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El mejor directivo de España (y ex de Telefónica) vuelve a estar en el mercado
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EL FUTURO DE PABLO ISLA

El mejor directivo de España (y ex de Telefónica) vuelve a estar en el mercado

La salida de Pablo Isla de Inditex abre el debate sobre su futuro, justo cuando desde varios frentes cuestionan el liderazgo ejecutivo en la operadora, un objeto de deseo de los fondos

Foto: Pablo Isla. (Europa Press vía Getty)
Pablo Isla. (Europa Press vía Getty)
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No hay mayor honor para un alto ejecutivo que se anuncie su salida, su renuncia o su despido y que la cotización de la empresa que dirige caiga a plomo, un 6%, que el mercado castigue al dueño de la compañía por prescindir de su principal gestor, por no saber retenerlo. Que se lo digan a Jack Dorsey, el consejero delegado de Twitter, cuya cotización se disparó un 11% este lunes cuando se comunicó que dejaba el gigante de las redes sociales.

Lo primero es lo que le pasó a Pablo Isla, que dejará Inditex el próximo 1 de abril después de 17 años en el grupo textil propiedad de Amancio Ortega. Un periodo largo en el que ha multiplicado por más de cinco veces el valor de la multinacional textil, hasta convertirla en la mayor de la bolsa española, desbancando a los tradicionales Telefónica, Banco Santander, BBVA, Repsol y Endesa, que cuando en 2005, cuando él llegó a la empresa privada, le sacaban tres tallas de ventaja. Era una talla S contra las XXL del Ibex 35.

Isla, que tuvo la capacidad de llevar las marcas de Inditex por todo el mundo, transformar la red de tiendas para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y acelerar la digitalización para afinar una maquinaria de producción y entrega rápida del producto, escenificó ante los medios que su salida ha sido una “desvinculación de mutuo acuerdo”. Un proceso natural por el que la propiedad, Amancio Ortega (85 años cumplidos), ha considerado que uno de sus tres hijos, Marta, resultado de su segundo matrimonio y a la que venía preparando desde hace más de una década, tiene ya que tomar el mando a sus 37 años.

Foto: Óscar García Maceiras, nuevo CEO de Inditex. (EC)

Un relevo tan esperado como abrupto en los tiempos y las formas, que alimenta la tesis sobre el descosido entre los dueños y los gestores, y que deja al mercado mirando la labor de la comisión de nombramientos, compuesta por cuatro miembros independientes (Emilio Saracho, expresidente del Banco Popular; Rodrigo Echenique, el hombre fuerte de los Botín en el Santander; Anne Lange, y Pilar López, exTelefónica). Ya pasó cuando José María Castellano, el anterior consejero delegado, se opuso a las intenciones de Amancio de comprar la antigua Unión Fenosa, hoy integrada en Naturgy.

En ningún momento Isla dejó entrever las diferencias cada vez más grandes con Ortega, con discusión incluida por el último plan de aperturas, y la saga familiar, liderada por Flora Pérez Marcote, la segunda mujer del empresario gallego, y sus dos hermanos, Óscar y Jorge, directores generales de Zara y Massimo Dutti, las dos grandes marcas del grupo. Tuvo una elegancia de 'haute couture' en su discurso de despedida. El de un hombre que siempre fue discreto, tan amable como parco en palabras, de escuchar más que de hablar, pero cuyas fugaces apariciones para hablar de futuro cada vez gustaban menos por Arteixo (A Coruña), sede del grupo y de la familia.

A la espera de saber a quién deja Ortega su testamento del 60% de Inditex, una simple filial de Pontegadea, su verdadero tesoro, la cuestión es qué hará Isla, 57 años, el ejecutivo mejor valorado de España por su capacidad para multiplicar el valor de las cosas. Tal vez junto con Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, pero solo Isla ha aparecido seis años consecutivos en los primeros puestos de los mejores CEO del mundo, según la 'Harvard Business Review'.

Foto: Marta Ortega en la junta de 2019. (EFE)

El abogado del Estado lleva meses cuidando su imagen, haciendo ver que él ha sido el artífice del éxito de Zara, para buscar el momento oportuno para su marcha, para analizar ventanas de oportunidad, barcos a los que le gustaría subirse. Isla se irá adonde quiera dada su 'performance'. Será él quien elegirá su destino.

Y para las quinielas sobre su futuro, es inevitable escuchar los ecos de su pasado. Isla fue consejero durante 12 años (2005-2017) de la Telefónica de César Alierta y del comienzo del mandato de José María Álvarez-Pallete, que comenzó en 2016. La presidencia de la operadora siempre fue uno de los destinos a los que Isla parecía predestinado cuando iba de la mano de Rodrigo Rato, César Alierta y Manuel Pizarro.

El momento de su renuncia en Inditex coincide, coincidencia o no, con una debilidad creciente de Álvarez-Pallete en Telefónica, que lleva un mes sufriendo desde todos los frentes, especialmente del de los presuntos amigos. Una duda razonable sobre un movimiento en esta línea es si entra en los planes de Isla presidir otra empresa española en general —cualquiera de ellas sería más pequeña que la Inditex actual— o incluso Telefónica en particular.

Foto: EC.

"No quiero hablar de ello, ya se verá", dijo ayer Isla en rueda de prensa al ser preguntado por el próximo paso de su carrera. Además, está por ver si le apetece adentrarse en ese juego palaciego tan complicado que es el Distrito de las Telecomunicaciones, y, en ese caso, quién se lo puede facilitar.

Desde dentro, el hombre clave es, de nuevo, como en casi todo lo que ocurre en España a nivel corporativo, Isidre Fainé, propietario del 6% de Telefónica a través de Criteria Caixa. Un hombre capaz de ordenar el sistema energético, con cruces de participaciones entre Naturgy y Repsol, así como el financiero, con la última fusión entre CaixaBank y Bankia. El mismo día en que Pedro Sánchez coló a última hora, sin pasar por la comisión de secretarías de Estado, el real decreto que protegía a la multinacional con el escudo antiopas, como adelantó El Confidencial, el banquero tenía cita de urgencia en Moncloa. Veinticuatro horas antes, KKR había anunciado una opa por Telecom Italia, un terremoto que hizo sonar el teléfono rojo del Gobierno y del Estado.

El presidente de la Fundación la Caixa es aún el gran valedor de Pallete, al que ha respaldado en todo momento pese al pobre rendimiento de la cotización en sus cinco años y medio de presidente. Un apoyo que ha sido tan firme como su amistad con Isla, con el que ha tenido varias conversaciones para otear su próximo reto. Y Fainé sabe que Telefónica no puede seguir así, por la propia Caixa y por el país, al tiempo que conoce las intenciones de fondos de capital riesgo por hincarle el diente a estos precios. Unos 'private equity', tipo KKR o CVC, con miles de millones para gastar, que, desde fuera, pagarían lo que fuese por tener a un Isla al frente de un barco de esas dimensiones.

No hay mayor honor para un alto ejecutivo que se anuncie su salida, su renuncia o su despido y que la cotización de la empresa que dirige caiga a plomo, un 6%, que el mercado castigue al dueño de la compañía por prescindir de su principal gestor, por no saber retenerlo. Que se lo digan a Jack Dorsey, el consejero delegado de Twitter, cuya cotización se disparó un 11% este lunes cuando se comunicó que dejaba el gigante de las redes sociales.

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