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Nissan en Barcelona: la última furgoneta, autocares vacíos y el clavo ardiendo
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Nissan en Barcelona: la última furgoneta, autocares vacíos y el clavo ardiendo

Esta semana Nissan fabricó su última furgoneta. La semana que viene se cierre la línea 2, donde se produce la 'pick-up' Nissan Navara. Y se acabarán 41 años de historia industrial

Foto: Fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.
Fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.
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Nissan fabricó este jueves su última furgoneta en Barcelona. Hace días que los autocares que la multinacional japonesa paga para trasladar a los trabajadores a la planta de la Zona Franca van y vuelven vacíos. A partir de ahora la mayor parte de los 3.000 trabajadores que quedan cobran desde casa, en una especie de permiso remunerado. Una parte de la plantilla quiere convertir Barcelona en la nueva Cádiz. La mayoría, prejubilarse y dar por acabada la pesadilla. Pero hay 1.600 que no pueden obtener esta salida y les queda un clavo ardiendo: el grupo chino Great Wall Motors con el que se mantendrá una reunión el próximo día 17 para intentar salvar lo que se pueda. El 31 de diciembre no solo acaba el año, terminan también las nóminas que hasta ahora ha estado pagando Nissan Motor Ibérica a los miembros que quedan en plantilla.

De manera oficial, GWM quiere fabricar 300.000 vehículos al año en las instalaciones de Nissan en la Zona Franca. También de manera oficial el gigante chino optó por retirarse por la, a su juicio, insuficiencia de ayudas públicas. Y, de nuevo de manera oficial, las administraciones han mejorado su oferta y esperan que se quede. El 'conseller' de Empresa, Roger Torrent, que sí está comprometido en esta causa se mostró "optimista" sobre las opciones industriales que hay para llenar el vacío que dejará Nissan, cuando el 31 de diciembre se marche de Cataluña.

Foto: Reuters.

Para Torrent, la primera opción es el fabricante chino de coches Great Wall Motors, del que esperan respuesta "esta semana o al principio de la próxima" sobre la oferta mejorada que le han hecho para instalarse en la Zona Franca. Roger Torrent dice que Great Wall daría continuidad industrial a Nissan, y ayudaría a realizar la transición hacia el vehículo eléctrico.

El secretario general de industria, el también catalán Raül Blanco se ha mostrado más discreto, pero la carpeta de Nissan es una prioridad para su ministerio. El Gobierno español está muy comprometido, pero los éxitos que ha logrado con Seat esta semana —aprobación del Perte en Bruselas, acuerdo de VW para electrificar Martorell y la llegada del suministrador de baterías chino Gotion, avanzada por TV3— no se han replicado en Nissan. Nissan corre el riesgo de convertirse en la cenicienta de la industria catalana, con el riesgo añadido de que la SEPI no vendrá a rescatarla.

Futuro en el aire

A medida que los socios industriales se muestran más renuentes con el futuro de Nissan en la Zona Franca, los inversores logísticos codician más y más los 74.000 m2 de la factoría en plena Zona Franca. Aquí ha entrado Merlín Properties, de Ismael Clemente. Merlín a través de Cilsa, una sociedad con el Puerto de Barcelona y presenta un proyecto de inversión de 800 millones que en teoría crearía 4.000 puestos de trabajo.

El proyecto sería un chollo para el Consorcio de la Zona Franca, la empresa pública propietaria de los terrenos

El proyecto sería un chollo para el Consorcio de la Zona Franca, la empresa pública propietaria de los terrenos, ya que el alquiler de suelo logístico es el triple que el precio del suelo industrial. Pero en los sindicatos saben que el volumen de empleo no es comparable para nada entre la industria y la logística y que los niveles salariales todavía menos. En otras palabras, para que el proyecto de Merlín tenga alguna oportunidad es necesario que las conversaciones con la multinacional china naufraguen la semana que viene.

Merlín propone darle salida a este espacio en Zona Franca con un futuro complejo logístico mixto de almacenamiento y reparto directo al usuario y dedicar una parte a uso industrial para un productor norteamericano de baterías eléctricas. Merlín entró en Cilsa en 2015, cuando Saba se replegó en esta sociedad, pero ahora ya tiene el 48%. El Puerto de Barcelona hace tiempo que pide una instalación de este tipo para obtener sinergias con sus instalaciones, según explican fuentes del sector del transporte.

Cádiz en la retina, tanques en la manga

Mientras una parte de los trabajadores tiene Cádiz en la retina y sus protestas por la naval, la carta oculta de Raül Blanco ha salido a la luz: convertir la todavía planta de Nissan en una planta de reparación de carros blindados del ejército. Esta alternativa podría dar empleo a 300 o 400 personas, según las versiones. Pero ha sido rechazada por la Generalitat, que también forma parte de la Mesa por la Reindustrialización de Nissan. La Generalitat independentista la ha vetado y todo ha vuelto a la casilla de salida.

La Generalitat se opuso de forma frontal a que fuera un taller para reparar tanques

La semana que viene se cierre la línea 2, donde se produce la 'pick-up' Nissan Navara. Como en el caso de la línea de las furgonetas, se están fabricando muy pocos vehículos. El día 15 de diciembre también parará esta línea. El 17, dos días después, se reúne la mesa, con el clavo ardiendo de los chinos de GWS sobre la mesa. Todo al filo, con miles de empleos en juego.

No es el único caso en Cataluña. Sin ir más lejos, hay mil empleos en Gearbox, la filial de Seat, que penden de un hilo, si el plan de electrificación de Martorell se acaba llevando a cabo. Las cajas de cambio de Gearbox ya no tienen sentido en el paraíso ecológico de los coches eléctricos. Pero en Nissan son más. La industria auxiliar dependiente es enorme y, sobre todo, que la agonía de la multinacional nipona dura más de dos años. Y el historial industrial de los grupos chinos en Cataluña es muy malo, en especial en la automoción.

Nissan tenía buenos productos. Llevaba más de cuarenta años en Cataluña. Ahora no habrá buen final. Pase lo que pase. Con cuento o sin cuento chino.

Nissan fabricó este jueves su última furgoneta en Barcelona. Hace días que los autocares que la multinacional japonesa paga para trasladar a los trabajadores a la planta de la Zona Franca van y vuelven vacíos. A partir de ahora la mayor parte de los 3.000 trabajadores que quedan cobran desde casa, en una especie de permiso remunerado. Una parte de la plantilla quiere convertir Barcelona en la nueva Cádiz. La mayoría, prejubilarse y dar por acabada la pesadilla. Pero hay 1.600 que no pueden obtener esta salida y les queda un clavo ardiendo: el grupo chino Great Wall Motors con el que se mantendrá una reunión el próximo día 17 para intentar salvar lo que se pueda. El 31 de diciembre no solo acaba el año, terminan también las nóminas que hasta ahora ha estado pagando Nissan Motor Ibérica a los miembros que quedan en plantilla.

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