La banca y las pymes se alían contra las quitas de deuda del ICO
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MEDIDA CLAVE

La banca y las pymes se alían contra las quitas de deuda del ICO

El sector financiero alega que las reestructuraciones de deuda pueden generar una "cultura de impago" y tener efectos secundarios como el cierre del grifo del crédito

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La vicepresidenta Nadia Calviño y el presidente de Cepyme, Gerardo Cueva. (EFE)

Guerra frontal por las ayudas directas a las empresas españolas. La banca ha conseguido el apoyo de la principal asociación de las pymes, Cepyme, para oponerse a la idea del Gobierno para condonar parte de la deuda del Instituto de Crédito Oficial (ICO). El Ejecutivo, liderado en esta tarea por el Ministerio de Economía, está convencido de que aligerar la carga crediticia es clave para que las empresas salgan bien de la crisis. El sector financiero, por su parte, se opone radicalmente a la idea.

Esta negociación vive fechas clave, ya que la idea del Gobierno es aprobar las quitas de deuda en marzo una vez obtenga el visto bueno al plan de ayudas por parte de Bruselas. La oposición de los bancos se ha acelerado esta semana tras haber conocido el informe de la consultora Oliver Wyman que apunta a la necesidad de que se condonen créditos por valor de entre 10.000 y 12.000 millones de euros. De estos, a los bancos les correspondería pagar entre 2.000 y 2.400 millones, y al Estado entre 8.000 y 9.600 millones.

Foto: José Ignacio Goirigolzarri (i), de Bankia, Ana Botín (c), de Santander, y Carlos Torres (d), de BBVA. (EFE)

El debate es el siguiente. Por un lado, el Gobierno cree que el sector financiero debe sacrificarse como hicieron los contribuyentes hace nueve años con el rescate financiero, ya que, aunque este se dirigiera principalmente a las cajas, benefició a todas las entidades. Por su lado, los bancos alegan que su mayor contribución será apoyar a la economía manteniendo el grifo del crédito abierto, algo que podría dejar de ocurrir en caso de que se produzcan las quitas.

Fuentes financieras consultadas por este medio alegan que perdonar deuda a empresas, pymes y autónomos sería negativo por varios motivos. El primero, por la creación de una posible "cultura de impagos" en la sociedad española, algo que ya se temió —y no ha ocurrido— con las moratorias.

placeholder José Ignacio Goirigolzarri (Bankia) e Isidre Fainé (Fundación la Caixa). (CEDE)
José Ignacio Goirigolzarri (Bankia) e Isidre Fainé (Fundación la Caixa). (CEDE)

El segundo, por el agravio comparativo con otras empresas que no tengan préstamos ICO, que no podrán beneficiarse de las quitas. Frente a ello, fuentes próximas al Ejecutivo señalan que esta medida es para ayudar a empresas viables con deuda insostenible, entre las que mayoritariamente recibieron líneas de avales del ICO durante 2020.

El tercero es que los efectos de estas ayudas no son tan efectivos como las inyecciones directas de capital que piden las empresas. Así, aunque la deuda se ha elevado en gran medida durante el último año, actualmente ninguna empresa y autónomo paga por esta financiación gracias a los periodos de carencia, que recientemente se han ampliado a dos años. Las entidades han conseguido el apoyo de Cepyme en esta idea, ya que su presidente, Gerardo Cuerva, señaló hace dos días que las quitas "no es la panacea" y pidió al Gobierno no "cargar las medidas en las espaldas de otro".

Ventana de oportunidad

Desde el Ejecutivo replican que las ayudas directas podrán llegar a través de las comunidades autónomas, y que las quitas buscan que haya empresas viables financieramente. Añaden que esta medida tiene ahora una ventana de oportunidad que podría desaparecer en 2022 y que el desembolso para la banca es mucho menor del que hará el Estado, a lo que se suma que las entidades están ganando 3.000 millones al año con los intereses de estos créditos.

El cuarto factor que apuntan desde el sector financiero es que las quitas podrían tener un efecto contagio en las cuentas de los bancos, provocando provisiones de miles de millones en otros créditos de las empresas beneficiadas por esta medida, por lo que indirectamente tendrían menos capacidad de seguir dando crédito a la economía.

Los avales del ICO fueron una de las vías con las que el Gobierno ayudó a las empresas en medio del confinamiento. Los bancos concedieron casi 115.000 millones en créditos avalados por el Estado para empresas con necesidad de liquidez ante el parón económico. De ellos, algo más de 80.000 millones fueron a parar a 926.000 pymes y autónomos que ahora podrían beneficiarse de las condonaciones para salir de la crisis con una menor deuda. Estas cifras milmillonarias hacen prever que ni Gobierno ni bancos se echen atrás en la negociación, al menos hasta el último momento.

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