Sabadell rechaza fusiones y Oliu pone el foco en la rentabilidad
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INICIA NUEVA ETAPA

Sabadell rechaza fusiones y Oliu pone el foco en la rentabilidad

El banco tuvo un beneficio de dos millones en 2020, tras dotar 2.275 millones de provisiones, y descarta un pico de morosidad como en la anterior crisis

placeholder Foto: Tomás Valera, Josep Oliu y Jaime Guardiola.
Tomás Valera, Josep Oliu y Jaime Guardiola.

Banco Sabadell inicia una nueva etapa en la que el objetivo, como en el plan estratégico anterior fallido por TSB y el covid, está en mejorar la rentabilidad. El presidente, Josep Oliu, achaca a la falta de retorno sobre fondos propios (ROE) la situación del banco en bolsa, donde cotiza con descuentos cercanos al 80% sobre el valor en libros.

El grupo trabaja en un nuevo plan estratégico que estará comandado por sus dos fichajes, el del consejero delegado, César Sánchez-Bueno, y el director financiero, Leopoldo Alvear, que llega desde Bankia y cuya incorporación ha anunciado la entidad este lunes. De este modo, el banco asegura que descarta operaciones corporativas como la fusión que negoció con BBVA, y que rechazó por la ecuación de canje que propuso la entidad presidida por Carlos Torres de una acción de BBVA por cada nueve del Sabadell.

Foto: Josep Oliu y Jaime Guardiola, presidente y consejero delegado. (Montaje EC)

“El tema del BBVA pertenece al pasado”, ha asegurado en rueda de prensa Josep Oliu. “El banco no está contemplando ninguna operación corporativa, estamos haciendo los deberes para dar una rentabilidad adecuada al accionista”, ha remachado. El ROE del banco se situó en 2020 en el 0,02% por las provisiones que se han comido el beneficio, frente al 5,94% de 2019.

Las provisiones del banco alcanzaron los 2.275 millones, dejando el beneficio en dos millones. Las provisiones extraordinarias por el covid ascendieron a 650 millones de forma directa, y otros 115 millones “vinculados a cambios de ‘stage’ (clasificación del crédito), por la anotación de los créditos según su percepción de pago”, ha explicado el todavía director financiero, Tomás Valera, que como Jaime Guardiola, consejero delegado, ha estado en su última rueda de prensa de resultados.

Oliu también ha asegurado que no se ha iniciado ningún proceso de venta de TSB, la filial británica que tantos quebraderos de cabeza ha dado al grupo español, y cuya desinversión sería neutral en capital a partir de 250 millones de libras (las pérdidas contables se compensarían por la reducción de activos). “Estamos centrados en dos temas: plan de ejecución presupuestaria y preparación del plan estratégico a tres años”, ha insistido el presidente, que dejará de tener funciones ejecutivas.

Foto: Carlos Torres, presidente de BBVA. (Reuters)

Sobre el veto a los dividendos, Oliu ha señalado que “en 2020 el banco ha dado dividendo complementario sobre el ejercicio de 2019, porque la junta se produjo antes de la recomendación de no dar dividendo. Entonces ya dijimos que sobre las cuentas de 2020 no daríamos dividendo. Prevemos, de manera prudente, recuperar el dividendo con cargo a 2021”.

En cuanto a previsiones de morosidad, “cuando hacemos las proyecciones nos salen determinados niveles de morosidad y que las entradas seguirán incrementándose en 2021, pero esos mismos modelos nos daban entradas superiores en 2020 y, aparte de las reclasificaciones que hemos hecho por prudencia, que son dudosos subjetivos, la entrada ha estado por debajo de las perspectivas teóricas. Vemos un cierto incremento de la entrada o ratios de morosidad en torno al 1% por encima de lo actual”, han explicado los ejecutivos del banco.

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