La banca reduce el peso de las hipotecas a tipo variable ante los mínimos del euríbor
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EL TIPO FIJO ALIVIA EL DAÑO A LAS ENTIDADES

La banca reduce el peso de las hipotecas a tipo variable ante los mínimos del euríbor

El volumen de crédito a tipo variable cae por debajo del 60% respecto a la cartera total de las entidades financieras. Los bancos defienden así márgenes con los tipos negativos

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Los bancos se han encontrado con numerosos frentes amenazantes ante el coronavirus. Al potencial incremento de la morosidad, se suma el alargamiento de las expectativas del euríbor en negativo hasta, al menos, 2031. Sin embargo, los bancos capean este golpe a su rentabilidad con un descenso del peso de las hipotecas a tipo variable respecto al crédito total.

De esta forma, el daño que producen a las entidades, para beneficio de las familias, los mínimos históricos del euríbor se ve parcialmente aliviado por el aumento del porcentaje de la cartera que está a tipo fijo. Aunque también el precio de las nuevas operaciones a tipo fijo, como crédito a empresas, consumo o hipotecas con tipo de interés prefijado, se ve presionado a la baja por el tipo interbancario.

Foto: Sede del Banco de España. (EFE)

El euríbor promedió en diciembre un -0,496%, nuevo récord en media mensual, y llegó a caer por debajo del -0,5% en las últimas sesiones de 2020, algo que está manteniendo en enero de 2021. Este mes promedia, hasta ahora, un -0,505%, escarbando aún más en esta anomalía de tipos de interés negativos que, en realidad, es habitual desde hace cinco años y se espera que dure otra década por los estímulos monetarios para paliar los efectos del coronavirus.

Precisamente, la pandemia explica la evolución a la baja del peso del crédito a tipo variable (que en general son hipotecas) respecto al crédito total. El porcentaje, según los datos publicados el viernes por el Banco de España (BdE), se situó en noviembre en el 59,3%, seis décimas menos que en octubre y asentándose por debajo del 60%, algo que no se veía desde 2017.

El volumen total del crédito se situó en 1,176 billones (millones de millones), un 0,8% más que el mes anterior y con un incremento interanual del 2,3%. Por su parte, el crédito a tipo variable cayó un 0,3% mensual y un 4,4% anual, hasta los 696.996 millones, según las estadísticas del BdE correspondientes a noviembre.

De hecho, en la serie histórica del supervisor, que arranca en 2001, es el quinto mes en el que el peso del crédito a tipo variable está por debajo del 60%. Ocurrió en octubre y noviembre de 2020, y antes solo había pasado en una secuencia de tres meses en 2017, entre agosto y octubre, cuando hubo un ‘boom’ de las hipotecas a tipo fijo.

En aquel año, hubo un desplome desde el 70% hasta el 42,4% en ocho meses, pero rápidamente volvió a crecer el peso del crédito a tipo variable. Fue un sesgo que hubo en demanda y oferta hacia hipotecas a tipo fijo. Los clientes asumieron un tipo de interés más alto ante el riesgo de futuras subidas, que ahora se ven más lejanas que entonces, y los bancos mejoraron el rendimiento de la cartera tras dos años de tipos negativos, periodo que finalmente ha aumentado más de lo que esperaban en ese momento los banqueros.

Esta vez, la tendencia ha sido más sostenida. Antes del coronavirus, las hipotecas a tipo variable pesaban entre el 63% y el 65%, después de casi dos años moviéndose el peso en esta horquilla de forma estable. Pero, con el coronavirus, se desplomó la concesión de hipotecas por la falta de demanda y los recursos de los bancos se enfocaron al crédito a las empresas, que normalmente es a tipo fijo.

Foto: Familias en el centro de Madrid, durante las Navidades. (EFE)

Así, a golpe de avales públicos a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), los bancos han incrementado el peso del crédito a las empresas y, como añadido, el peso del crédito a tipo fijo. Además, dentro del segmento hipotecario, con el covid ha aumentado otra vez el peso de las hipotecas a tipo fijo. En el confinamiento, en pleno desplome de la actividad, entre los préstamos hipotecarios que se firmaron, más del 50% era de esta forma, porcentaje que se ha reducido en los últimos meses hasta el 49% de octubre, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

No obstante, este 49% está muy por encima del 45% del mismo mes un año antes, o del 42% de enero y el 37% de febrero en los dos meses previos al inicio de las restricciones de movilidad para frenar la pandemia. En cualquier caso, el crédito hipotecario se desplomó con el coronavirus y aún no se ha recuperado. Aunque hay expertos que esperan una guerra hipotecaria en 2021, la posición a corto plazo de los bancos es endurecer el crédito en todas las ramas, tanto para empresas como para familias en vivienda y consumo.

Los bancos temen un incremento de la morosidad en cuanto se disipen las medidas temporales para atenuar el ‘shock’ del covid, como los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), las moratorias o la carencia que tienen los créditos con aval del ICO el primer año, y que los deudores podrán pedir alargar un segundo año. Aun así, la mora, por ahora, está controlada. En noviembre, se situó en el 4,56%, igual que el mes anterior. El volumen de dudosos aumentó levemente, un 0,7%, hasta los 56.142 millones, pero en la misma línea que el crédito total.

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