La cúpula de Lordstown vendió 8M en acciones antes del escándalo de los pedidos
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Por mentir a los accionistas

La cúpula de Lordstown vendió 8M en acciones antes del escándalo de los pedidos

La empresa ha organizado un comité para dilucidar si estos movimientos tienen algo que ver con el desempeño de la compañía, aprovechándose de su información privilegiada

placeholder Foto: Camión eléctrico de Lordstown Motors. (EFE)
Camión eléctrico de Lordstown Motors. (EFE)

Siguen los escándalos en la empresa de camiones eléctricos Lordstown Motors. La antigua filial de General Motors, en el foco del debate por presuntamente haber inflado el número de pedidos mintiendo a sus inversores, vive momentos convulsos. Varios directivos de la empresa, antes de informar de sus resultados y de la investigación, habrían vendido buena parte de sus acciones, según apunta 'The Wall Street Journal'.

En total, fueron cinco los directivos que vendieron sus títulos, destacando el presidente de la compañía y su exdirector financiero, que dimitió la semana pasada por la investigación sobre sus pedidos. Entre todos se deshicieron de ocho millones de dólares en títulos de la compañía en bolsa. Algunas de las ventas fueron de más del 99% de la cartera, pero el presidente ‘solo’ se desprendió del 39% de su parte, que equivalía a 4,6 millones de dólares.

La empresa ha organizado un comité para dilucidar si estos movimientos tienen algo que ver con el desempeño de la compañía, aprovechándose de su información privilegiada. Esta junta concluyó que no tuvo nada que ver y que las ventas se debieron a razones “no relacionadas con el desempeño de la compañía”.

Foto: Steve Burns, CEO de Lordstown. (Reuters)

Tras esto, se han producido dos acontecimientos que han desatado un mar de dudas sobre la compañía. El primero ha sido la rebaja de sus previsiones a la mitad para, posteriormente, advertir de que no tenía fondos suficientes para continuar la producción y avisar de que el futuro de la empresa podría pasar por paralizar por completo su actividad.

Esto sucedió a comienzos de mes, varios meses después de que las acciones llegaran a su punto cumbre, en febrero, fecha en la cual algunos de sus principales directivos pulsaron el botón de vender. Desde entonces, la firma ha perdido un 70% de su valor.

Aunque el episodio más abrupto vino con la dimisión de su director ejecutivo, Steve Burns, y su director financiero, Julio Rodríguez. Ambos se tuvieron que marchar tras un informe de Hindernburg, en el que se acusaba a la compañía de mentir sobre el número de pedidos y el desarrollo de su nuevo modelo. La empresa, aunque reconoce que el número de pedidos que recogían era "inexacto", afirma que no han mentido y que el informe es "engañoso y falso".

A pesar de que ese momento oficializó las dudas del mercado (con un desplome del 17% en bolsa como respuesta), la posibilidad comenzó a sonar con fuerza en febrero, pocos momentos antes de que varios miembros de la cúpula se deshicieran de buena parte de sus títulos en la misma.

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