Choque de gigantes: la polémica entrada de Orcel en UniCredit da el argumentario a Botín
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JUICIO

Choque de gigantes: la polémica entrada de Orcel en UniCredit da el argumentario a Botín

La presidenta de Santander justifica el fichaje frustrado de Orcel por su negativa a ajustar su bonus ante la presión política y sindical. Compara lo que le pasó con su llegada a UniCredit

placeholder Foto: Ana Botín, presidenta del Santander, y Andrea Orcel, CEO de UniCredit. (Reuters)
Ana Botín, presidenta del Santander, y Andrea Orcel, CEO de UniCredit. (Reuters)

Se cumplen los peores augurios del Banco Central Europeo (BCE). Dos de los banqueros más importantes del continente, Ana Botín y Andrea Orcel, se vieron las caras este miércoles en los juzgados madrileños en un encuentro de los que dejan secuelas. La presidenta de Santander saludó al primer ejecutivo de UniCredit con un "buenos días" ante el que el italiano apenas levantó la vista. Fue un preludio de lo que estaba por llegar, ya que posteriormente el abogado del italiano intentó acorralar a Botín durante casi dos horas.

Un enfrentamiento así es lo último que quería el supervisor europeo, cuya voluntad hubiera sido que hubiera habido un acuerdo previo que redujera las hostilidades entre dos de las mayores entidades del continente. Por si fuera poco, el juicio ha quedado en el aire a expensas de que declare un banquero de primera línea más, Axel Weber, presidente de UBS, cuyo testimonio será clave.

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Más allá del saludo inicial de Botín y de un par de menciones de reconocimiento profesional que tuvo hacia Orcel en su declaración —por su "gran nivel y valía"—, el clima del interrogatorio fue hostil. El abogado del italiano, Álvaro Remón, interrumpió en varias ocasiones a la presidenta de Santander por irse "por los cerros de Úbeda". El magistrado intervino: "Deje usted acabar de responder a la señora Botín, quiero que los testigos se explayen, y ella no es la típica que se enrolla de forma cansina".

Este juicio surge a raíz de la demanda que interpuso Orcel a mediados de 2019 por su fichaje frustrado como consejero delegado de Santander, en la que exige el cumplimiento del contrato o el pago de hasta 112 millones, que recientemente había bajado hasta 76 millones. El banco español se negó, alegando que nunca hubo un contrato, sino una carta oferta que nunca se formalizó. Todo el juicio gira en torno a ello, sobre si este documento de cuatro páginas tenía validez contractual y qué ocurrió entre septiembre de 2018 y enero de 2019 para que se rompiera el acuerdo. Temas técnicos que de no ser quienes son los protagonistas, harían que el juicio pasara desapercibido.

placeholder Andrea Orcel, a su llegada a los juzgados de plaza Castilla. (EFE)
Andrea Orcel, a su llegada a los juzgados de plaza Castilla. (EFE)

De hecho, gran parte del foco mediático se centró en la llegada de Orcel, que decidió acudir al tribunal "por respeto al juez" y volverá a hacerlo en las próximas declaraciones. Según fuentes jurídicas, el banquero italiano necesitaba un gesto así para mejorar la imagen que podría percibir el juez sobre él en este proceso: la del financiero millonario que quiso arañar unos millones más a Santander. Orcel, que fue el de cabecera de Emilio Botín y de la actual presidenta hasta 2018, ha decidido mantener su pulso hasta el final a pesar de las presiones en Europa e Italia para que enterrara el hacha de guerra en pleno fichaje por UniCredit.

De hecho, este hecho fue recordado por la presidenta de Santander, en referencia al "riesgo reputacional" que afrontaba el banco si hubiera cerrado el fichaje más caro de su historia: "No podíamos arriesgarnos a que se llevara a la junta y que votaran en contra el 40% de los accionistas, como ha ocurrido recientemente". Así, el nuevo salario de Orcel en Italia se aprobó con apenas un 55% de votos a favor.

La defensa de Santander

Junto a este dardo, la entidad española y Botín construyeron su defensa en torno a tres bases: la carta oferta no era un contrato, sino una carta de intenciones sujeta a condiciones que no se cumplieron; Orcel no cumplió su parte del pacto de ayudar a rebajar los 35 millones del bonus de UBS que cubriría como tope Santander, y los hechos anteriores, junto al entorno político y el ERE (expediente de regulación de empleo) de Popular, hicieron que el banco perdiera su confianza en el italiano.

placeholder La presidenta de Santander, Ana Botín, junto al secretario del consejo, Jaime Pérez Renovales. (EFE)
La presidenta de Santander, Ana Botín, junto al secretario del consejo, Jaime Pérez Renovales. (EFE)

Por su parte, Orcel también mostró algunas de sus vías de contraataque: las actas del consejo de Santander de septiembre y enero, en que el italiano afirma que hay pruebas de que la carta oferta era un contrato y que hizo gestos para rebajar su retribución, y los mensajes que aportó en su demanda para argumentar que UBS dijo desde el principio que no asumiría ningún coste de los 35 millones del bonus.

Frente a ello, Botín alegó que la entidad suiza no era rival de Santander y que, por tanto, esperaban que pagara al menos la mitad del variable. Y añadió que Weber era el que más se oponía a este acuerdo, al contrario que el consejero delegado, Sergio Ermotti. De ahí que el juicio se detuviera este lunes a la espera de encontrar fechas para que vengan a Madrid los directivos de UBS.

La cuenta del juez y el banco 'U-S-B'

Más allá del enfrentamiento judicial, la vista oral del juicio Orcel-Santander dejó muchas anécdotas. Arrancó con puntualidad a las 10:00. El primero en llegar fue el CEO de UniCredit, que a su llegada fue recibido por un abogado que acude a todas las juntas del banco para criticar a los gestores: "Soy muy fan tuyo, yo también pleiteo contra Santander", le dijo. Poco después, entró en la sala Ana Botín. Se giró hacia Orcel y le dio los "buenos días". El italiano no levantó la cabeza y las mascarillas impidieron adivinar si respondió. Tras un preámbulo de cuestiones previas, la sesión de este miércoles se centró en el interrogatorio a Botín. La presidenta pidió en numerosas ocasiones que no le interrumpiera al abogado de Orcel: "Sé que hablo muy lento, pero me gustaría explicarme". "No, no, habla usted muy bien", le dijo el juez, quien antes había aclarado que "no es la típica persona que se enrolla de forma cansina". El letrado del italiano, Álvaro Remón, quiso también rebajar la tensión en un momento del interrogatorio aclarando que no dudaba de la transparencia de Santander, pues "yo mismo soy cliente y accionista desde la época de mi abuelo""Yo también", añadió el juez. "Igual abro unas cuentas", remató Botin. El colofón de la sesión lo puso el magistrado, al referirse a Axel Weber como el presidente del banco "USB". Botín dejó la sala minutos antes que Orcel, quien se confundió de salida y saludó afectuosamente a un directivo de Santander fuera del tribunal, Roberto di Bernardini, uno de los testigos clave del caso.

Se cumplen los peores augurios del Banco Central Europeo (BCE). Dos de los banqueros más importantes del continente, Ana Botín y Andrea Orcel, se vieron las caras este miércoles en los juzgados madrileños en un encuentro de los que dejan secuelas. La presidenta de Santander saludó al primer ejecutivo de UniCredit con un "buenos días" ante el que el italiano apenas levantó la vista. Fue un preludio de lo que estaba por llegar, ya que posteriormente el abogado del italiano intentó acorralar a Botín durante casi dos horas.

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