Galán y los despidos por mala reputación de Acebes y del marido de Cospedal
  1. Empresas
EL bumerán DE VILLAREJO

Galán y los despidos por mala reputación de Acebes y del marido de Cospedal

El presidente de Iberdrola, que se juega la imputación en el caso Villarejo, prescindió del exministro del Interior y de López del Hierro por el daño al buen nombre de la compañía

placeholder Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

La reputación es algo intangible. No pesa, no mide y, presuntamente, apenas cotiza. Pero pondera y preocupa mucho. Cada vez más en la gobernanza de las compañías y la honorabilidad de sus dirigentes, que han desarrollado todo tipo de códigos éticos para acabar con prácticas poco recomendables y extendidas durante décadas. Algunas de las cuales le han costado el puesto hasta al ahora rey emérito Juan Carlos, habitual interlocutor de contratos milmillonarios y operaciones corporativas cocinadas en cotos de caza con empresarios del Ibex 35.

El ofrecimiento del pasado martes por la tarde de Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, de acudir voluntariamente a declarar ante el juez, horas antes de que se conociera la intención de la Fiscalía Anticorrupción de imputar a parte de su cúpula directiva, fue justificado por la reputación. Por el daño reputacional que ha estado sufriendo la compañía energética por las vinculaciones con el comisario José Manuel Villarejo. Una decisión para cortar de una vez por todas cualquier implicación con los pagos que gran parte del Ibex ha hecho durante décadas a un policía acusado de utilizar prácticas irregulares para obtener información sensible.

Foto: Pedro Sánchez, la semana pasada, en un acto con Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

El escrito elaborado por Julián Martínez-Simancas, el guardián de los secretos de Iberdrola, repitió hasta cuatro veces la palabra 'reputación'. El documento fue revisado, según fuentes internas, por el propio Galán, miembro de la comisión ejecutiva que validó el papel enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Una institución que, cuando El Confidencial empezó a publicar los audios de Iberdrola con Villarejo, instó públicamente a las empresas cotizadas a que se retrataran por estos presuntos actos de corrupción.

A Galán le importa tanto el buen nombre de Iberdrola que la reputación fue el motivo por el que decidió no renovar a Ángel Acebes en la junta general de accionistas de 2019, imputado en aquel momento por el caso Bankia. El ingeniero salmantino, que había mantenido en el consejo al exministro del Interior, optó hace dos años por prescindir del abogado días antes de tener que ir a declarar a la Audiencia Nacional, donde se le pedían 12 años de cárcel.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

Hasta febrero de 2019, Iberdrola había sostenido que la situación de Acebes no había afectado a su “código ético” ni había erosionado la “honorabilidad, idoneidad, solvencia y competencia”. Pero la sentencia por las tarjetas 'black', la entrada en prisión de varios de los señalados, como Rodrigo Rato, y el inicio del juicio por la oferta pública de venta (OPV) pusieron en alerta a los servicios jurídicos de la eléctrica. Y Acebes acabó fuera y sin su sueldo de más de 300.000 euros al año, de lo que se quejó en su declaración ante el juez. Cuando en septiembre de 2020 fue absuelto, con el resto de procesados por Bankia, lo rescató de nuevo como consejero, cargo que será ahora bendecido en la junta general del próximo 18 de junio. Ya no había riesgo reputacional.

Unos meses antes del caso Acebes, en noviembre de 2018, Galán aplicó la misma media a Ignacio López del Hierro. No le tembló la mano al prescindir del marido de María Dolores de Cospedal, al que había designado consejero de Iberdrola Ingeniería y Construcción (Iberinco) y de Iberdrola Inmobiliaria, después de que se publicara su relación habitual con Villarejo. Pese a que lo tenía como hombre de confianza desde hacía más de seis años, pese a la buena relación de Martínez- Simancas con Cospedal, el presidente de Iberdrola lo sacrificó sin más dilación al poner en práctica el código ético.

López del Hierro no estaba imputado, ni lo está ahora, pero Galán lo destituyó de sus consejos para desvincular a Iberdrola

López del Hierro no estaba imputado, ni lo está ahora, pero Galán lo destituyó de sus consejos para desvincular a Iberdrola de cualquier relación con el comisario que grababa conversaciones privadas, intervenía teléfonos personales y hacía seguimientos irregulares como 'modus operandi'. Para la Comisión de Cumplimiento, que vigila los principios del código ético, tener a sueldo al marido de Cospedal afectaba a la reputación de la multinacional.

Foto: El comisario José Manuel Villarejo, a su llegada este jueves a la Audiencia Nacional. (EFE)

Este código, ahora modificado, especificaba hasta hace poco que “ningún administrador, profesional o proveedor de las sociedades del Grupo puede justificar una conducta impropia, ilegal o que contravenga lo establecido en el sistema de gobierno corporativo”, así como "estar inmerso en procedimientos judiciales, penales o administrativos que puedan perjudicar la imagen, la reputación o los intereses del Grupo".

Si Galán se aplica a sí mismo lo que él hizo con Acebes y con López del Hierro, la Comisión de Cumplimiento y la de Nombramientos tienen trabajo urgente.

La reputación es algo intangible. No pesa, no mide y, presuntamente, apenas cotiza. Pero pondera y preocupa mucho. Cada vez más en la gobernanza de las compañías y la honorabilidad de sus dirigentes, que han desarrollado todo tipo de códigos éticos para acabar con prácticas poco recomendables y extendidas durante décadas. Algunas de las cuales le han costado el puesto hasta al ahora rey emérito Juan Carlos, habitual interlocutor de contratos milmillonarios y operaciones corporativas cocinadas en cotos de caza con empresarios del Ibex 35.

Ignacio Sánchez Galán Audiencia Nacional Ángel Acebes Noticias de Iberdrola Fiscalía Anticorrupción
El redactor recomienda