De BFA a CaixaBank: Bankia cierra una década de alto voltaje y dos megacrisis
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De BFA a CaixaBank: Bankia cierra una década de alto voltaje y dos megacrisis

El destino ha querido que Bankia y CaixaBank sellen su fusión justo 10 años después de que Caja Madrid y Bancaja crearan BFA. Esta entidad marcó la anterior crisis y el rescate

placeholder Foto: Junta de accionistas de Bankia.
Junta de accionistas de Bankia.

El 3 de diciembre de 2010, siete cajas de ahorros lideradas por Rodrigo Rato (Caja Madrid) y José Luis Olivas (Bancaja) estamparon su firma en una de las mayores fusiones bancarias que se habían acordado hasta entonces en España. La entidad nació con el nombre de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), de la que unos meses después se separó el negocio financiero con la marca Bankia. El destino ha querido que la entidad ahora presidida por José Ignacio Goirigolzarri cierre su etapa en solitario justo al transcurrir una década desde su fundación con otra fusión histórica, con CaixaBank.

El banquero vasco, con tono emocionado, cerró la junta de accionistas que aprobó la fusión con un discurso: "Hemos atravesado momentos muy duros, el camino no ha sido fácil, pero hemos conseguido convertir la entidad que cogimos en 2012 en un banco solvente, con una clientela satisfecha (...). Somos conscientes de que el camino que tenemos delante [crisis del covid] debemos recorrerlo acompañados, y vamos a hacerlo con el mejor compañero de viaje, que es CaixaBank".

placeholder Rodrigo Rato (d) y José Luis Olivas (i), en la salida a bolsa de Bankia en 2011. (EFE)
Rodrigo Rato (d) y José Luis Olivas (i), en la salida a bolsa de Bankia en 2011. (EFE)

Gran parte de estos 10 años han estado marcados por la polémica salida a bolsa de la entidad en julio de 2011. La entidad tomó esta decisión empujada por la regulación que aprobó el Gobierno de Zapatero para obligar a las antiguas cajas a capitalizarse. La operación, que se denominó 'de Estado', salió inicialmente bien, captando el dinero de 300.000 pequeños inversores. Aun así, los mercados fueron poco a poco poniendo el foco en la entidad por sus bajas provisiones hasta mayo de 2012.

La crisis de Bankia se aceleró con la llegada de Luis de Guindos al Ministerio de Economía. Consciente de que los inversores no se fiaban del balance de los bancos, en especial el de Bankia, el actual vicepresidente del BCE aprobó dos reales decretos para que las entidades levantaran nuevas provisiones. El resultado fue que la entidad presidida por Rato era incapaz de hacer frente a las dotaciones sin nuevas ayudas públicas, algo en lo que chocaron el Banco de España y Guindos. Fruto de ello, Rato dimitió a principios de mayo de 2012.

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Rodrigo Rato (i) y José Ignacio Goirigolzarri (d). (EFE)

A partir de ese momento, los acontecimientos se aceleraron. Goirigolzarri sustituyó a Rato y forzó la salida de todos los consejeros de BFA y Bankia. El Estado asumió los primeros 4.465 millones de pérdidas por la entidad convirtiéndose en dueño de la matriz. Y el nuevo equipo del banquero vasco cuantificó el resto de las ayudas necesarias para Bankia en 18.000 millones, para lo que hubo que pedir el rescate europeo.

Durante los meses posteriores, arrancaron los meses más negros para Goirigolzarri y su equipo, con José Sevilla, consejero delegado, también a la cabeza. El dinero procedente de Europa vino con letra pequeña que hubo que aplicar, con la salida de miles de empleados y las pérdidas para accionistas y preferentistas. En paralelo, la Audiencia Nacional abrió diligencias por la salida a bolsa, las preferentes y otras presuntas irregularidades de los gestores anteriores y de las antiguas cajas.

Goirigolzarri tuvo que lidiar con las protestas de preferentistas y empleados durante meses. Uno de los momentos más tensos se vivió en la junta de accionistas de 2012, donde a los insultos se sumó que un preferentista llegó a desnudarse al grito de "nos habéis dejado en pelotas".

placeholder Preferentista, ante la Audiencia Nacional, en 2012. (EFE)
Preferentista, ante la Audiencia Nacional, en 2012. (EFE)

Bankia tardó años en firmar la paz con preferentistas y accionistas, tras las soluciones pactadas por un lado por el Ministerio de Economía —para los instrumentos híbridos— y por otro con el Fondo de Reestructuración (FROB), en el caso de las acciones de la salida a bolsa. Bankia ha devuelto ya 1.800 millones a antiguos accionistas y en torno a 3.000 millones a preferentistas. Con ello, liberó su red comercial de gran parte de la presión que ha soportado en los últimos años.

Por el camino, el equipo de Goirigolzarri lleva años luchando contra un escenario de baja rentabilidad. En los primeros años, era algo coyuntural, ya que el problema era interno, por las hipotecas con bajo margen que concedió principalmente Caja Madrid durante los años del 'boom' inmobiliario. El equipo de la entidad se enfocó en crecer en nuevos segmentos y con créditos más rentables, dentro de las limitaciones impuestas por Bruselas. Aun así, las ayudas públicas siempre han sido consideradas en el sector como un colchón extra con el que Bankia ha competido con ventaja.

placeholder El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), saluda a Carlos Egea (d). (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), saluda a Carlos Egea (d). (EFE)

Cuando el plan estaba surtiendo efecto —el banco ganó 1.040 millones en 2015—, afloró el problema estructural de rentabilidad: el euríbor en negativo. Una entidad hipotecaria como Bankia ha sido incapaz de mejorar sus cuentas en un entorno como este, a pesar de todos los esfuerzos del equipo de Goirigolzarri. Tampoco fue suficiente la fusión con BMN en 2018, con la que la entidad salvó al Estado del mal trago de buscar otra solución para la entidad presidida por Carlos Egea.

Los últimos años de Bankia en solitario han estado marcados por el plan estratégico de 2018-20, con el que la entidad quería repartir 2.500 millones a sus acciones, cumplido sobre el papel pero no en la práctica, y las conversaciones de fusión con entidades como Banco Sabadell.

El destino ha querido que en esta segunda mitad de 2020 Bankia cierre un ciclo casi como lo empezó: con una fusión con CaixaBank como la que estuvo sobre la mesa en 2012, y con la sentencia de la salida a bolsa. La decisión de la Audiencia fue un respiro para el banco, aunque han tenido poco tiempo para saborearlo.

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