Endesa encuentra el hueco para colarse en la Generalitat más reticente al Ibex 35
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Endesa encuentra el hueco para colarse en la Generalitat más reticente al Ibex 35

Endesa ha llegado a un acuerdo contra la pobreza energética en el que se condona la deuda de 38,8 millones de euros a 35.518 familias. Parece que pierde, pero gana

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El consejero delegado de Endesa, José Bogas. (EFE)

No hay clase política como la catalana. En los programas de JxCAT y de ERC para las elecciones del 14-F había llamamientos contra el Ibex 35. No hablemos ya de la CUP. Pero esta semana Endesa, una empresa del Ibex 35, se ha colado como ejemplo para toda esa clase política, como mostró el debate de investidura de Pere Aragonès. Todo por el acuerdo contra la pobreza energética en el que se condona la deuda de 38,8 millones de euros a 35.518 familias vulnerables. Un pacto que incluso ha sorprendido al sector de la energía, ya que el contencioso se arrastraba desde 2017. La portavoz de la plataforma Alianza contra la Pobreza Energética, María Campuzano, gritó en el acto público de la presentación: “Endesa ha claudicado”. No hay lugar a dudas de que se precipitó. Tal vez porque este colectivo, en contra de lo que parecía, no firmó el acuerdo. Y tampoco lo había leído.

Lo de no leerlo no es culpa de ellos. Pero a lo mejor habría sido mejor conocer el convenio a fondo antes de echar las campanas al vuelo. Se ha solicitado a la 'conselleria' de Empresa de la Generalitat el convenio. Portavoces del departamento que encabeza Ramón Tremosa se han negado a facilitarlo alegando que en el mismo hay datos personales de los firmantes. Fuentes del sector han explicado que el secretario general, Jordi Cabrafiga, todavía no ha trasladado el convenio al registro de la Generalitat. No es que la Alianza para la Pobreza Energética desconozca la letra pequeña, es que nadie ha podido leer el convenio. Endesa, por su parte, ha declinado hacer declaraciones.

El pacto lo firmaron Endesa, la Generalitat, el Área Metropolitana de Barcelona y las diputaciones. En esencia, los que ponían dinero

El pacto lo firmaron Endesa, la Generalitat, el Área Metropolitana de Barcelona y las diputaciones. En esencia, los que ponían dinero. Mucho público y alguno privado. El secretismo está en cómo se reparte el origen de los fondos. Y en que, al final, se ponen muchos más recursos públicos que privados, en contra de lo que podría parecer en un principio.

Fuentes del sector energético explican que el pacto se estructura en dos partes. La primera se hace cargo de la deuda pasada, los 38, 8 millones de euros que se habían acumulado entre los años 2015 y 2020. La segunda planifica cómo asumir la deuda futura que generen esas 35.000 familias vulnerables catalanas a partir del 1 de enero de 2021. Deuda pasada y deuda futura.

Sobre la primera parte, Endesa acepta pagar un total de 28 millones, algo que explica el comunicado oficial. Lo que no se dice es que Endesa ya tenía provisionada la totalidad de esos impagos pasados, los 38,8 millones. Por lo tanto, más allá de su buena acción, la empresa que dirige José Bogas aflorará 10,8 millones de… beneficio, gracias a esta operación. Justo ese dinero es el que aportan la Generalitat, 8,1 millones; y las administraciones locales el resto: 2,7 millones. Ambas partidas corresponden al 50% de la deuda generada entre 2019 y 2020. Beneficios privados gracias a las ayudas públicas.

Blindaje para el futuro

Para el futuro, Endesa también se blinda. En teoría la empresa asumirá la mitad de la deuda que se genere. Pero tampoco es así. Tal y como se ha anunciado, Endesa se compromete a “realizar una promoción activa del bono social y adaptarlo a la situación socioeconómica de Cataluña”, según la nota pública de la Generalitat. Es decir, estas más de 35.000 familias, que ya cuentan con la calificación de vulnerables por parte de sus ayuntamientos, serán pasadas al bono social en caso de que no lo tengan ya.

De este modo, antes de firmar el pacto con la Generalitat, Endesa asumía el 100% de la deuda, la misma que antes se provisionaba. Ahora solo lo hará en el 10%; el 40% restante lo cubrirá el bono social y, por tanto, el conjunto de los usuarios; y el resto: la Generalitat, las diputaciones y el Área Metropolitana, que tienen pendiente firmar “un convenio interadministrativo” con el que repartirse esa deuda futura de la cual un 75% será cubierta por la Generalitat. La comercializadora a la que pasarán esos clientes será Energía XXI, comercializadora de último recurso propiedad de Endesa. Fuentes del sector energético apuntan que el 40% de estas 35.000 familias vulnerables estaban en el mercado liberalizado. Ahora pasarán a Endesa, que les tramitará el bono social.

Endesa no solo aflorará beneficios, sino que blinda reducir su deuda futura

De nuevo, Endesa gana gracias al dinero público. Sin embargo, el acuerdo no ha sido escenificado así. Al contrario, todas las fuerzas políticas han sacado pecho. El pacto ha sido posible gracias al impulso que recibió con la llegada de Ramón Tremosa a la 'conselleria'. A pesar de haber sido el artífice, también firmó el mismo el 'conseller' de ERC, Chakir el Homrani (Treball), con lo que el conjunto de la Generalitat ha podido sacar pecho. Incluso la CUP lo ha hecho. Tremosa ha asegurado que ahora hay que exportar este convenio al resto del sector eléctrico español.

Incursión en el debate

La operación se ha vendido como tal éxito por parte de la Generalitat que hasta se coló en el debate de investidura de Pere Aragonès, quien lo puso como ejemplo de lo que quiere hacer su Administración. “Así y todo, hemos podido hacer grandes pasos, como el acuerdo histórico presentado ayer y que libera a 35.000 familias de la deuda con las empresas energéticas y combatir de forma clara esta vulnerabilidad. Un ejemplo de cómo podemos superar los escollos: trabajando con ambición, uniendo esfuerzos con movimientos sociales y administraciones locales, con la máxima autoexigencia”, aseguró Aragonès el pasado martes en el Parlament. Incluso Gemma Geis le replicó que tampoco había tanta prisa para nombrarlo, que el Govern en funciones estaba dando un excelente resultado, como probaba… el acuerdo con Endesa.

En la fase final del pacto entre la Generalitat y Endesa se estuvieron moviendo hasta una veintena de borradores del proyecto. Que el acuerdo no sea público demuestra que en el fondo la propia Generalitat no está muy cómoda si se hacen cuatro sumas.

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El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Endesa va a más

Así, mientras otras empresas del Ibex se encuentran en franca retirada, Endesa, como Ferrovial u otras compañías, sigue encontrando huecos para hacer negocios a pesar de la retórica hostil de los últimos tiempos.

Por ejemplo, Endesa ha presentado a través de la Generalitat uno de los grandes proyectos para fondos europeos en Cataluña. La compañía eléctrica lidera una inversión de 181 millones en L’Espluga del Francolí (Tarragona) para una planta para producir hidrógeno de alta pureza en un conjunto de electrolizadores a partir de agua desmineralizada, un electrolizador de 20 MW que contaría con energía verde generada por tres parques eólicos que sumarían otros 150 MW. Endesa ya ha presentado su carta de interés al ministerio y va de la mano de la Cámara de Comercio de Tarragona y de la Universitat Rovira i Virgili. De modo que todo apunta a que el idilio entre Endesa y la Generalitat no ha hecho más que empezar. Y que seguirá gobierne quien gobierne.

No hay clase política como la catalana. En los programas de JxCAT y de ERC para las elecciones del 14-F había llamamientos contra el Ibex 35. No hablemos ya de la CUP. Pero esta semana Endesa, una empresa del Ibex 35, se ha colado como ejemplo para toda esa clase política, como mostró el debate de investidura de Pere Aragonès. Todo por el acuerdo contra la pobreza energética en el que se condona la deuda de 38,8 millones de euros a 35.518 familias vulnerables. Un pacto que incluso ha sorprendido al sector de la energía, ya que el contencioso se arrastraba desde 2017. La portavoz de la plataforma Alianza contra la Pobreza Energética, María Campuzano, gritó en el acto público de la presentación: “Endesa ha claudicado”. No hay lugar a dudas de que se precipitó. Tal vez porque este colectivo, en contra de lo que parecía, no firmó el acuerdo. Y tampoco lo había leído.

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