El BCE suspendió la gestión de Sabadell antes del cambio de consejero delegado
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El BCE suspendió la gestión de Sabadell antes del cambio de consejero delegado

La entidad catalana es una de las que peores notas de gestión han sacado en los exámenes anuales del supervisor. Oliu ya tuvo que crear la posición de Vegara y ahora cambiar de CEO

placeholder Foto: Junta de accionistas de Sabadell, en una imagen de archivo. (EFE)
Junta de accionistas de Sabadell, en una imagen de archivo. (EFE)

"El BCE está preocupado por la gestión de Banco Sabadell". Esta frase, pronunciada por un banquero próximo al supervisor, sobrevuela el sector financiero español desde hace meses y se materializó este miércoles con la elección de un nuevo consejero delegado. Jaime Guardiola deja el banco tras 13 años en el cargo y toma el relevo César González Bueno, ex CEO de ING en España y Novagalicia Banco, previo paso por Argentaria y McKinsey.

Fuentes próximas al BCE explican que, aunque el cambio de número dos no es consecuencia directa de una exigencia suya, sí es un movimiento del banco para mejorar su imagen en Fráncfort. La salida de Guardiola, un banquero valorado por todo el sector, es por tanto una excusa para acercar posturas. Así, estas fuentes añaden que el Sabadell es una de las entidades que peor calificación han tenido en gobernanza durante los últimos años dentro del sector financiero español. Preguntado sobre ello, el BCE no hizo comentarios.

El BCE ha forzado en los últimos años cambios estructurales en Sabadell

El brazo supervisor de esta institución, el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), liderado por el italiano Andrea Enria, hace una revisión anual de cada uno de los 113 bancos sobre los que tiene competencias a nivel europeo. Este examen, conocido como el SREP, ofrece puntuaciones del 1 al 5, de mejor a peor. Esta evaluación, que es secreta, se traduce en unas exigencias de capital, en las que Sabadell es el tercer banco español peor situado, solo por detrás de Cajamar y Liberbank.

Dentro de esta evaluación hay un apartado de gobernanza y gestión de riesgos, donde Sabadell ha recibido toques de atención reiterados del BCE durante los últimos años. Uno de estos avisos se materializó con el nombramiento de David Vegara como consejero ejecutivo con funciones en control de Riesgos, quitando poder a Guardiola y al presidente, Josep Oliu. Junto a ello, el BCE fue determinante en la salida de la familia Lara del capital de Sabadell, como adelantó este medio, al declarar el préstamo que se había dado a Inversiones Hemisferio como moroso.

Contra las cuerdas

Al mando del equipo de supervisión (conocido como JST) de la entidad catalana está el italiano Carlo Giorgis, que antes de inspeccionar a Sabadell lo hizo a Banco Popular. Este inspector y los equipos del MUS han puesto sobre la mesa otras inspecciones a Sabadell que, junto a los problemas en Reino Unido, han tenido contra las cuerdas a sus gestores.

Los JST del BCE, en el que hay tanto inspectores del supervisor europeo como del Banco de España, rotan cada 3-5 años. El italiano Giorgis ha tenido una primera ventana de salida este año, pero seguirá al menos durante un 2021 en el que el banco y su nuevo CEO se la juegan en un entorno complicado por la crisis del covid, al que Sabadell está más expuesto por el negocio de pymes. Para la entidad y González Bueno es clave la venta de TSB, donde este era consejero, y encontrar nuevos aliados accionariales.

A pesar de estas dudas del BCE sobre la gestión en Sabadell, la salida de Guardiola estaba marcada en su hoja de ruta desde que dejó BBVA en 2007, donde era el número tres tras Francisco González y José Ignacio Goirigolzarri. El banquero catalán firmó un contrato de diez años para bajar un nivel de intensidad a partir de los 60 años. Sin embargo, la crisis generada por la compra del TSB, donde fueron claves tanto él como Oliu, hizo que se retrasara su salida. Guardiola dejará la entidad con un fondo de pensiones de 24 millones.

Banco Sabadell es la entidad española más castigada en bolsa. No solo ahora, sino históricamente. Ni siquiera Banco Popular alcanzó valoraciones por debajo de 0,12 veces el valor bursátil respecto al contable que ha exhibido este año la entidad catalana con sede social en Alicante. Actualmente, cotiza en 0,16 veces el valor en libros, que contrasta con la ratio de 1,17 veces el 27 de septiembre de 2007, día en el que el banco anunció el nombramiento de Guardiola como consejero delegado del Sabadell. Desde entonces, el banco ha destruido un 90% de valor para los accionistas, teniendo en cuenta dividendos y ampliaciones. La última fue en 2015 para comprar TSB. Pidió al mercado 1.600 millones, cifra no muy alejada de los 2.000 millones que vale ahora el banco en bolsa.

En realidad, Sabadell aguanta las comparaciones con sus competidores hasta su incursión en Reino Unido. O incluso hasta 2018. Primero se llevó un mayor castigo por parte de los inversores por su cartera de deuda italiana y, después, se agudizó con los problemas en la integración de TSB, a lo que se sumó una destrucción de capital mayor de lo esperado por la venta de una cartera importante de activos improductivos. En 2018 fue el único banco español que redujo su colchón de capital de máxima calidad y elevó el volumen de activos ponderados por riesgo (APR), lo que molestó al supervisor.

placeholder Carlo Giorgis, jefe del JST de Sabadell. (EC)
Carlo Giorgis, jefe del JST de Sabadell. (EC)

Desde entonces se ha esmerado en un plan de desinversiones para salir del foco de los supervisores y del mercado. Es decir, ha tratado de generar capital y ha llevado su colchón de más calidad (CET1 ‘fully loaded’) al entorno del 12% que reclaman supervisores e inversores. Tres años después ha vuelto a este nivel a cambio de vender la gestora de fondos a Amundi y la depositaría a BNP Paribas Securities Services.

Pero para el mercado no es suficiente. Sigue siendo el banco más castigado, con notable diferencia. Mientras Sabadell está en 0,16 veces el valor en libros, el resto se mueve en la horquilla entre las 0,25 veces de Unicaja y Liberbank y las 0,8 veces de Bankinter. La entidad negoció su fusión con BBVA, pero Oliu se levantó de la mesa ante la oferta del banco presidido por Carlos Torres.

Foto: Josep Oliu (i) y Jaime Guardiola. (EFE)

Ya en solitario, el banco catalán trabaja en un plan estratégico para presentar en el primer trimestre de 2021 y en la búsqueda de alianzas internacionales que sirvan de protección al actual equipo gestor. Es decir, que algún grupo importante entre en el capital, ayude en la labor comercial y, sobre todo, sirva de escudo y de mensaje positivo al mercado.

En este sentido, César González Bueno tiene un perfil reconocido internacionalmente por su paso por ING y, además, foco en la comercialización digital de un banco, donde está el grueso del negocio de la filial española del grupo holandés. Aunque la banca lleva años poniendo el acento en la digitalización, Sabadell ha apostado por este empuje este año, justificando así un plan de bajas de 1.800 empleados que podría venir acompañado de nuevos recortes.

placeholder César González Bueno. (EFE)
César González Bueno. (EFE)

El ejecutivo ya estaba vinculado con el grupo como consejero de TSB, entidad que ha marcado la crisis del Sabadell y de la que ahora quiere deshacerse. Lo hará con importantes pérdidas. La compra se hizo a una vez el valor en libros, a 2.362 millones y, teniendo en cuenta las inversiones realizadas, el desembolso en Reino Unido alcanza los 3.000 millones, según cálculos de Fidentiis.

Sin embargo, desde el banco calculan que la operación podría generar impacto positivo en capital a partir de las 0,3 veces el valor en libros de TSB. Por una parte las pérdidas irían contra capital, pero por otra bajarían los APR. Es decir, si se vende por más de 350-400 millones, aunque habría pérdidas millonarias, sería suficiente para mejorar la fotografía del banco. También sondea al mercado para vender su negocio en México, apuesta precisamente de Guardiola, que ya estuvo allí en los inicios de BBVA en lo que es ahora su principal mercado. México aportó el 7% del beneficio en los nueve primeros meses de 2020, y según estimaciones de analistas, el banco aspira a vender esta filial por hasta 600 millones, lo que supondría plusvalías sobre capital de 300 millones, equivalentes a 40 puntos básicos.

"El BCE está preocupado por la gestión de Banco Sabadell". Esta frase, pronunciada por un banquero próximo al supervisor, sobrevuela el sector financiero español desde hace meses y se materializó este miércoles con la elección de un nuevo consejero delegado. Jaime Guardiola deja el banco tras 13 años en el cargo y toma el relevo César González Bueno, ex CEO de ING en España y Novagalicia Banco, previo paso por Argentaria y McKinsey.

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