Santander, un banco cada vez menos español y más global
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SE REDUCE EL PESO DE ESPAÑA EN EL BANCO

Santander, un banco cada vez menos español y más global

La entidad presidida por Ana Botín es cada vez menos española y más global, tanto en la aportación del beneficio como en la composición de su cúpula

placeholder Foto: Ana Botín, presidenta de Banco Santander. (EFE)
Ana Botín, presidenta de Banco Santander. (EFE)

Banco Santander lleva años internacionalizándose, un ejercicio que empezó con Emilio Botín, pero que ha acelerado con Ana Botín. La aportación de España al beneficio neto alcanzó máximos en 2019 en los años en que ha estado la actual presidenta al frente, pero tras el covid vuelve a perder peso.

El banco cántabro cada vez es más global en resultados y en la composición de la cúpula, tanto en el consejo de administración como en la alta dirección. El grupo obtuvo un beneficio de 1.608 millones en el primer trimestre, lo que supone multiplicar por cinco la cifra del mismo periodo del ejercicio anterior. El aumento se quedó en el 170% en España, hasta los 243 millones.

Esta cifra supone el 15%, o el 11% respecto al beneficio ordinario (2.138 millones), excluyendo provisiones y extraordinarios. Si se toma en consideración el 11%, sería la ratio más reducida desde que fue nombrada presidenta Ana Botín, en 2014. La recuperación de la economía española y, posteriormente, la integración de Banco Popular en junio de 2017 elevaron la participación del negocio español en el beneficio generado por el grupo hasta un máximo del 19%.

Foto: José Antonio Álvarez, consejero delegado de Santander. (EFE)

El pico se alcanzó en 2019, con el citado 19%, tras dos ejercicios por encima del 17%. Sin embargo, ahora ha caído al 11%. El negocio bancario en España pesa menos que el de Reino Unido (294 millones o el 13,8% del beneficio ordinario), Brasil (562 millones, el 26%) y Estados Unidos (616 millones, el 29%).

El consejero delegado, José Antonio Álvarez, hizo hincapié en la presentación de resultados en el crecimiento potencial durante los próximos trimestres del negocio de Brasil, lo que reduciría en términos relativos el peso de España. La entidad, desde que absorbió Popular, ha puesto el énfasis en mejorar la eficiencia de la unidad española, lo que ha conseguido con recortes de costes.

Recortes de empleo

La ratio de eficiencia (costes sobre ingresos, cuanto más baja mejor) de Santander España se situó en el 48,6%, lo que supone bajar del 50%, umbral que había sobrepasado en los ejercicios previos. Mientras que la ratio de mora, aunque se redujo 70 puntos básicos, sigue por encima de la media del sector con un 6,18%.

Foto: Foto: EC.

El banco ha realizado tres expedientes de regulación de empleo (ERE) en España en los últimos cinco años, y no descarta más en el futuro, ya que Álvarez justifica que está cayendo la actividad en las oficinas y que están adaptándose al modelo que exige el cliente. En el empleo, también se ve una caída de la importancia relativa de España en el grupo.

En concreto, al cierre de marzo, Santander tenía 25.470 empleados en España, el 13,4% de los 190.175 a nivel global. En un ejercicio, el grupo ha disminuido la plantilla en 4.773 trabajadores, de los que 1.884 han salido en España. Hace 12 meses, el peso de Santander España en la plantilla del banco era del 14%.

Cuando Ana Botín cogió el timón del banco, los empleados españoles suponían el 13,5% del total, y cuando se incorporó Banco Popular (11.583 empleados, en diciembre de 2017), el peso se elevó hasta acercarse al 17%. Pero el mayor foco de ajuste se ha centrado en España, además de en Reino Unido, donde en el último año ha habido un recorte del empleo de 2.018 trabajadores.

Foto: Ana Botín, presidenta de Santander. (Reuters)

Los datos comparativos de Banco Santander entre ejercicios pueden estar distorsionados por cambios de perímetro, pero reflejan una tendencia descendente del peso del negocio español a medida que la entidad crece en otras regiones y recorta en España. Además, hay líneas de negocio que el banco clasifica globalmente que tienen peso en España, como 'wealth management' y seguros, que obtuvo 197 millones de beneficio ordinario en el primer trimestre y va ganando terreno.

La tendencia hacia ser un banco más global también, además de en el empleo, se ve en los nombramientos. El perfil internacional se ve cada vez más en el equipo que está más cerca de Ana Botín. En la última semana, por ejemplo, ha cambiado al consejero delegado en España al nombrar a António Simões por Rami Aboukhair. Ya hace dos años, Botín eligió al italiano Andrea Orcel para sustituir a José Antonio Álvarez, aunque al final no se produjo el movimiento, derivando en un litigio con el banquero que ahora es CEO de Unicredit.

El consejo de administración, por su parte, cuenta con 15 miembros. De ellos, casi la mitad son españoles (Ana Botín, José Antonio Álvarez, Javier Botín, Sol Daurella, Luis Isasi, Ramiro Mato y Belén Romana), mientras que el resto son foráneos (Bruce Carnegie-Brown, R. Martín Chávez, Henrique de Castro, Homaira Akbari, Álvaro Antonio Cardoso de Souza, Gina Díez-Barroso, Sergio Rial y Pamela Ann Walkden), reflejando el perfil cada vez más internacional del banco. En 2015, el consejo tenía 15 miembros, de los que solo uno (Bruce Carnegie-Brown) no era español.

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