Banco Sabadell: el precio de un error
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CAMBIOS EN LA CÚPULA

Banco Sabadell: el precio de un error

El 20 de marzo de 2015 el banco selló la compra de TSB, una operación que ha destruido miles de millones y ensombrecido la salida de los dos artífices del 'milagro' del Sabadell

placeholder Foto: Jaime Guardiola (i), CEO de Sabadell, y Josep Oliu, presidente. (EFE)
Jaime Guardiola (i), CEO de Sabadell, y Josep Oliu, presidente. (EFE)

El destino de Banco Sabadell cambió el 20 de marzo de 2015. Hasta aquel día, la entidad presidida por Josep Oliu estaba asociada a cuatro palabras: ganador de la crisis. El grupo catalán decidió entonces entrar en la 'Champions' de la banca, con la compra del banco británico TSB a Lloyds, por 1.700 millones de libras (2.350 millones de euros de la época). Esa operación fue una maldición para el banco y sus principales directivos, cuyas consecuencias se han materializado durante esta semana con la salida pactada con el consejero delegado, Jaime Guardiola, y la pérdida de poder ejecutivo de Oliu.

Dos frases que pronunciaron sus principales directivos en marzo de 2015 resumen el origen del error. La primera, del presidente: "En la posibilidad que hemos visto de adquisición de TSB probablemente ha pesado en todo nuestro conocimiento el que haya habido antes un banco como Santander que ha tenido éxito en el mercado británico". Desafortunadamente para los intereses de Oliu, cuando pronunció estas palabras —en 'Expansión'— Reino Unido era el mayor mercado para Ana Botín, y desde entonces su filial no ha hecho más que perder beneficio. La segunda frase fue del director general, Miguel Montes: "Hemos integrado siete entidades en un tiempo récord, tenemos una metodología probada que es una garantía".

placeholder Oficina de TSB en Londres. (Reuters)
Oficina de TSB en Londres. (Reuters)

Las palabras de Oliu reflejan el mal 'timing' a nivel estratégico. Más allá del brexit', imprevisible para cualquier gestor del momento, Sabadell calculó mal su entrada en un mercado traicionero y complicado regulatoriamente, como se ha demostrado también a posteriori para Santander. Un banquero próximo a los dos grupos resume la situación: "Los mercados anglosajones son complicados, sobre todo el británico, allí son mentirosos y desleales".

Por su parte, el discurso de Montes pone sobre la mesa el exceso de confianza de Sabadell. La entidad catalana llegaba a la compra del TSB tras la integración de siete entidades más pequeñas: Banco Herrero, Urquijo, Guipuzcoano, CAM, Caixa Penedès, Lloyds España y Gallego. Siete compras con las que un pequeño banco catalán se convirtió en uno de los principales grupos españoles, demostrando buenas habilidades en la integración tecnológica.

Doble o nada

Por ello, Oliu, Guardiola y Montes apostaron por que serían capaces de superar el mayor reto en la compra de TSB: crear, de cero, una plataforma tecnológica en Reino Unido. Lo hicieron con una amenaza de penalización en caso de no cumplir plazos. El banco falló en esta misión y empezó la tormenta perfecta: sobrecostes, daño reputacional al dejar 'colgados' tecnológicamente a clientes y amenazas de multas. Eso hizo que el resultado de Sabadell cayera un 60% en 2018 y que el BCE pusiera el foco en el banco.

placeholder Oliu y Guardiola en 2013. (EFE)
Oliu y Guardiola en 2013. (EFE)

A partir de entonces, la tendencia se invirtió. Un banco comprador se convirtió en vendedor. Y unos directivos que convertían en oro todo lo que tocaban pasaron a estar en el foco. La crisis de TSB ha implicado que el CEO de Sabadell se jubile tres años más tarde de lo previsto. Guardiola, de 63 años, es un banquero respetado tanto a nivel personal como profesional por todo el sistema financiero español. Fue quien lideró la entrada de BBVA en México, un país que actualmente reporta actualmente casi la mitad del beneficio del segundo banco español. En 2007 dejó el cargo de número tres del banco —jefe de España— para unirse a Sabadell con una fecha de salida, 2017/18, que no ha podido cumplir hasta ahora, a pesar de varios sustos de salud.

Foto: Junta de accionistas de Sabadell, en una imagen de archivo. (EFE)

En el caso de Oliu, de 71 años, la situación es más compleja. Es la segunda generación de banqueros al frente de la entidad, con un 0,15% del banco. Al contrario que Guardiola, su objetivo no es dar un paso a un lado, sino seguir ligado al banco al menos hasta que se enderece su futuro. Llegó a estar cerca de la vicepresidencia no ejecutiva en BBVA, un cargo que pactó con el presidente del segundo banco español, Carlos Torres, antes de que se frustraran las negociaciones.

Sin embargo, Oliu tendrá pronto que dejar sus funciones ejecutivas por la presión del BCE, ya que el supervisor lleva desde 2018 persiguiendo mejoras de gestión en la quinta entidad española. La operación de TSB ha provocado que un banco que podría estar ahora pescando en río revuelto sea el principal salmón nadando contra la corriente.

Las circuntancias —y el covid— han provocado que Guardiola haya aprovechado ahora la 'venta de oportunidad' tras la ruptura de la fusión con BBVA para jubilarse, y que Oliu dé un paso atrás. El nuevo consejero delegado y primer ejecutivo será a partir de febrero o marzo el banquero madrileño César González-Bueno, quien tendrá el reto de devolver a Sabadell a los pasos previos a la compra de marzo de 2015.

El destino de Banco Sabadell cambió el 20 de marzo de 2015. Hasta aquel día, la entidad presidida por Josep Oliu estaba asociada a cuatro palabras: ganador de la crisis. El grupo catalán decidió entonces entrar en la 'Champions' de la banca, con la compra del banco británico TSB a Lloyds, por 1.700 millones de libras (2.350 millones de euros de la época). Esa operación fue una maldición para el banco y sus principales directivos, cuyas consecuencias se han materializado durante esta semana con la salida pactada con el consejero delegado, Jaime Guardiola, y la pérdida de poder ejecutivo de Oliu.

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