LA BANCA DE INVERSIÓN EN LA AGRICULTURA

El 'sale & leaseback' llega al campo: Atitlan ofrecerá sus tierras a fondos de inversión

El grupo empresarial quiere recursos para financiar la expansión de su plataforma agrícola tras el divorcio con Sovena. Arrendará a los inversores y pagará con rendimientos de las cosechas

Foto: Recolección de almendro intensivo. (Agromillora Group)
Recolección de almendro intensivo. (Agromillora Group)
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Atitlan, el grupo inversor de Roberto Centeno y Aritza Rodero, dará un importante giro a su modelo de propiedad y explotación de fincas agrícolas cuando culmine el proceso de segregación de activos y negocio con la portuguesa Sovena (Nutrinveste). La compañía con sede en Valencia, con intereses en distintos sectores, ha comenzado a explorar la opción de dar entrada a fondos de inversión en la propiedad de los suelos rústicos que tiene en actividad.

Lo que el grupo empresarial pretende hacer es aplicar las herramientas de banca de inversión a los activos agrícolas, llevando al campo los modelos de financiación de venta y posterior alquiler ('sale & leaseback') que habitualmente se aplican al sector inmobiliario urbano. Los dos accionistas desarrollaron parte de su carrera en Goldman Sachs & Merrill Lynch en Londres antes de instalarse en España y, básicamente, desempeñan su actividad fusionando esa visión financiera con operaciones en sectores productivos clásicos, como el inmobiliario, los servicios, el industrial o el agroalimentario.

La entrada de fondos de inversión en el negocio agrícola español no cotizado en bolsa no es nueva. Desde la apuesta de Miura por Martinavarro en Cítrico Global o la de ProA Capital en Moyca, son muchos los vehículos inversores que se han acercado al 'agrobusiness' en busca de rentabilidades que no obtienen en unos mercados financieros caracterizados por los escasos márgenes.

Estas iniciativas tenían como denominador común el acceso al accionariado de las empresas agrícolas. Pero lo que pretende Atitlan es algo distinto. Ceder la propiedad de los activos rústicos, las tierras, vinculándolas a contratos de arrendamiento y explotación de las mismas con el fin de afrontar el pago de esos alquileres con el beneficio obtenido de la actividad agrícola. Con los recursos obtenidos con esos traspasos, Atitlan pretende ampliar su caja y su pulmón para expandir el negocio con la compra de nuevas explotaciones o explorar otro tipo de operaciones empresariales.

Para ejecutar el plan, Atitlan agrupará todos sus activos: los citrícolas de Frutas Romu, los de almendros y los de olivar segregados de Elaia, la empresa compartida con Sovena de la que está en proceso de separación, tal como avanzó El Confidencial. Las tierras, que sumarán cerca de 9.000 hectáreas, se concentrarían en una gran plataforma bajo el paraguas de la filial Nutlaia para ofrecerlas a fondos de inversión. Hay fondos de pensiones internacionales que ya habrían mostrado interés a través de los consultores con los que está colaborando.

Se trata de un concepto extendido en Estados Unidos, pero novedoso y poco habitual en España, un país caracterizado por la atomización en la propiedad de la tierra, con productores pequeños o de tamaño medio que venden a grandes almacenistas. Esto dificulta la existencia de grandes iniciativas de inversión institucional, si bien no son pocos los expertos que advierten de que un exceso en los procesos de concentración puede dinamitar el esquema de propiedad familiar del campo español, más equitativo en el reparto de las rentas agrícolas.

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