Por qué Eduard Romeu es el nuevo presidente del Barça en la sombra
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Clave en los avales

Por qué Eduard Romeu es el nuevo presidente del Barça en la sombra

En una semana convulsa, que casi aboca a nuevas elecciones en el club, Jaume Giró salió de la junta antes de entrar y aterrizó el nuevo hombre fuerte en su lugar

placeholder Foto: Eduard Romeu. (Audax)
Eduard Romeu. (Audax)

Cuando todo el mundo señala al empresario José Elías como protagonista estelar de la toma de posesión de Joan Laporta como presidente del Barça, nadie repara en la figura de Eduard Romeu. Cuando todo el mundo habla del papel clave del fundador y propietario de Audax para que la junta lograra 'in extremis' el aval de 125 millones de euros, nadie apunta al nuevo hombre fuerte del club, el que será la figura económica y cuasi presidente en la sombra.

Al fundador de la joven compañía de renovables no le motiva el fútbol ni es aficionado del Barça. Elías prefiere experiencias de riesgo, como piloto de avión y vive obsesionado por acumular horas de vuelo de experiencia. Natural de Badalona, su mundo social no pasa por el palco del Camp Nou, como demuestra su ‘dress code’ habitual. Sin embargo, su amigo, socio y a la sazón vicepresidente de Audax sí es futbolero y culé por los cuatro costados.

Romeu recaló en el proyecto de Elías en 2015 tras toda una carrera en el sector financiero, primero en Banco Santander y luego en Caixa Laietana (Bankia). Dejó la banca para irse a un cliente, un proyecto en construcción, con un puñado de condiciones: sueldazo (500.000 euros anuales), taxi diario para ir a Badalona y habitación de hotel pagada. Y por ùltimo, si algún día Audax valía 1.000 millones (multiplicar por cinco el valor) le apoyaría para entrar al Barca.

placeholder Joan Laporta, en su proclamación. (Reuters)
Joan Laporta, en su proclamación. (Reuters)

Ahora, esa oportunidad se ha cruzado en el camino de Romeu, aunque no exenta de riesgos. Su aparición como salvador del aval (junto a la ayuda extra de Jaume Roures) se explica por su relación con un viejo compañero del Santander, otra de las figuras anónimas en la tramoya del Barça, el financiero David Cortacans, ahora en las filas de JB Capital como ‘senior advisor’ e intermediario en la llegada de Goldman Sachs para reconstruir el Camp Nou.

El dinero siempre llega

Cataluña ya no es lo que era antes del 'procés', ni Laporta el mismo que llegó al Barça hace casi 20 años. Con más canas y más kilos, ‘Jan’ sigue siendo un tigre alejado de convencionalismos. Para resucitar al club blaugrana repetirá receta: fiará la gestión del balón a su carismática experiencia junto a su compadre Rafael Yuste, vicepresidente deportivo, mientras que las cuentas, como antes hizo con Sandro Rosell y Ferrán Soriano, serán cosa de otros.

El orden de prioridades es claro. Solo así puede explicarse que el nuevo vicepresidente económico y pieza clave para el aval no estuviera de inicio en la candidatura de Laporta. Su sitio lo ocupaba antes Jaume Giró, otrora hombre fuerte de La Caixa y aspirante a visualizarse como número dos de la entidad. Hizo campaña, se fajó en tertulias y abonó el campo de juego para sacar adelante soluciones financieras imaginativas ('crowdfunding' popular).

Romeu dividirá su tiempo entre la compañía de renovable y la plataforma del Barça

Sin embargo, llegado el momento, Giró se fue viendo sin sitio antes siquiera de tomar asiento. En realidad, ya se quedó sin silla en el viaje a París, para la vuelta de octavos contra el PSG, donde Laporta se hizo acompañar por su amigo Yuste. La bola de los avales vino días después, aunque ya era sabido que varios integrantes de ‘Estimem al Barça’ carecían de patrimonio para hacer frente a su parte alícuota, algo menos de 8 millones por cabeza.

El que fuera mano derecha de Isidro Fainé cumplió con su parte, pero no consiguió que el Banco Sabadell pusiera más allá de las garantías reales (inmobiliarias), de manera que 70 millones quedaban en el aire. Para cubrir esa cuota con más riesgo, la solución la aportaba Cortacans con el dinero caro del fondo oportunista HPS, pero la letra pequeña del contrato hacía inasumible las condiciones para la junta directiva de Laporta.

Conexión de ‘santanderes’

De ser parte de la solución a convertirse casi en problema, Cortacans tuvo que reconfigurar su modelo para financiar el aval. Ya con Giró fuera del plantel de Laporta, su sillón fue el caramelo perfecto para atraer a la junta a su excompañero Romeu. Aunque su entrada tampoco ha sido un camino de rosas. Su dinero y el de Audax, por cortesía de Elías, es a cambio de un sillón de vicepresidente y, sobre todo, el poder para controlar cualquier gasto.

A partir de aquí, Romeu dividirá su tiempo entre la compañía de renovables, inmersa en una expansión internacional y diversificación de negocios (Ezentis), y la plataforma del Barça. Su jefe y socio Elías sabe que si sale bien podrá capitalizar la figura de su mano derecha como gestor de éxito, al margen de sus aspiraciones para presidir el Barça. Y si sale mal, el fútbol no son matemáticas, los pañuelos blancos serán contra Laporta.

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