No hay crisis para las cestas de Navidad: "Se les destina el dinero de la cena de empresa"
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HOSTELERÍA Y TURISMO, QUIENes MÁS CANCELAn

No hay crisis para las cestas de Navidad: "Se les destina el dinero de la cena de empresa"

Los fabricantes de cestas de Navidad no terminan de creérselo. Esperaban una campaña terrible y están en cifras de 2019. La supresión de las cenas de empresa les ha beneficiado

placeholder Foto: Varias trabajadoras de la empresa Lotes de España, en Valencia, preparan los pedidos de cestas y lotes de Navidad. (EFE)
Varias trabajadoras de la empresa Lotes de España, en Valencia, preparan los pedidos de cestas y lotes de Navidad. (EFE)

Las principales empresas de elaboración y distribución de cestas de Navidad no terminan de creérselo. Esperaban una campaña terrible, con caídas de facturación del 30% siendo conservadores, y sin embargo están en cifras muy parecidas a las de 2019. Falta el remate del mes de diciembre, cuando llegan miles de pequeños pedidos de pymes y particulares que esperan hasta última hora y que suponen el 50% de las ventas totales, pero a día de hoy, el sector de las cestas y lotes de Navidad marcha casi tan bien como siempre. Confiesan que si cierran el año a estos niveles, la sorpresa será notable. ¿Cómo es posible?

“Muchas compañías están destinando el dinero de las cenas de empresa a mejorar sus cestas de Navidad. Muchos casos los ves clarísimos, clientes que siempre se gastaban 50 euros y ahora gastan 80, y dices ‘este es el presupuesto de la cena clavado’. Algunos hasta te piden dos cestas separadas, la normal de Navidad y otro lote especial que viene a sustituir esa cena que ya no se va a hacer. Son sectores a los que les está yendo bien, por ejemplo, la industria asociada a la alimentación. También el sector químico y farmacéutico, y algunos sectores industriales”, explica Alberto Martí, gerente de Cestas Martí, empresa referente en cestas de gama media y alta.

“También nos encontramos con otro fenómeno", prosigue el gerente, "los nuevos clientes, que nunca regalaban cesta porque hacían otras actividades y ahora, sin cenas y sin poder hacer reuniones con mucha gente, optan por la cesta. Sobre todo son empresas tecnológicas, que hacen cestas caras”.

placeholder Nave de Cestalia, en Zaragoza. (Cestalia)
Nave de Cestalia, en Zaragoza. (Cestalia)

Así, los clientes caídos por falta de liquidez o porque directamente han quebrado son sustituidos por clientes nuevos y otros que aumentan el presupuesto. Es la realidad de la crisis trasladada a las cestas de Navidad. Unos han ganado mucho, como la industria química o la construcción, y otros se han arruinado, como la hostelería y el turismo. Estos últimos reducen los pedidos a detalles de 15 o 20 euros como un gesto hacia los empleados.

Lo cuenta Pepa Alarcón, portavoz de Lotes de España. “Los sectores muy tocados son los únicos que cancelan sus pedidos habituales. Tenemos hoteles y cadenas de restaurantes que ya nos han dicho que este año no pueden hacer frente al coste de las cestas, y también los proveedores del sector Horeca [hoteles, restaurantes y cafeterías], que nos cuentan que están en mitad de un ERTE y regalar cesta de Navidad no es posible. Pero aun así, vemos un esfuerzo importante de las empresas por tener ese detalle con sus trabajadores. Un 90% de nuestros clientes la sigue encargando y algunos con presupuestos más altos”.

En Lotes de España, por ejemplo, la media de gasto ha pasado de 30-40 euros más IVA a cerca de 50. Y de nuevo muchas veces el dinero de las cenas de Navidad se traslada a buenas cestas de 80 euros. Estos incrementos de entre 10 y 30 euros por cesta se extienden a todos los fabricantes, que viven experiencias muy similares. Hay empresas que incluso han pasado de lotes de 50 euros a lotes de 150, según señala Sadival, otro de los referentes del sector, que el año pasado vendió más de medio millón de lotes y espera este año acercarse a esa cifra.

Hay empresas que han pasado de lotes de 50 euros a lotes de 150

Que las cestas son el reflejo de la nueva realidad social lo demuestra este otro dato: un nicho que se ha desplomado por completo es el de la tercera edad. “Vendíamos mucho a las asociaciones de jubilados, casi todas hacían cesta, pero este año se nos han caído la mayoría. Tienen los locales cerrados desde hace meses y no se pueden reunir”, confirma Alarcón, de Lotes de España, que señala otra novedad que encaja con los tiempos que vivimos: se disparan los encargos anticipados y la venta 'online'. “Recibimos muchos pedidos individuales o de pocas unidades como regalo a familiares o amigos. Esto ocurría siempre en diciembre a última hora, pero ahora la gente está pensando en esto y se organiza. Todos tenemos la sensación de que aunque nos den más libertad, esta Navidad nos tendremos que quedar en casa, y regalar una buena cesta de Navidad con jamón y vino es un detalle muy útil”.

placeholder Empleados de Grupo Disber, preparando cestas de Navidad. (Grupo Disber)
Empleados de Grupo Disber, preparando cestas de Navidad. (Grupo Disber)

Cestas a crédito ICO

Cristóbal López es gerente de Cestalia, una empresa nacida en 2007, justo antes de que el desplome de la economía fulminara también gran parte del sector de las cestas, que a lo largo de esta década ha ido remontando. “Todos estamos un poco sorprendidos por la buena marcha de la campaña, pero esto también tiene una explicación”, cuenta López. “No estamos en la crisis de 2009, cuando miles de empresas fueron barridas; hoy, las empresas siguen teniendo liquidez gracias a los créditos ICO y a otras ayudas, y al menos para esta campaña tienen capacidad para tener ese detalle con sus trabajadores. Por supuesto, depende de cada sector. Tenemos clientes que se dedican al suministro para hospitales y reconocen que ha sido uno de los mejores años de su historia, les va bien y quieren compensar a sus empleados con un buen lote. Otro sector que va como un tiro es el de fabricantes de componentes para electrodomésticos. Nosotros, además, hemos empezado antes a preparar la campaña, hemos ofrecido descuentos adicionales para estimular la venta y hasta la fecha los niveles de facturación son muy parecidos a 2019”.

La alegría de los fabricantes de cestas de Navidad es, todavía, contenida. Falta el 50% de la facturación de la campaña y es justamente el más volátil. Las empresas grandes suelen tener más previsión al hacer los pedidos y están respondiendo bien. Pero las pymes, autónomos y particulares siempre esperan a diciembre para encargar sus cinco o 10 lotes. Son decenas de miles los encargos de este tipo, y son precisamente estos pequeños empresarios los más asfixiados por la crisis económica. ¿Podrá una peluquería o un taller mecánico regalar cesta a sus empleados?

"Aún es posible que cerremos la campaña con una caída del 10-15% de ventas si los pedidos pequeños caen"

“Digamos que hemos jugado la mitad del partido y ahora falta la otra mitad. Tenemos buenas sensaciones, pero la situación es tan cambiante que no sabemos qué esperar. Aún es posible que cerremos la campaña con una caída del 10-15% de ventas si los pedidos pequeños caen”, indica Martí. Desde Sadival, señalan que “por ahora las empresas siguen pidiendo presupuestos y los pedidos por la página web funcionan bien. Diría que incluso en las próximas semanas los pedidos 'online' de clientes particulares pueden despuntar y ayudarnos a cerrar el año con buenas cifras”.

placeholder Cesta prémium de Grupo Disber. (Grupo Disber)
Cesta prémium de Grupo Disber. (Grupo Disber)

¿La cesta es un derecho laboral?

En diciembre de 2019, una noticia dio mucho que hablar entre los trabajadores: el Tribunal Supremo confirmó que la cesta de Navidad puede llegar a ser un derecho del trabajador. El asunto tiene matices y lo que entonces corrió de boca en boca, que la cesta es un derecho laboral para todos, no es cierto. Así que si este año usted se ha quedado sin su lote de Navidad, es probable que no pueda reclamarlo judicialmente. O por lo menos no este año. Si en la próxima Navidad vuelve a quedarse sin cesta, la cosa cambia.

El caso que generó el debate fue la sentencia del alto tribunal que confirmó el derecho de los 1.600 trabajadores de Fujitsu en España a recibir la cesta de Navidad del año 2016. El Supremo falló a favor de los empleados porque, hasta 2013, la cesta había sido un beneficio reiterado para todos los trabajadores desde el inicio de la actividad de Fujitsu en nuestro país. En 2013, la empresa no dio cesta para reducir costes por la coyuntura económica, igual que hiciera en 1997. Pero esta vez Fujitsu decidió suprimirla para siempre, ya que no la volvió a dar ni en 2014 ni en adelante. Y ahí estuvo la clave de la sentencia.

placeholder Los fabricantes de cestas están facturando cifras similares a 2019. (Grupo Disber)
Los fabricantes de cestas están facturando cifras similares a 2019. (Grupo Disber)

El Tribunal Supremo argumentó que una empresa no está obligada a regalar cesta de Navidad a sus empleados si un ejercicio concreto está en apuros económicos. Cuestión distinta es si la suprimiera de forma indefinida habiéndola ofrecido regularmente cada año para toda la plantilla.

Los fabricantes subrayan el efecto bálsamo que un gasto de 20 o 30 euros por empleado puede tener en un momento tan delicado

Los fabricantes de cestas subrayan el efecto bálsamo que un gasto de 20 o 30 euros por empleado puede tener en su moral en un momento tan delicado. “Genera un efecto de entusiasmo en el trabajador que bien vale ese esfuerzo. La emoción de abrir un regalo no se borra con los años, y las cestas y detalles de Navidad son la mejor forma de agradecer el esfuerzo durante el año”, indica Vicente Coll, presidente de Grupo Disber, líder nacional en el sector, con 500 empleados en campaña que elaboran 30.000 cestas al día. O como lo expone Martí: “Aunque sea una cesta muy modesta de 15 o 20 euros, es bueno intentar conservar esa tradición este año para decirle a tu gente ‘me importas, estamos aquí y queremos darte un poco de ánimo”.

Los fabricantes de cestas de Navidad generan cientos de empleos durante los meses de campaña, especialmente noviembre y diciembre. Todos confirman contrataciones muy parecidas a las del año 2019. Una pequeña luz en mitad de la catástrofe laboral en que nos encontramos.

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