Vodafone lo quiere todo: plantar al MWC y ser el operador de confianza de Ada Colau
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Vodafone lo quiere todo: plantar al MWC y ser el operador de confianza de Ada Colau

La caída de la compañía del MWC ya fue letal en 2020, cuando el evento se clausuró por la pandemia tras su marcha. Y con contratos millonarios con el Ayuntamiento de Barcelona

placeholder Foto:  Un visitante ante el 'stand' de Vodafone en el MWC de 2018. (EFE)
Un visitante ante el 'stand' de Vodafone en el MWC de 2018. (EFE)

Barcelona está organizando un Mobile World Congress (MWC) en miniatura. Se va a celebrar en la última semana de junio, con muchos menos metros cuadrados, menos empresas y entradas a precios populares. La última baja sonada ha sido Vodafone. Desde que Ericsson se retiró a principios de marzo, la sangría de empresas en fuga del certamen ha sido una constante. Pero el caso de Vodafone es diferente: gran operador europeo y con importantes intereses en Cataluña y el resto de España. En el Ayuntamiento de Barcelona la baja de Vodafone ha sentado fatal, según explican fuentes del consistorio y del sector de las telecomunicaciones, porque se da la circunstancia de que es el principal proveedor de servicios de telefonía y datos del consistorio que encabeza Ada Colau. Y su marcha ha sido considerada una traición.

El MWC en formato reducido se lleva a cabo solo para mantener la continuidad después del 2020 en blanco. Pero se contaba con Vodafone. Ahora, sin ellos, solo quedan Telefónica, Orange y la Fundación Mobile World Capital. Sin embargo, para Barcelona es clave que se celebre esta edición. Es como el pistoletazo de salida para volver a recuperar el turismo de negocios en una ciudad que ha generado toda una industria a su alrededor.

Para Barcelona, el MWC es el factor diferenciador respecto a Madrid. La capital catalana ha ido perdiendo peso respecto a su competidor madrileño, pero el Mobile era algo que los catalanes tenían y los madrileños envidiaban. A su alrededor se ha generado un entorno de 'start-ups' y negocios tipo Wallbox, Wallapop o Glovo; emprendedores y rondas de financiación. Y el MWC es el foro que aglutina y respalda todo esto.

Foto: John Hoffman, consejero delegado de la GSMA. (EFE)

Portavoces de Vodafone han destacado varias cosas. La primera es que su compromiso con Barcelona es total y que ellos son partidarios, igual que operadoras españolas como Telefónica, de que el MWC se siga haciendo en la capital catalana. También recuerdan que este año estarán en el MWC21 de forma digital y con presencia activa de los miembros del Comité ejecutivo, una opción que ha ofrecido la propia GSMA para las empresas que así lo quisieran por razones sanitarias. Para Vodafone, esto significa que participarán de forma mixta, virtual y física, este año, en el que el 'stand' será digital y la asistencia física se limitará a miembros del Comité Ejecutivo, lo que para la compañía no ha de suponer buscar un problema donde no lo hay.

Pero la falta de 'stand' de Vodafone en las instalaciones de Fira se ha interiorizado mal en el Ayuntamiento, justo en el momento en que Ada Colau vuelve a sacar a concurso sus servicios de telecomunicaciones. Vodafone tiene ahora parte del león y espera repetir. El total del contrato que sale a concurso es por valor de 39,6 millones de euros, según consta en el pliego de condiciones al que ha accedido El Confidencial.

El nuevo concurso, como el actual, se estructura en cinco lotes: tres grandes, y más importantes desde el punto de vista económico, y dos de categorías menores. Vodafone tiene los tres mayores: voz fija y datos (12 millones de euros), servicios móviles (6,1 millones) y numeración especial (6,9 millones). El nuevo contrato del ayuntamiento de la capital catalana es por cuatro años y es uno de los más importantes que salen este año. Es decir, a Vodafone le puede costar más caro no haber tenido 'stand' en el MWC 2021 de lo que le hubiera supuesto asistir.

La marcha de Vodafone del MWC ya resultó letal en 2020, cuando el MWC quedó clausurado por la pandemia, justo tras su abandono. Su peso en el mercado europeo es enorme. Tras su marcha, la alemana Deutsche Telekom también se ha caído. Todo el mundo que ha dicho que no vendrá se ha comprometido a mantener algún tipo de presencia digital. Sin embargo, se trata de mantener la presencia física, atraer visitantes y dinamizar la economía de una ciudad a la que le está costando mucho más volver a la normalidad que a Madrid.

Oportunidad para los competidores

Ahora, competidores como Orange o Telefónica, que sí mantienen su presencia física en el MWC, aspiran a ganar el concurso después del desaire de los de Vodafone. Telefónica ya es proveedor del Ayuntamiento, pero con dos lotes menores. El apoyo de los operadores europeos siempre ha sido clave para el éxito del Mobile.

Hay que recordar que el MWC es la principal apuesta ferial de Barcelona y que Fira de Barcelona necesita el MWC para retomar la actividad de sus instalaciones. Además, la presidenta de Fira de Barcelona es Ada Colau, en su calidad de alcaldesa. Para compensar el bofetón, Vodafone asegura que enviará algunos directivos y que habrá presencia telemática. Pero no es lo mismo.

Desde que Ericsson se dio de baja, se ha producido un goteo de empresas que han apostado por enviar a algunos directivos, pero no tener 'stand', entre ellas, fabricantes como Nokia, Samsung, Lenovo, Xiaomi, Sony. Pero también gigantes norteamericanos del sector como Google o Facebook.

Desde que Ericsson se dio de baja, se ha producido un goteo de empresas que han apostado por enviar a algunos directivos

En todo caso, se trata de un salón de transición. El organizador, GSMA, ya ha advertido que esperaba 50.000 visitantes, lo que supone menos de la mitad de los que acudieron en 2019. Este MWC no sacará a Fira de Barcelona de su actual situación deficitaria, pero es un primer paso en la buena dirección, hacia una normalidad que debería cristalizar con la edición del MWC 2022 en febrero, ya con el grueso de la población vacunada y alcanzada la inmunidad de rebaño. Hay que recordar que Fira de Barcelona ha pasado de facturar 215 millones en 2019 a casi nada en el pasado año.

Así que en este Mobile lo normal sería que hubiese más españoles que extranjeros, lo que será de todas, todas, una anormalidad; otra más en tiempo de pandemia. Pero Barcelona todavía no ha recuperado su nivel de turistas habitual. Sí que están viniendo ahora más franceses, pero está muy lejos de las cifras prepandemia.

Salones a medio gas

GSMA y Fira apuestan por un salón a medio gas para mantener la actividad, al considerar que dos años de parón sería excesivo para el negocio. "La economía lo necesita, y la gente quiere volver a la vida", ha justificado John Hoffmann, presidente de GSMA. La caída de Vodafone de este evento es un duro revés porque se contaba al menos con los operadores europeos, conscientes de que los vuelos a gran distancia son todavía escasos.

La estrategia de mantener un salón, que a todas luces se mantendrá deslucido en comparación con ediciones anteriores, es a veces necesaria para la salvación de los negocios de las ferias. En la época más dura de la crisis del "ladrillo", Enrique Lacalle persistió en la continuidad del Barcelona Meeting Point con una extensión que no pasaba de pasillo corto, donde destacaban como exhibidores Núñez y Navarro y La Llave de Oro. Esos tres años titánicos salvaron el salón. Eso es lo que están intentando hacer tanto Feria de Barcelona, como GSMA o incluso la Generalitat y el Ayuntamiento: mantener los mínimos para poder volver a la normalidad.

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