Los rebrotes causan pérdidas milmillonarias en las empresas del Ibex y nublan el futuro
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Caen las expectativas de mejora

Los rebrotes causan pérdidas milmillonarias en las empresas del Ibex y nublan el futuro

Los expertos creen que las cuentas del Ibex en el tercer trimestre podrían haber desencadenado una mejora del índice si la pandemia no estuviera de nuevo descontrolada

placeholder Foto: Pantallas de cotización del Ibex en el interior del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Pantallas de cotización del Ibex en el interior del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

La campaña de resultados del tercer trimestre encara su tramo final. Hasta este viernes, 30 de las 35 compañías que conforman el Ibex 35 ya habían presentado sus resultados del tercer trimestre de un año que pasará a la historia como uno de los más convulsos en el entramado empresarial español.

A falta de conocer las cuentas de Almirall, Colonial, Inditex, Merlin y Solaria, el balance de resultados es desolador. Las firmas del Ibex han reportado en los nueve primeros meses del año un volumen de ingresos (o márgenes brutos, en el caso de los bancos) de 295.956 millones de euros, un 18,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. Pero el dato más impactante viene por el lado de los resultados, con pérdidas acumuladas por un monto de 11.771,8 millones, que contrastan con las ganancias de 23.550,9 millones registradas en el mismo periodo del año anterior.

Unos números absolutos tras los que, no obstante, se ocultan unas dinámicas algo menos negativas en un tercer trimestre en el que han predominado las notas de optimismo. "Las sorpresas positivas continúan siendo la tónica en la campaña de resultados, tanto en el S&P 500, el Euro Stoxx y en el Ibex 35, sobre todo si miramos la línea de ingresos, lo que es una buena noticia respecto a la salud de las cuentas de las compañías", observa Patricia García, socia fundadora de Macroyield.

La recuperación emprendida por la economía española, y la mundial en general, a lo largo de los meses de verano ha superado las expectativas de los expertos, tal y como ha quedado plasmado en las cifras de PIB del periodo, recientemente publicadas. Y esta situación no ha dejado de reflejarse en las cuentas empresariales, con especial relevancia en el caso de una banca que ha podido reducir de forma ostensible las provisiones que tuvo que realizar en el primer semestre, para prepararse ante el presumible deterioro de sus balances.

Las cuentas publicadas han permitido que, en el último mes, prácticamente la mitad de las empresas que han presentado cuentas hayan visto mejoras en sus estimaciones de beneficios para 2020. Y es presumible que esos números se incrementen, a medida que los analistas vayan ajustando sus pronósticos en las próximas semanas.

Pero resulta baldío cualquier intento de encontrar en la evolución del Ibex una señal de que esta campaña de resultados ha supuesto un impulso, tras su pobre desempeño a lo largo de 2020. En este periodo, el índice español ha sufrido un descenso adicional cercano al 1% —a pesar de la fuerte escalada de esta última semana—, que eleva sus pérdidas en el año por encima del 28%. "Estos resultados, con la pandemia más o menos estabilizada, como parecía hace poco más de un mes, habrían sido un catalizador. Pero el mercado no lo está comprando, porque no hay visibilidad", explica Ignacio Méndez, director de Análisis de Mirabaud Securities en España.

Foto: EC.

El deterioro de las perspectivas económicas provocado por el agravamiento de la situación sanitaria por toda Europa y, más recientemente, en Estados Unidos ha supuesto un revés considerable para el relato imperante en unos mercados que se habían aferrado a la idea de que a estas alturas del año la pandemia estaría, al menos, controlada y no impediría que la actividad económica mundial siguiera su curso. Hoy, comienzan a acumularse los pronósticos que apuntan a una recaída en terreno de contracción tanto de la economía europea como de la estadounidense en el cuarto trimestre del año.

Y lo peor es que, sin noticias efectivas sobre curas y vacunas, entre los inversores empieza a cundir la sensación de que el covid-19 seguirá lastrando la economía de forma notoria durante al menos la primera mitad de 2021. En estas circunstancias, la capacidad de los resultados del tercer trimestre de estimular el interés inversor se reduce a la mínima expresión.

"Los inversores tienen puesto el ojo en el cuatro trimestre de 2020, donde la fortaleza que vienen mostrando las compañías podría comenzar a quebrar, tras unos meses muy complicados, con los nuevos cierres de actividad provocados por la segunda ola del coronavirus, y que podría incluso tener un fuerte impacto en la campaña de Navidad", sugiere Patricia García.

Las facilidades de financiación han evitado problemas graves en los balances de las grandes empresas, pero los riesgos siguen siendo elevados

Como resalta Méndez, las facilidades de financiación existentes han permitido a la gran mayoría del Ibex encajar el golpe del coronavirus con relativa entereza y sin sufrir un daño significativo en sus balances. El peligro es que la prolongación de estas dificultades acabe "hoy por hoy no parece razonable hablar de problemas de balance. La cuestión es dónde pones el límite", observa el experto de Mirabaud Securities.

Un ejemplo evidente lo representa IAG. La matriz de British Airways e Iberia, entre otras, que cerró los nueve primeros meses de 2020 con pérdidas superiores a los 5.500 millones de euros, ejecutó entre finales de septiembre y principios de octubre una ampliación de capital por valor de 2.741 millones de euros que, según los primeros cálculos de los expertos debería darle margen para asumir sus gastos a lo largo de todo 2021, a la espera de que el negocio se recuperara. En las últimas semanas, sin embargo, han sido crecientes los análisis que cuestionan si el grupo aéreo necesitará captar más capital en la segunda mitad del próximo ejercicio, ya que la situación actual del virus ha arrastrado a la baja las proyecciones de recuperación del negocio.

Actualmente, las expectativas de beneficio por acción en el Ibex para este año y el próximo se encuentran en niveles mínimos, que obligan a retroceder a los años de la crisis de la deuda para encontrar cifras semejantes. Esto, 'per se', debería ser un indicador favorable para las perspectivas del índice español. Al igual que sus valoraciones, deprimidas en niveles históricamente bajos.

Foto: Pantallas de cotización del Ibex 35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Sin embargo, como indica Pablo García, director de Divacons-Alphavalue, en estos momentos "las valoraciones han pasado a un segundo plano. No es cuestión de análisis, es simple sentido común. Es indiscutible que las valoraciones de Telefónica, Santander o BBVA pueden indicar que están baratos. Pero la cuestión es, en estas circunstancias, ¿van a mejorar sus resultados? Las expectativas ahora son malas y todo depende de la evolución del virus. No hay visibilidad ninguna".

Esa falta de visibilidad representa el peor enemigo de la renta variable, con los inversores incapaces de poner precio a cualquier escenario. Y el problema para el Ibex es que muchas de sus compañías se encuentran entre las más expuestas a los vaivenes de la crisis pandémica y, por ende, entre las que menos certezas pueden exhibir de cara al futuro más inmediato.

Ante esa situación, Natalia Aguirre, directora de Análisis de Renta 4, cree que la lección más clara que se puede extraer de esta nueva temporada de resultados es la conveniencia de ser extremadamente cuidadosos y selectivos a la hora de apostar por unas u otras compañías. "La conclusión principal es que la situación es muy distinta en función de sectores y valores y que hay que ser muy selectivos. Algunos resisten muy bien, y en otros se mantiene una elevada incertidumbre", señala.

Es esa visión la que justifica que en los últimos días vuelvan a ser los sectores ligados a la tecnología, la salud o el consumo básico los que vuelven a liderar los índices mundiales, o que en el caso del Ibex compañías como Pharma Mar, Cellnex, Iberdrola o Endesa vuelvan a rondar niveles récord.

Se puede explicar su buen tono con base en sus cuentas, sus más recientes noticias corporativas o hasta la evolución del recuento electoral en Estados Unidos. Pero en última instancia es la evolución de la pandemia la que determina la dirección actual del mercado. Y, mientras no haya atisbos de una franca mejora, no parece haber esperanzas para el Ibex. Por muy buena que se pueda considerar —dadas las circunstancias— esta temporada de resultados.

La campaña de resultados del tercer trimestre encara su tramo final. Hasta este viernes, 30 de las 35 compañías que conforman el Ibex 35 ya habían presentado sus resultados del tercer trimestre de un año que pasará a la historia como uno de los más convulsos en el entramado empresarial español.

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