El BCE pasa el último filtro a unos test de estrés más 'light' de lo esperado
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El BCE pasa el último filtro a unos test de estrés más 'light' de lo esperado

El supervisor europeo enviará en las próximas semanas ajustes a las grandes entidades europeas para unos test en los que el sector se juega mucho

placeholder Foto: Sede del BCE en Fráncfort. (Reuters)
Sede del BCE en Fráncfort. (Reuters)

Llega la hora de la verdad. El Banco Central Europeo (BCE) mostrará en las próximas semanas hasta qué punto va a apretar las tuercas a los bancos españoles en los temidos test de estrés. Estos ejercicios, cuyos resultados se conocerán a finales de julio, marcarán el futuro del sector. En el pasado, los test han sido desencadenantes de fusiones y crisis bancarias.

En los últimos cuatro meses, la banca y el supervisor europeo han estado dando los primeros pasos de los test. Las entidades revisaron sus balances de 2020 aplicándoles los escenarios macroeconómicos diseñados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y remitieron sus datos al BCE. Este hizo un primer chequeo solicitando explicaciones sobre todo lo que le descuadraba. Y en mayo se ha enviado de nuevo el ejercicio con las correcciones oportunas.

Foto: José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de Bankia; Ana Botín (c), presidenta del Santander; y Carlos Torres (d), presidente de BBVA. (EFE)

Tras estas dos primeras rondas de 'quality assurance' (revisión de datos), la próxima semana se espera que el supervisor envíe su informe imponiendo ajustes a cada entidad. "Ahí será cuando veamos el grado de dureza que quiere aplicar el BCE al ejercicio", expone un directivo financiero involucrado en los test. Una vez reciban el documento del supervisor, presidido por Andrea Enria, las entidades tienen una semana para responder y hacer los últimos ajustes antes de que se envíen las cifras definitivas a la EBA a finales de mes.

Las fuentes consultadas señalan que los primeros resultados de los test arrojan un escenario mucho más suave del que se esperaba inicialmente, a la espera de los "ajustes subjetivos" del BCE. Así, las entidades europeas se opusieron frontalmente a que este año hubiera test de estrés. "No tiene sentido que estresen nuestros balances en un entorno en el que ya están tensionados por la crisis del covid", expone un directivo de una de las entidades examinadas.

placeholder Ana Botín y Carlos Torres, presidentes de Santander y BBVA, respectivamente. (EFE)
Ana Botín y Carlos Torres, presidentes de Santander y BBVA, respectivamente. (EFE)

Hay cuatro entidades españolas sometidas a estos test de estrés: Santander, BBVA, Sabadell y Bankinter. CaixaBank se ha quedado fuera gracias a su fusión con Bankia, y el resto de entidades medianas ha sido excluido por tamaño. Estos cuatro bancos serán los que vean sus datos publicados a finales de julio por parte de la EBA, pero el BCE también examinará informalmente a las otras siete entidades españolas: CaixaBank, Unicaja, Liberbank, Kutxabank, Abanca, Ibercaja y Cajamar.

Los resultados de estos test pueden provocar dos tipos de efectos. El primero —en el caso de los que publica la EBA— es que el mercado suele poner el foco sobre las entidades más débiles, las que quedarían en una posición más delicada en caso de un escenario adverso. El segundo efecto es el regulatorio: el BCE puede exigir medidas a las entidades más tocadas en los test, incluidos los suyos internos.

Más paro y desplome del ladrillo

Precisamente, el supervisor europeo y el Banco de España llevan desde finales de 2020 exigiendo a las entidades un esfuerzo extra en materia de provisiones, que por el momento no se ha producido. Hay una divergencia entre las estimaciones internas de los bancos, que creen que ya han dotado de más para cubrirse de la crisis del covid, y las que maneja el BCE. Los test de estrés serán clave para resolver esta discusión.

El escenario adverso de estos test simula cómo sufrirían los balances de las entidades con una caída del PIB europeo del 3,6% entre 2021 y 2023, con un aumento del paro de cinco puntos porcentuales y con una crisis inmobiliaria que ajustaría los precios casi un 22%.

Llega la hora de la verdad. El Banco Central Europeo (BCE) mostrará en las próximas semanas hasta qué punto va a apretar las tuercas a los bancos españoles en los temidos test de estrés. Estos ejercicios, cuyos resultados se conocerán a finales de julio, marcarán el futuro del sector. En el pasado, los test han sido desencadenantes de fusiones y crisis bancarias.

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