El ajuste sin fin: a la banca española aún le sobran casi 5.000 sucursales
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HA CERRADO MÁS DE LA MITAD DESDE 2008

El ajuste sin fin: a la banca española aún le sobran casi 5.000 sucursales

Las entidades españolas aún tienen sobrecapacidad en la red si se comparan con la media de la eurozona, aunque cuentan con menos empleados

placeholder Foto: Oficina de Banco Sabadell.
Oficina de Banco Sabadell.

Los recortes siguen sucediéndose en la banca y la pregunta siempre es la misma, ¿cuántos despidos y cierres de oficinas quedan? Por ahora, las grandes entidades han acordado expedientes de regulación de empleo (ERE) mediante acuerdos con los sindicatos y, pese al ruido creciente, los han cubierto con exceso de voluntarios. Pero no está claro que esto siga sucediendo siempre.

Los ajustes podrían seguir en el futuro si los banqueros españoles, cuya remuneración aumentó un 4,5% en la primera mitad de 2021, mientras diseñaban los ERE, continúan teniendo el foco en reducir costes para ganar eficiencia. Es decir, bajar gastos sin que lo hagan los ingresos, y así lograr una mayor rentabilidad que se acerque a la que exigen los inversores (coste del capital).

Foto: César González-Bueno, consejero delegado del Sabadell. (EFE)

Es difícil saber cuántas oficinas quedan por cerrar, y menos aún qué pasará con las plantillas. Si la banca española evoluciona hacia el estándar de la eurozona, entonces aún sobrarían 1,2 oficinas por cada 1.000 habitantes, lo que supondría el cierre adicional a los ya anunciados este año de 4.794 sucursales más, el 11%.

En 2016, Carlos Torres, que llevaba siendo consejero delegado de BBVA un año tras sustituir a Ángel Cano, dijo en unas declaraciones que en el futuro el banco necesitaría 1.000 oficinas en España. El ahora presidente matizó sus palabras, justificando que se refería a una reflexión a futuro sin planes concretos.

En aquel momento, BBVA tenía 3.800 oficinas, pero ya ha cerrado 1.434 desde entonces y tiene en marcha el cierre de otras 480. Aun así, para llegar a la cifra que dijo Torres, sobran otras 886 sucursales, el 47% de la red del banco. Si se aplica al conjunto del sector esta reflexión, entonces de cara al futuro estarían en peligro más de 20.500 oficinas.

Reputación en riesgo

Por ello, cada ERE golpea la reputación de la banca por señalar a las entidades como instituciones que destruyen empleo en un momento especialmente delicado por el covid, y por el ruido que se genera alrededor. Especialmente fue así con el recorte de CaixaBank tras integrar a Bankia, que se saldó con un acuerdo con los sindicatos para 6.452 salidas, sobre las que ha recibido 8.246 solicitudes para adherirse.

De forma paralela, BBVA negoció su primer ERE, pactado con 2.935 bajas, y ha recibido 5.216 adhesiones. Estas cifras, como ocurrió con los ERE de Banco Santander (3.572 salidas) e Ibercaja (750 bajas) ejecutados el año pasado, muestran que por ahora las condiciones que ofrecen los bancos sirven para que se completen los ajustes, en la mayor parte, con voluntariedad. De hecho, han contratado a empresas especialistas en recolocación como Randstad, McKinsey, LHH o Manpower para ayudar a los trabajadores que sigan en el mercado laboral.

El coste de estos ajustes es importante. BBVA asumió un coste de 960 millones, mientras que en CaixaBank fue de 1.900 millones. Es una de las razones que explica que los ajustes sean periódicos, así como el auge de la interacción digital por parte de los clientes, o evitar perder fuelle comercial.

España dejó de ser en 2020 el país con más oficinas por habitantes, superado por Francia, según datos del Banco Central Europeo (BCE). Aun así, ambos estados están muy por encima de los promedios de la eurozona o de la Unión Europea. En el caso francés, son 4,8 sucursales por cada 1.000 habitantes, por las 4,7 oficinas en España. La media de la eurozona es de 3,5, y en la Unión Europea de 3,2.

Esta diferencia se debe a que todavía estaban incluidos los datos de Reino Unido, donde hay 1,1 sucursales por cada 1.000 habitantes. En Italia son 4, en Portugal 3,7, y en Alemania 2,9. Hay varias razones que explican las diferencias y, también, que hacen difícil la comparativa.

Negocio minorista

Los bancos tienen varios negocios, y no con pesos equivalentes en todos los países. Pese a los esfuerzos de diversificar áreas potenciando algunas como banca de inversión, banca corporativa para grandes empresas o banca privada, las entidades españolas son eminentemente minoristas. Es decir, compiten por tener la mayor cantidad posible de clientes que tengan su ahorro y sus préstamos, al consumo o hipotecas, con el banco.

Por ello, históricamente en España ha habido más oficinas, ya que para intentar crecer las entidades abrían sucursales por todos lados. En un escenario de espiral de crecimiento del crédito y más de 40 entidades entre bancos y cajas de ahorros en la década previa a 2008, se dibujó un mapa urbano lleno de oficinas bancarias que, desde entonces, ha cambiado radicalmente.

Foto: Banco Sabadell. (EFE)

Las fusiones para reducir costes con sinergias, la digitalización de las entidades y sus clientes y estrategias que ya no van solo al crecimiento de clientes han reducido drásticamente el número de sucursales. Entre 2008 y 2020, según datos del BCE, España lidera el cierre de oficinas con un ajuste del 51,4% de la red, lo que suponen 23.673 sucursales menos, el 35% de las 67.693 oficinas cerradas en la eurozona.

El cierre de oficinas ha sido en España más intenso que en otros países, con descensos en la red del 48% en Portugal, del 39% en Alemania, del 38% en Reino Unido, del 31% en Italia y del 18% en Francia, países que ya es el que tiene más sucursales por habitante. Al ajuste entre 2008 y 2020 en España hay que sumar, al menos, el cierre de 1.534 sucursales previsto en CaixaBank, de 480 en BBVA y el que haga Sabadell con su nuevo ERE. Por ahora, se espera la clausura de cerca de 300 sucursales.

Con el empleo ha ocurrido algo similar. España lidera el recorte, lejos en este caso de ser el país con más trabajadores bancarios. La plantilla que trabaja en banca se ha reducido en un 38% entre 2008 y 2020, hasta los 171.432 al cierre de 2020. Es el mayor recorte entre las principales economías europeas, frente al descenso del 31% en la Unión Europea, empujado al alza por el 30% de Reino Unido frente al 18,4% de la eurozona, o el 21,9% de Alemania, el 19% de Italia, el 20,3% de Portugal o el 5,1% de Francia.

Foto: El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé (i) y el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, durante el acto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Casa de América, Madrid. (EFE)

El dato español de 2020 arroja que había 3,6 empleados bancarios por cada 1.000 habitantes. Y faltarían por restar los 6.452 empleados de CaixaBank que saldrán en el ERE, otros 2.935 en BBVA, las 1.800 prejubilaciones del primer trimestre del Sabadell, y el nuevo ERE de este banco, que parte de una propuesta inicial a los sindicatos de 1.900.

Aplicando estos recortes, sin contar con las jubilaciones o salidas voluntarias no repuestas, la ratio resultante sería de 3,5 empleados de banca por cada 1.000 habitantes. Lejos de la ratio de 5,3 en la eurozona o 5 en la Unión Europea, los seis de Francia, los 4,6 de Italia o los 4,8 de Portugal. Eso sí, mucho más que los 0,5 de Alemania.

Los recortes siguen sucediéndose en la banca y la pregunta siempre es la misma, ¿cuántos despidos y cierres de oficinas quedan? Por ahora, las grandes entidades han acordado expedientes de regulación de empleo (ERE) mediante acuerdos con los sindicatos y, pese al ruido creciente, los han cubierto con exceso de voluntarios. Pero no está claro que esto siga sucediendo siempre.

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