Calantzopoulos (Philip Morris): "Estamos abriéndonos más allá de la nicotina"
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Calantzopoulos (Philip Morris): "Estamos abriéndonos más allá de la nicotina"

La multinacional quiere llegar a 2025 con la mitad de sus ingresos constituida por productos libres de humo. Argumentan que suponen una forma de ayudar al fumador que no quiere dejarlo

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Andre Calantzopoulos (Philip Morris)

Philip Morris International (PMI) se aleja cada vez más de sus orígenes. Tras más de un siglo vendiendo tabaco en cigarros, la multinacional empezó en 2014 a comercializar Iqos, un aparato electrónico que calienta lo suficiente el tabaco para que este emita la nicotina en forma de aerosol pero que no lo deja arder ni desprender humo. La compañía lleva años recopilando evidencia científica que apunta a que, sin ser inocuo, el método del 'heat not burn' (calentar, no quemar) desprende menos toxinas, con una exposición un 95-99% a los cigarrillos convencionales.

La empresa enfoca el producto hacia la canibalización de ese grupo de fumadores reacios a desengancharse de la nicotina pero que busquen alternativas al cigarrillo común. Iqos supone un 80% del segmento de tabaco a nivel mundial, con un 28% de sus ingresos proveniente de los productos libres de humo. Ahora, PMI espera que para 2025 al menos la mitad de sus ingresos venga de esta fuente, abriéndose además al uso del ‘heat not burn’ más allá de la nicotina.

Foto: Una mujer fuma mientras habla por el móvil. (Valentin Ogirenko / Reuters)

El tabaco calentado que se utiliza con Iqos es considerado en España, en línea con la directiva de la Unión Europea, “un producto de tabaco novedoso”. No obstante, no deja de ser un producto de tabaco, por lo que sigue las mismas reglas de venta y publicidad que los cigarrillos bajo la ley impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2006. Con todo, este tipo de productos están sujetos a una tributación distinta a los de los cigarrillos, dentro de la categoría de otros productos de tabaco. El ‘heat not burn’ de PMI tiene en España una cuota sobre el mercado total de nicotina del 1,2% a cierre del primer trimestre, mientras que en Madrid esta cifra es del 2,2%. Datos que, lejos de desalentar a la compañía, la llevan a argumentar que hay mucho espacio para crecer.

André Calantzopoulos (1957) lleva 36 años en PMI, habiendo sido nombrado CEO de la empresa en 2013. Este mayo, Calantzopoulos dio el testigo de esta posición a su director de Operaciones, Jacek Olczak, manteniéndose en el cargo ejecutivo como presidente de la multinacional.

PREGUNTA. Philip Morris ha reiterado que el consumidor objetivo de Iqos es solo el fumador. Un cliente objetivo que está entonces destinado a desaparecer. ¿Cuál es el plan para después?

RESPUESTA. En el planeta, hay 1.000 millones de fumadores, de los cuales solo en torno a 150 millones fuman nuestros cigarrillos. Es decir, aun convirtiendo a todos nuestros fumadores, todavía tenemos cuota que comer a los fumadores de nuestros competidores. Este proceso tiene mucho recorrido para los próximos años. Sin embargo, más allá de los productos de nicotina, estamos abriéndonos a nuevas áreas de negocio que se benefician de las capacidades que hemos desarrollado en el suministro clínico, preclínico y respiratorio. No se trata de descubrir nuevos medicamentos, sino de tomar las medicinas y tratamientos que ya existen y reprogramarlos para que puedan ser suministrados con nuestra tecnología. Por ejemplo, tenemos el caso de la aspirina, un medicamento que se suele usar en los casos de infarto agudo de miocardio para retrasar el proceso de coagulación en la sangre mientras se espera a la ambulancia. Es un principio que tomado en pastilla tarda unos 20 minutos en hacer efecto. Si lo tomases a través del tracto respiratorio, la aspirina tardaría dos minutos en hacer efecto. Eso sí, es algo que estamos estudiando y que tenemos que formular bien. Pero la conclusión es que hay muchos medicamentos en los que, modificando la forma en que son suministrados, nuestro 'expertise' podría ser de gran ayuda.

Foto: Maquina de tabaco calentado de Philip Morris. (Reuters)

Aparte de esto, también estamos analizando la aplicación de nuestra tecnología con otras sustancias que no tengan nada que ver con la nicotina, como las hierbas botánicas. En general, analizamos el uso de nuestra tecnología con materiales propios, aunque también de terceros. Pero son productos que llevan un tiempo de desarrollo y de comercialización. Todavía estamos al principio del camino, convirtiendo al método ‘heat not burn’ a las personas reacias a dejar de fumar, un área en la que todavía habrá mucho trabajo los próximos 10 o 15 años. Nuestro objetivo es que para 2025 la mitad de nuestros ingresos venga de los productos libres de humo, estimando además que para ese año lograremos alcanzar los 1.000 millones de dólares en ventas de productos que no estén relacionados con la nicotina. Es decir, la meta es dejar de ser, de forma predominante, una empresa de cigarrillos.

P. En los mercados donde operáis, Iqos apenas supone un 6,1% de cuota de mercado de todos los productos de nicotina que se venden. ¿Por qué es esta proporción tan baja todavía?

R. Todo empieza entendiendo cuál es el problema con los cigarrillos. La nicotina no es la causa principal de las enfermedades y muerte prematura causadas por los cigarrillos. El problema para la salud es la combustión, el hecho de que estés quemando materia orgánica. Es como cuando decimos que los combustibles fósiles dañan al medioambiente: en realidad, los combustibles fósiles no son nocivos para el medioambiente hasta que se queman para extraer energía. Es ahí cuando se liberan los componentes químicos que contribuyen al cambio climático. Lo mismo ocurre con la nicotina: la ausencia de combustión reduce de forma dramática la toxicidad de su consumo. A partir de aquí, entra en juego lo que podemos hacer como empresa para acelerar este entendimiento.

Creo que estamos haciendo todo lo que podemos, ya que un 99% de nuestra inversión en investigación está destinado al ‘heat not burn’ y el 76% de nuestro gasto en 'marketing' y ventas está destinado a este producto. Iqos todavía está en apenas 66 de los 175 mercados en que operamos. Pero no lo podemos hacer solos. Necesitamos que la regulación nos acompañe y todavía hay un debate sobre si los cigarrillos de no combustión deberían ser puestos a disposición del consumidor. Hay gente que todavía piensa que no debería ser así o que, en todo caso, el trato comercial de estos productos debe ser el mismo que con los cigarrillos corrientes. Esto es un impedimento. El hecho de que haya países en los que el ‘heat not burn’ esté muy regulado, como España, y no puedas dialogar con el cliente sobre el producto de forma sencilla, hace que nuestro esfuerzo se alargue más. Por eso es tan importante que los gobiernos mantengan la regulación existente con los cigarrillos, o que incluso la fortalezcan, pero que al mismo tiempo diferencien los productos de no combustión con un marco fiscal más laxo y, sobre todo, con la posibilidad de comunicarse abiertamente con el cliente. Si las autoridades y reguladores ponen sus esfuerzos en común con nuestro trabajo, iremos más rápido en la disminución del consumo de cigarrillos.

Foto: Moira Gilchrist. (Philip Morris)

Si piensas en el cambio climático, la mayoría de la gente está de acuerdo en que los paneles solares son más beneficiosos para el medioambiente que los combustibles fósiles o el carbón. La mayoría está de acuerdo en que los coches eléctricos son mejores que los coches de combustión. Sin embargo, ninguna de estas opciones tiene un impacto de cero en el medioambiente: por ejemplo, también para hacer paneles solares hay que extraer materiales de la tierra. Pero el impacto de su uso sigue siendo menor que quemar carbón. Por eso los gobiernos incentivan la transición hacia estas soluciones a través de un juego del palo y la zanahoria. Esto es lo que nosotros pedimos para nuestro sector. Necesitas el producto, pero también necesitas los incentivos por parte del Gobierno. Una vez haya una adopción del ‘heat not burn’ satisfactoria por parte de los fumadores de cigarrillos, podremos hablar de cómo abordar a los fumadores que consumen nicotina a través del método de no combustión. Pese a que es el mismo debate que con el cambio climático, en el caso de la nicotina hay más ideología y hay ministros de Sanidad, incluyendo en España, que prefieren tomar sus posiciones en base a su ideología, estipulando que los productos de no combustión son igual de nocivos que los cigarrillos corrientes cuando, científicamente, esta creencia es errónea.

P. ¿Cómo se diferencia PMI de aquellos nuevos productos de las demás tabacaleras que también estén queriendo diversificar más allá del cigarro común?

R. No creo que haya ningún competidor que pueda llegar a hacer lo que nosotros hacemos. Nosotros estamos poniendo todos nuestros esfuerzos como compañía en estos nuevos productos porque solo con crearlos y colocarlos en el mercado no es suficiente. Aunque creo que la tendencia a futuro es que las empresas prioricen estas nuevas formas de consumo y que eventualmente los gobiernos acompañen esta transición, nosotros ya venimos ganando mucha cuota de mercado en este segmento. Hoy en día, los productos de tabaco calentado son la forma más probable de sustituir el cigarrillo común, porque son los que se acercan más a la experiencia de fumar un cigarrillo en cuanto a satisfacción y niveles de nicotina. El sabor se acerca mucho más que, por ejemplo, un vapeador, que tiene un sabor mucho más diluido en comparación al cigarrillo.

De los consumidores de Iqos, la media que manejamos en nuestros mercados es que un 72% acaba dejando los cigarrillos convencionales. Con los vapeadores, esta ratio es de en torno al 30%. Ahora tenemos un 80% de la cuota del ‘heat not burn’ a nivel mundial. En el futuro entrarán competidores y serán bienvenidos porque, en vez de luchar el uno contra el otro, lo que haremos será desarrollar este sector para empujar todos en la misma dirección. De hecho, creo que con el tiempo todos los productos tendrán su lugar y los consumidores, dependiendo de la ocasión o su estado de humor, se decantarán por uno u otro. Según el consumidor vaya teniendo más opciones, se moverá de forma fluida entre todas estas categorías de no-combustión. Será como con las bebidas: a veces quieres una cerveza y otras prefieres una copa de vino.

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Foto: EFE.

P. ¿Y qué me dices de los posibles usos indebidos de Iqos? ¿Os preocupa que se puedan dar casos como los de Juul entre los jóvenes en EEUU, o los vapeadores con los que los adolescentes fumaban aceites con cannabis que, eventualmente, dañaban sus pulmones?

R. Creo que Juul creó un problema que fue de 'marketing'. Hubo mucho ‘hype’ en torno a la marca con los adolescentes, que empezaron a aumentar los niveles de vapeo, lo cual es preocupante en este segmento de la población. Pero Juul tiene un producto de vapeo cerrado. En cambio, el caso de los aceites por el que me preguntas tiene más que ver con los tanques de vapeo de sistema abierto [en inglés, 'open vape pod systems'] y la inhalación de aceites con cannabis. Nuestros pulmones no están hechos para disolver la grasa de los aceites, y ahí empezaron los problemas. Se trata de un uso indebido de un producto que es de sistema abierto. Por eso, creo que estos sistemas abiertos tienen que ser vendidos bajo supervisión y con una comercialización muy clara sobre los materiales que pueden o no pueden ser usados con el vapeador. Claro que el consumidor podría ingeniárselas para vapear sustancias indebidas con aparatos cerrados como los de Juul, pero eso es mucho más complicado y se trataría de un uso indebido intencional. Nuestros productos de vapeo, por ejemplo, son muy difíciles de romper para este tipo de utilización.

Foto: El director de Operaciones de Philip Morris, Jacek Olczak, acompañado por Moira Gilchrist, vicepresidenta de Comunicación Científica de PMI.

Lo que pasó con el caso de los aceites, en el que varios adolescentes perdieron la vida, es que algunas organizaciones aprovecharon para apuntar a las compañías de vapeo como las causantes del daño a la salud, lo que creó más confusión entre los fumadores. Muchos de estos empezaron a pensar que los productos de vapeo eran peores que los propios cigarrillos, lo cual es falso. Un impacto que alcanzó hasta Europa, donde algunas personas volvieron a los cigarrillos convencionales. Entiendo la posición ideológica de algunos cargos políticos y algunas organizaciones no gubernamentales, pero estos tienen que tener mucho cuidado sobre el impacto que tienen sobre el fumador. Es muy difícil que los fumadores cambien sus hábitos, por lo que cualquier excusa para no tener que hacerlo será aprovechada. En España, por ejemplo, menos de un 10% de los consumidores cree que los productos ‘heat not burn’ son mejores que los cigarrillos y en torno a un 40 o 50% considera que son peores. Además, menos de un 10% entiende que la nicotina no es la causa primaria de las enfermedades.

España tiene muchas más de estas nociones que otros países. Por eso es tan importante que haya claridad por parte de los reguladores. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha tomado una posición a favor de esta causa, influenciada por organizaciones no gubernamentales o donantes millonarios con un sesgo ideológico muy marcado (en otras palabras, es prisionera de su propia financiación y no de la ciencia). Pero su posición no es vinculante para que el Gobierno de España haga lo que es bueno para su población. Es una posición muy dogmática decir que todos los productos son iguales o que los fumadores deberían simplemente dejar de fumar. Llevo décadas en esta industria y los gobiernos siempre alegan que serán capaces de erradicar el tabaco en apenas años. Pero, en torno a un 32% de la población española sigue fumando hoy. Necesitamos dos pilares: continuar con las medidas que previenen la iniciación a los cigarrillos y que convencen a los fumadores a dejar el hábito pero, por otro lado, incentivar un cambio hacia productos intermedios para los que lo quieran y enfocar los esfuerzos regulatorios en minimizar un uso indebido de estos nuevos productos.

Foto: Una mujer fumando Juul, el cigarrillo electrónico que engancha a los adolescentes en EEUU y ahora llega a España. (Reuters)

P. Sin llegar a estos casos peligrosos para el consumidor, ¿no teméis que el cliente empiece a combinar vuestra tecnología con productos de terceros o viceversa, golpeando vuestros ingresos? Un caso parecido al que ocurre con las máquinas de café de marca, por ejemplo.

R. Si usas el cigarro de tabaco de otra marca en Iqos, el sabor resultante es muy débil, para nada satisfactorio. La tecnología implementada para fabricar estas mezclas y productos a inhalar con Iqos está orientada a que su consumo sea óptimo cuando se hace con nuestro aparato. Además, todos estos procesos están patentados. En la próxima generación de Iqos, el modelo Iluma, dicho aparato vendrá con una tecnología de reconocimiento del palo de tabaco, por lo que este no podrá ser usado con ningún otro material. Es algo que protege al consumidor, al mantener la integridad del aerosol, pero también en cuanto al sabor de nuestra marca y, por tanto, esta nueva generación blindará nuestro modelo de negocio. Es una solución que empezaremos a comercializar a finales del año que viene.

"El tabaco siempre está en el foco de los impuestos. No deberían ser siempre los mismos los que pagan"

P. ¿Qué diferencia hay en rentabilidad entre los cigarrillos corrientes y productos como Iqos? ¿Cómo es esa transición?

R. La inversión inicial es alta, primero para desarrollar el producto, luego para implementar el trabajo clínico y preclínico, todos los envíos regulatorios… Es mucho dinero, a lo que luego hay que añadir los puntos de venta, la maquinaria de producción, la logística, reciclaje… Además, también tiene muchos más costes de control de calidad, por temas como la química de los aerosoles. También es necesario constituir mucha más infraestructura comercial para que los clientes entiendan que estos productos son mucho más seguros que los cigarrillos aunque siguen sin estar libres de riesgos y siguen conteniendo nicotina (es decir, son adictivos). Esta inversión es más elevada al principio, porque tienes que exponer al consumidor a un producto nuevo. Pero, con el tiempo, el volumen de este negocio está creciendo y reduciendo el peso de estos costes. La buena noticia es que en casi todos los países los ministros de finanzas categorizan estos productos dentro de un marco fiscal más laxo que los cigarrillos convencionales. En este sentido, el margen unitario es mejor. Por tanto, Iqos y sus equivalentes acabarán siendo más rentables que los cigarrillos. Es la opción más sostenible para nuestro modelo de negocio y la más beneficiosa para la sociedad.

P. La llegada del demócrata Joe Biden a la presidencia de EEUU ha revivido debates públicos como el de la necesidad de políticas para reducir los niveles de nicotina. Aunque PMI no se ve afectada directamente por las políticas de EEUU (tras el ‘spin off’ de Altria), ¿teméis que la influencia de Biden en la política global desencadene intenciones similares en otros gobiernos del mundo?

R. Las opiniones políticas suelen estar desprovistas de bases científicas. Más allá de los mensajes políticos, debemos prestar atención a lo que las organizaciones responsables de estas políticas están haciendo. Por suerte, en EEUU está al mando la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), que está tomando medidas sensatas. La FDA nunca dijo que tomaría medidas de un día para otro o que lo haría sin alternativas porque, si no, el mercado estadounidense se convertiría al contrabando. Los cigarrillos sin nicotina no tienen sentido. El sabor es peor, no hay una sensación de satisfacción tras su consumo y el producto es igual de tóxico que el cigarrillo inicial. Pero la FDA trabaja dentro de un sistema del palo y la zanahoria. Es decir, avisa de que acabará penalizando los productos convencionales y da un margen a la innovación para que las empresas puedan sortear el fin de dichos productos cuando este llegue en un futuro. La intención de la agencia no es perseguir la nicotina, creo que la FDA es muy consciente de que decir este tipo de cosas podría crear impresiones falsas entre los fumadores. Siempre hay el riesgo de que los políticos miren a EEUU y digan, “este país quiere prohibir los mentolados, vamos a hacerlo también”. Pero deberían entender cómo funcionan este tipo de políticas en EEUU, donde existe una figura como la FDA.

Foto: Tabaquismo (iStock)

P. Ahora que la recuperación se está materializando, los gobiernos, entre ellos el de España, ya empiezan a hablar de subidas de impuestos. Desde antes de la pandemia, el actual Gobierno ya ponía el foco en el sector del tabaco. ¿Teméis que vuestros productos entren en el punto de mira en esta nueva etapa fiscal?

R. El tabaco siempre está en el punto de mira, son siempre los mismos consumidores los que son perseguidos por los gobiernos. Pero los gobiernos de Europa suelen subir este tipo de impuestos de forma gradual y constante para no crear choques en el mercado o el auge de la compraventa ilegal. Lo que es importante aquí es que estos impuestos diferencien los productos menos dañinos para el consumidor. También creo que es beneficioso ampliar el foco de productos que pueden contribuir a esta recaudación fiscal: no solo perseguir la nicotina o las bebidas alcohólicas, también pensar en otros ejemplos, como las grandes tecnológicas, que al final han ganado mucho dinero con la pandemia. No deberían ser siempre los mismos consumidores los que pagan.

P. ¿Cuál es vuestra relación con el Gobierno de España?

R. Mi posición es más global, por lo que no tengo un conocimiento concreto sobre el contacto que mantenemos con el Gobierno español. Pero hablando de España, destacaría que los fumadores españoles son muy conservadores. La innovación no es algo natural para ellos y, si encima están confundidos, la aceptación de nuevos productos va a ser muy lenta. De hecho, España está en la parte baja de la lista de países por cuota de mercado de Iqos. Creo que es una oportunidad perdida para España. Entiendo que implementar regulación para estos nuevos productos supone trabajo y sé que estamos en pandemia y hay otras prioridades. Sin embargo, los políticos podrían tomar las medidas de la FDA como ejemplo y replicarlas en España. Sí, necesitas científicos que evalúen estos productos, pero esto no debería ser un impedimento para dar un producto mejor a los fumadores de España. Creo que sería más lógico que el Gobierno se distanciase de las políticas influenciadas por la OMS y que se centrase más en su propio país y en resolver los problemas de los españoles. Ahora que ya estamos saliendo de la pandemia, creo que es una buena oportunidad pensar en abarcar productos libres de humo, porque es una buena solución para acelerar la retirada de los cigarrillos.

P. Debido a que el coronavirus es una enfermedad respiratoria, ¿notáis que haya cambiado la imagen de los productos de tabaco con la pandemia? ¿Os afecta como empresa?

R. La pandemia ha sido una circunstancia muy negativa en que todos hemos sufrido. Si la gente se ha vuelto más consciente en cuanto a la importancia de la salud, podría empezar a decidir dejar de fumar o convertirse a mejores alternativas, lo cual sería una consecuencia positiva. Sí que creo que a corto plazo la gente podría ser más consciente con respecto a su salud, lo cual es positivo para el desarrollo de los productos libres de humo. Lo que yo recomiendo siempre es dejar de fumar completamente. Es lo mejor que pueden hacer por su salud. Pero si no quieres dejarlo, por lo menos no sigas fumando cigarrillos. Ha habido mucho debate por parte de todo tipo de voces sobre los efectos del covid-19 en los fumadores, con argumentos como que los fumadores se contagian menos fácilmente pero luego sufren peores síntomas… ¿Qué vas a hacer, proponer fumar más para no contagiarse? No tiene sentido. Creo que son temas que deben ser estudiados en profundidad cuando terminemos con la pandemia. Durante el covid-19, tenemos que seguir las recomendaciones de las autoridades sin especular.

P. En España, se implementó la prohibición de fumar en terrazas o en espacios públicos si no había distancia de seguridad. ¿Teméis que este tipo de políticas puedan quedarse tras la pandemia?

R. Es innegable que si alguien fuma a tu lado es, como mínimo, desagradable. Por lo tanto, creo que es razonable minimizar los lugares donde se puede fumar si esto es algo que molesta a la gente. Otra cosa es limitar el fumar en sitios como parques, ya que sería limitar demasiado la libertad de la gente. Pero, por ejemplo, con Iqos, el aerosol que se exhala no tiene un impacto en materia de toxicidad sobre los demás. Puede que sea molesto, eso sí, aunque en mi opinión es menos molesto que los cigarrillos. Si los gobiernos quisiesen incentivar el traspaso a este tipo de productos, podrían autorizar que los productos libres de humo sí se pudiesen fumar en terrazas mientras que los cigarrillos fuesen prohibidos. Creo que prohibir el uso de todos los productos de nicotina por igual es una medida exagerada y por eso siempre hablo de medidas diferenciales. Así se incentiva al consumidor para que se convierta a una alternativa mejor.

Foto: (Reuters)

P. No sé si este es el caso a nivel mundial, pero en España el último informe EDADES apunta a que, mientras que la prevalencia del uso de cigarrillos es más alta en las franjas de edades más avanzadas, con los cigarrillos electrónicos son las franjas de edad más jóvenes (15-24) las que tienen mayor índice de prevalencia de consumo (17% de los encuestados lo han fumado alguna vez en la vida). ¿Os preocupa el uso entre los jóvenes de vuestro producto? ¿Qué estáis haciendo al respecto?

R. Hacemos mucho por evitarlo. La edad media del cliente de Iqos es de unos 35 o 36 años. Cuando miramos este tipo de estadísticas como la de EDADES, necesitas mirar el consumo total de nicotina por grupo de edad. Por ejemplo, si el número total de adolescentes que consumen nicotina se estuviese manteniendo estable en un 15% pero antes todo ese 15% fuese de cigarrillos y ahora este 15% estuviese compuesto por cinco puntos porcentuales de fumadores de cigarrillos y 10 puntos de fumadores de alternativas libres de humo, estaríamos hablando de una mejoría en las estadísticas para la salud pública. Lo que sí sería un aviso preocupante sería si el consumo total de nicotina empezase a aumentar entre los jóvenes. Creo que hay que mirar todos los números: dónde ves que se está produciendo la conversión y por qué. De todas formas, siempre es alarmante cuando gente joven consume fuera de las recomendaciones.

¿Cómo evitarlo? Primero de todo, con educación y 'marketing'. Es normal que los jóvenes experimenten y que lo hagan con lo último que ha salido. Pero dentro de este factor tenemos el ejemplo de Juul, donde hubo mucho ‘hype’ entre los jóvenes, y aquí creo que el 'marketing' no fue el correcto. Las empresas tienen que estar preparadas para corregir las formas en que abordan el 'marketing' y tenemos que poder forzarlas a hacerlo si algo falla. Siempre decimos a nuestros hijos que no deben fumar. Y si fuman estas alternativas, estos nos responderán que no están fumando, porque no están consumiendo cigarrillos. Por eso debemos reformular este mensaje y decir, “no fumes productos de nicotina”. Los padres tienen que jugar un papel. La segunda medida que tenemos que tomar es un buen control en los puntos de venta, con límites de edad bien implementados. La tercera medida que estamos viendo es la de la tecnología. Estos nuevos dispositivos tienen una tecnología con la que estamos intentando que el comprador del producto solo pueda activarlo si su edad ha sido verificada. Estamos experimentando con técnicas en que se puedan implementar bases de datos con los documentos de identidad para verificar al usuario y desbloquear el dispositivo.

Foto: Un cigarrillo electrónico. (Reuters)

Aunque con los productos de vapeo son los jóvenes los que suelen experimentar más con las novedades, con Iqos lo que vemos es que son edades más avanzadas, en la treintena, las que ya llevan unos 10 o 15 años fumando y se empiezan a preocupar por su salud o pensar en su vida en familia. Aun así, seguimos viendo que personas más maduras, por encima de los 50 años, son reacias a convertirse porque están mucho más enganchadas a sus hábitos y les cuesta mucho más pasarse a nuevas tecnologías. Atraer a estas generaciones mayores es un problema comercial y de 'marketing' que todavía tenemos pendientes de resolver porque son la gente más expuesta a riesgos de salud tras tantos años fumando. No hay una solución mágica para este tipo de dinámicas: es una combinación de muchos factores y creo que estamos intentando aplicarlos todos para que no se den estos usos indebidos. Sí, tenemos un problema con el uso entre los jóvenes, pero creo que es abordable.

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