltratando a Cataluña.

Pero el déficit baja. El 0,3% sería el déficit presupuestario más bajo en los últimos diez años, si bien el déficit en términos SEC no se conocerá hasta finales de marzo, cuando lo comunique la Intervención General de la Administración del Estado. Es decir, las cifras están ahí, si bien todavía no son oficiales y los ajustes SEC pueden suponer una modificación al alza aún por determinar.

Sin embargo, todo esto se cuenta poco, no vaya a ser que se vean las costuras de una Generalitat que, como el resto de comunidades autónomas, ha tenido una enorme asistencia y respaldo financiero por parte del Gobierno español. Otra cosa es el criterio keynesiano: ¿era el mejor momento para restringir el gasto justo en medio de una pandemia?

Foto: Maria Sirvent, en rueda de prensa. (EFE/Quique García)

La cuestión la planteó la portavoz de los socialistas en el Parlament, Alicia Romero, que, pese a su tono siempre amigable, a veces se transfigura y pasa a modo 'Kill Bill'. Eso ocurrió en la sesión de control a la Generalitat de este miércoles. Las sesiones de control acostumbran a ser aburridas, pero, de repente, pasó algo. Alicia había sacado su catana.

"Muchas cosas, no solo de las sociales que he comentado, no están cubiertas. Por tanto, la segunda opción es una mala gestión. Porque, si no, a mí que me expliquen cómo puede ser que en el 2021 hagamos el menor déficit, muy por debajo de lo que preveía el Estado, cuando ustedes han estado aquí quejándose constantemente de que 'oh, ya está bien, el Estado. Debería ser del uno por ciento'. Bien, pues ya nos lo explicará", planteó Alicia Romero con toda su crudeza.

La Generalitat no lo explica. Hace tiempo que las buenas noticias en macroeconomía hay que disimularlas porque resultan incompatibles con la idea machacona de que hay un Estado opresor maltratando a los catalanes, el mítico "Espanya ens roba". En ese sentido, el 'conseller' de Economía, Jaume Giró, es heredero de aquel Oriol Junqueras que se pasó todo el tiempo que fue 'conseller' de Economía obviando que el PIB en Cataluña creció en 2017 un 3,3%. Eso no podía estar pasando y se vendía a los catalanes que España representaba crisis económica y atraso. Había que justificar lo que luego ocurrió en octubre de ese año y que tan caro acabó costando a la economía catalana.

Foto: Un hombre conecta el cargador a un coche eléctrico. (EFE)

Las cifras que Romero puso al desnudo en el Parlament resultan demoledoras, no solo por la cicatería en el gasto de la Generalitat, sino por el flujo de fondos llegados desde Madrid con motivo de la covid-19: "A principios de enero ustedes hacen ese informe para los inversores extranjeros, y decían que el déficit sería del 1,1%, 2.560 millones de euros harían de déficit. '¡Qué malo, el Estado! ¡Qué malo, el Estado!'. Pues mire, el Estado, en estos dos años, más de 6.000 millones de euros, y ustedes han hecho el menor déficit en los últimos diez años, en medio de una pandemia. Vayan a contárselo a los maestros, vayan a contárselo a los médicos, a las enfermeras, porque yo, sinceramente, no puedo entenderlo, 'conseller'".

Reproches del pasado

Giró se ha vuelto un parlamentario hábil, como prueba que asegure en público que "no se ve como presidente de la Generalitat", tal y como declaró a Catalunya Ràdio esta semana. En su réplica a Alicia Romero, tiró de un clásico: el reproche por el pasado. "Lo que no hará seguro este Govern y que no hará seguro este 'conseller' de Economía es lo que hizo el Govern tripartito presidido por el señor Montilla. Esto seguro que no lo haremos. El 'president' Montilla lo que hizo es duplicar el déficit y multiplicar por tres la deuda de la Generalitat. Y, por tanto, después vino otro gobierno que pasó a la historia por los recortes. ¿Se acuerda? Todavía hoy tiene este..., la señal de los recortes. ¿Sabe por qué? Porque las finanzas de la Generalitat estaban bajo mínimos después de una gestión terriblemente desastrosa. Y eso, tiene razón —tiene razón, señora Romero—, esto no lo hará este 'conseller' de Economía", le contestó Giró.

Jaume Giró reprochó al PSC los enormes niveles de deuda que asumió el tripartito

No le falta razón al titular de la cartera económica. Antoni Castells y sus bonos patrióticos fueron una de las peores decisiones que se tomaron en aquel momento. Y el rescate del FLA fue necesario en parte para que aquellos compromisos que se tomaron entonces no acabasen en un escándalo financiero equivalente a las preferentes. Pero como en los fondos de inversión, donde rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros, en política errores del pasado no amparan, ni pueden equipararse con los errores del presente.

La sonrisa y la presa

Muchos diputados se dejan engañar por el carácter encantador de Alicia Romero. Pero cuando coge a su presa no la deja escapar. En su contrarréplica echó en cara al 'conseller' que no le había contestado la cuestión del déficit y que "podían haber gastado más. Pero es que además tiene ahora 2.135 millones de euros en el cajón; que han pedido préstamos que no han gastado. Entonces, a uno le sorprende que, con todas las necesidades que tiene Cataluña, tengan el déficit más bajo de las últimas diez décadas y el resultado positivo entre el resultado financiero y no financiero de los últimos diez años. Esto es lo que nos sorprende mucho y nos gustaría alguna explicación".

Así que, oh sorpresa, las cuentas de la Generalitat van bien. El modelo federal de gasto y el apoyo del Gobierno central, tanto en fondos como en mutualizar la deuda a través del FLA, han funcionado. Con este esquema, hay pocos incentivos para que el ejecutivo catalán lidere la negociación de un nuevo sistema de financiación autonómico. No hay urgencia que compense el coste político que tendría ante los votantes de Giró y Aragonès, a los que se ha dicho por tierra, mar y aire que el futuro pasa por separarse de España, no por renovar los votos de una España federal a través de un nuevo sistema de financiación. Las cuentas públicas van bien, pero no ha de notarse mucho. Paradojas de la actual Cataluña.

En 1957, se estrenó una película de serie B —hoy convertida en un clásico del cine fantástico—: El increíble hombre menguante. Un científico era víctima de sus propios experimentos y empezaba a hacerse cada vez más pequeño. Este fenómeno paranormal se está produciendo en las cuentas públicas de la Generalitat. El déficit de la Generalitat no ha llegado al 0,3% del PIB el año pasado cuando el Estado les había autorizado el 0,6%. La caída es tan grande que sería previsible que la Generalitat solicitase una salida del FLA, que ya ensayó en su día Pere Aragonès, pero que solo tuvo carácter temporal, y pasar a los mecanismos de facilidad: un estado de control de la deuda y de las cuentas mucho menor desde el Gobierno central. Son buenas noticias, pero no se cuentan porque el discurso oficial de la Generalitat es que España sigue maltratando a Cataluña.

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