Exilio alemán sin finiquito para el Bale de Florentino Pérez en ACS
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A MARCELINO FERNÁNDEZ VERDES

Exilio alemán sin finiquito para el Bale de Florentino Pérez en ACS

El presidente de la constructora mantendrá a Marcelino Fernández Verdes en Hochtief, el pulmón del grupo, para no pagarle cuatro millones adicionales de indemnización

Foto: Marcelino Fernández Verdes, durante una rueda de prensa de Hochtief. (EFE)
Marcelino Fernández Verdes, durante una rueda de prensa de Hochtief. (EFE)

El mismo año que ACS tuvo que provisionar 420 millones de euros por el agujero registrado por sus operaciones en Oriente Medio —que al grupo, incluida la alemana Hochtief y la australiana Cimic, le costaron cerca de 1.000 millones—, el consejero delegado de la constructora española y presidente de las otras dos subsidiarias, Marcelino Fernández Verdes, cobró 18,75 millones de euros. Un dineral, el mayor sueldo del Ibex, gracias precisamente a varios planes de 'stock options' concedidos años atrás por Florentino Pérez por su supuesta buena gestión al frente de esas dos filiales.

A ACS le supuso admitir un 'profit warning' o incumplimiento de previsiones que frenó con la venta a la carrera de su división de energías renovables a un precio que, unos meses después, en pleno 'boom' de la electricidad verde, hubiera sido sensiblemente mayor. Aquello le sentó a Florentino Pérez, máximo accionista del 'holding' constructor, como un dolor de estómago del que aún no se ha recuperado y como una traición del hombre al que en 2017 nombró su sucesor tras 30 años de fiel escudero cuando la pequeña compañía aún se llamaba OCP.

Foto: Sede corporativa del Grupo ACS.

Florentino tomó medidas inmediatas. Como adelantó El Confidencial en febrero de 2020, renovó la cúpula de Dragados y la de Cimic y le quitó poderes a Marcelino Fernández Verdes, que desde aquel momento ya estaba sentenciado. Fue, según fuentes cercanas al ingeniero, una decepción como la de Gareth Bale, nombrado sucesor de Cristiano Ronaldo, y al que ha tenido que ceder al Tottenham Hotspur inglés para no verle dormitar en el banquillo. Lo podía haber regalado el pasado año, cuando el futbolista pidió su salida gratis. Pero el mandamás blanco se negó.

Aún le queda un año de contrato al galés, el mismo que al también ingeniero de caminos al frente de los dos grandes pilares del grupo, Hochtief y Abertis. Florentino, como también publicó este medio en octubre pasado, le destituirá oficialmente en mayo como consejero delegado de ACS, pero lo mantendrá en la compañía alemana porque, si lo echara, tendría que pagarle una indemnización de dos años de sueldo fijo por suspensión anticipada del contrato. Unos cuatro millones más a sumar a los cerca de 60 millones que se ha embolsado en los últimos cuatro años por todas sus funciones.

Si lo echara, tendría que pagarle una indemnización de dos años de sueldo fijo por suspensión anticipada del contrato

Florentino creía tanto en Marcelino como en Bale (30 millones brutos al año, 15 millones netos) como sucesor de Cristiano. Tanta fe le tenía que le aprobó hasta tres planes de 'stock options': uno por Cimic, uno ex profeso para él en Hochtief y otro en ACS, del que se hubiera llevado otros 18,85 millones a partir del próximo mes de julio. Este último no lo va a percibir precisamente por el agujero causado por Cimic en Oriente Medio cuando su delfín gobernaba ese negocio. Toda la cúpula directiva se ha dejado por el camino un bonus de 467 millones por este problema que estuvo oculto durante años, mientras los accionistas han visto cómo su dinero hubiera sido más rentable invertido en Ferrovial o Acciona.

Marcelino, que pidió volver a Madrid tras su buena supuesta 'performance' en Oceanía al rehacer su vida personal y ser de nuevo padre a edad avanzada, daba por seguro que heredaría el cetro de Florentino, al que los inversores de ACS habían exigido un plan de sucesión y un consejo de administración profesional. El presidente del Real Madrid, de 73 años, ya sufrió en primera persona la oposición de los 'proxys' que casi echaron abajo su renovación como primer ejecutivo de la constructora en 2019 y, el pasado año, la de su cuñado psiquiatra.

Ahora, ACS ha tenido que vender Cobra, su joya de la corona, por unos 5.000 millones para evitar una rebaja del 'rating' o nivel de solvencia del 'holding'. Una desinversión para, precisamente, invertir ahora en energías renovables, las mismas que vendió en enero de 2020 por unos 2.200 millones para tapar el roto de Cimic. Un contrasentido que Marcelino va a pagar de forma relativa con el exilio a Essen, la cuenca minera del Ruhr, cuyo equipo principal, el Schalke 04, va a bajar a Segunda División con una de las peores puntuaciones de la historia de la Bundesliga.

El mismo año que ACS tuvo que provisionar 420 millones de euros por el agujero registrado por sus operaciones en Oriente Medio —que al grupo, incluida la alemana Hochtief y la australiana Cimic, le costaron cerca de 1.000 millones—, el consejero delegado de la constructora española y presidente de las otras dos subsidiarias, Marcelino Fernández Verdes, cobró 18,75 millones de euros. Un dineral, el mayor sueldo del Ibex, gracias precisamente a varios planes de 'stock options' concedidos años atrás por Florentino Pérez por su supuesta buena gestión al frente de esas dos filiales.

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