Se acerca la campaña de invierno

Los hoteles de Canarias, ante su temporada alta más difícil: "Lo vamos a pasar crudo"

La reapertura de los mercados alemán y británico abre una puerta a la esperanza para un sector que, no obstante, aún atisba largos meses de dificultades

Foto: Complejo hotelero de Anfi del Mar, en Mogán (Gran Canaria).
Complejo hotelero de Anfi del Mar, en Mogán (Gran Canaria).
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El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, no dejó pasar la oportunidad, el pasado jueves, de festejar a través en su cuenta de Twitter la noticia de que el Gobierno alemán había decidido excluir el archipiélago de entre las zonas consideradas de riesgo para viajar: "Buena noticia", valoró. Horas después, otro mensaje daba cuenta de una decisión similar por parte de las autoridades británicas: "Otra buena noticia".

En apenas unas horas y a escasas semanas para el inicio de la tempora de invierno, la principal para el archipiélago, la industria turística regional ha visto abrirse una importante rendija para la esperanza, con la reapertura de los dos principales mercados emisores de visitantes. Entre 2016 y 2019, un 57,6% de los turistas internacionales que visitaron las islas provino de Alemania y Reino Unido.

"Aquí se celebró como el gol de Iniesta en el Mundial", resumen los responsables de un hotel ubicado en la zona sur de Gran Canaria. El creciente flujo de llamadas de turistas, que aprovechan el levantamiento de las restricciones para hacer sus reservas en hoteles de la región, ha revitalizado los ánimos de un sector que en buena medida ya daba por perdida la temporada y centraba sus esperanzas en la próxima primavera.

Al poco de conocerse la noticia, la agencia de viajes 'online' Destinia informaba de que las reservas de turistas británicos en Canarias se habían multiplicado por cinco; las búsquedas de viajes a las islas se dispararon un 750% en apenas 24 horas, según la cadena de agencias de viajes independientes Hays Travel Limited; mientras que Thomas Cook y Skyscanner también experimentaron súbitos repuntes de la demanda enfocada a Canarias, según datos recopilados por EFE. Esta semana, se espera que aterricen en las islas un total de 163 vuelos procedentes de Alemania y Reino Unido, con más de 31.000 plazas.

Obviamente, ninguno de estos llamativos repuntes acerca, ni de lejos, las cifras de actividad a las habituales en un esenario de normalidad, pero representan un importante giro en la situación de un sector esencial para las islas y que trata de alejar el fantasma del 'cero turístico' al que por momentos ha creído verse abocado. "Esto es un puente para la esperanza. Canarias no puede esperar ni una semana más sin la llegada de turistas. Ahora es de vital importancia que otros países europeos sigan los mismos pasos para que el corazón del turismo comience a latir y no se pare de nuevo, porque sería irreversible", explica José Luis Trujillo, director general del Grupo Anfi, que cuenta con unas 1.000 habitaciones, repartidas en cinco complejos localizados en Mogán, en la isla de Gran Canaria.

De sus palabras, se desprende la mezcla de ilusión y cautela con que ha recibido el sector las últimas noticias. Con cerca del 80% de la oferta de alojamiento actualmente cerrado, según cálculos extraoficiales, José María Mañaricúa, presidente de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas, estima que el giro en la situación apenas permitirá reducir las pérdidas de los establecimientos ya abiertos, pero dará poco margen para la reapertura de los restantes.

En el sector, subrayan las dificultades de gestionar un escenario tan incierto y tan cambiante. Prepararse para atender un mayor flujo de visitantes requiere, entre otras cosas, una readaptación de las plantillas, sacando de los ERTE a parte del personal. Pero el reducido margen y la escasa visibilidad sobre los niveles de afluencia —generalmente, a estas alturas del año, gran parte de la demanda invernal ya estaría cerrada— convierten esta tarea aparentemente rutinaria en un quebradero de cabeza para unas empresas que deben hilar muy fino para no acrecentar unas pérdidas ya de por sí elevadas.

Al fin y al cabo, las visiones más optimistas que se manejan hoy en el sector fijan en poco más de un tercio de los habituales el máximo de turistas que esperan alojar en esta campaña. "Hay que tener en cuenta que aunque se permitan los viajes a Canarias, al mismo tiempo las autoridades de esos países están recomendando viajar lo menos posible. Y también hay que contar con el miedo de los viajeros, porque, además, el turista que suele recibir Canarias en esta época es un turista de cierta edad, que puede ser más cauto", apunta Juan Luis Pérez de Armas, consejero delegado de Grupo Relaxia, un grupo que gestiona cuatro hoteles (tres en Lanzarote y uno en Gran Canaria), de los que actualmente tres permanecen cerrados.

"Nos encantaría poder abrir más hoteles. Pero el que tenemos abierto tiene una ocupación que apenas llega al 10% y ya nos está costando dinero. Lo mantenemos abierto por mantener nuestra marca en el mercado y por facilitar a nuestros 'partners' que puedan seguir haciendo ventas... Es más una inversión a futuro", indica Pérez de Armas, que no prevé la reapertura de los restantes establecimientos hasta que la demanda no se haya recuperado de manera sustancial.

En el sector, existe cierta inquietud de que el reinicio de la actividad turística dé pie a una encarnizada guerra de precios entre los distintos establecimientos, para captar esa inicipiente demanda. Admiten, no obstante, que ese escenario, comprensible, sería preferible a la situación actual. "Bienvenida sea la guerra de precios con tal de dejar atrás este cero turístico", apunta el directivo de Relaxia.

En el Grupo Anfi, por ejemplo, reconocen estar llevando a cabo desde hace semanas un importante esfuerzo promocional, con ofertas que contemplan la reserva de suites de lujo por alrededor de 90 euros, prácticamente la mitad de su precio habitual. "El permanecer inmóviles nos mataría", explica Trujillo.

Sin embargo, volver a contar con la confianza de los turistas internacionales es un reto que va más allá de los precios y que pasa, en primera instancia, por consolidar la imagen de Canarias como un destino seguro. La región presenta a día de hoy los mejores datos de infecciones del covid-19 de España, con una incidencia acumulada a 14 días de 81,41 casos por 100.000 habitantes, cifras que la sitúan entre las regiones menos afectadas de toda Europa.

En el sector, prevén que una tímida reactivación del negocio irá, inevitablemente, acompañada de una cruenta guerra de precios entre establecimientos

La presencia de Canarias entre las comunidades con mejores datos de España ha sido una constante casi desde el inicio de la pandemia. Pero la región no se libró de un repunte acusado de los casos en agosto, que algunas voces han vinculado a la reapertura del turismo. Desde el sector, rechazan tajantemente la responsabilidad del turismo en el repunte estival. "No hemos tenido ningún brote en hoteles desde julio. El sector ha dado muestra de una notable capacidad de gestión, poniendo en marcha una serie de protocolos que se han revelado eficaces", observa Mañaricúa.

Desde los distintos grupos hoteleros, subrayan el ímprobo esfuerzo realizado para dotarse de las mejores prácticas en seguridad e higiene. "En el Grupo Anfi, nos hemos volcado al máximo con la seguridad de los empleados y los clientes. Estamos multiplicando las labores de mantenimiento, limpieza y desinfección desde el mes de marzo para reforzarnos como un lugar que reúne todas las garantías de seguridad sanitarias para nuestros empleados y socios", comenta Trujillo, que explica que la compañía cuenta ya con el sello 'Health & Safety', otorgado por la consultora HS Consulting, "por la que disponemos de un riguroso protocolo sanitario que se audita 'sine die' de forma independiente".

El buen hacer del sector en este ámbito es reconocido desde las administraciones públicas. "Los protocolos aquí han funcionado muy bien. Los hoteles han abierto con protocolos de seguridad importantes, de acceso a las habitaciones hasta aforos, desayuno... Está todo regulado. El sector estaba respondiendo muy bien, no le ha costado nada. Tiene capacidad de adaptación", comenta Lluís Serra Majem, portavoz del comité científico que asesora al Gobierno de Canarias.

Por el contrario, algunas voces en el sector sí se muestran críticas con el papel desempeñado por las autoridades regionales y estatales. Si por un lado se critica la escasa efectividad de la comunicación para hacer llegar a los principales mercados turísticos la imagen de seguridad que desprenden los datos del virus en Canarias y establecer corredores turísticos seguros, por otro se lamenta también que no se haya llegado a un acuerdo entre el Gobierno autonómico y el estatal para implantar en los aeropuertos un sistema de controles a los pasajeros —como el que ha puesto en marcha, con resultados aparentemente favorables, la cercana región de Madeira—, mediante pruebas PCR o test de antígenos, que permita mantener la actividad con mayores niveles de seguridad.

A este respecto, el Gobierno que preside Ángel Víctor Torres trabaja estos días para articular un sistema obligatorio de test a los turistas. Sin embargo, las reticencias mostradas hasta ahora por Aena para asumir la responsabilidad de controlar que todos los viajeros que entren en las islas lo hagan con la prueba pertinente plantea un problema logístico de difícil solución. El Gobierno ha llegado a plantear que sean los establecimientos los que asuman esta misión, una idea que ha sido rechazada de forma rotunda por el sector.

"Es una idea sumamente grave e irresponsable, cuando nosotros no tenemos los medios. ¿Tengo que tener un sanitario 24 horas en la recepción para cuando llegue algún turista sin el test hacérselo nosotros?", se cuestionaba Pérez de Armas antes de que el Ejecutivo canario diera marcha atrás a este plan.

Los hoteleros observan con preocupación las dificultades de agencias de viajes y aerolíneas, que pueden afectar a la conectividad del archipiélago

Mientras tanto, y a la espera de una normalización de la situación que no se atisba en el horizonte, el sector no tiene más opciones que seguir apretándose el cinturón y, los que tienen margen para ello, tratar de prepararse para la reactivación del negocio, recurriendo a la innovación y la digitalización. "La escasez siempre dispara la innovación, y la innovación es el principio de la recuperación. Cualquier iniciativa que sea diferente, útil y pionera siempre es recibida. Los hoteles que ofrecen algo más allá de habitaciones saldrán adelante", defiende Trujillo.

El sector cuenta con la fortaleza de venir de un ciclo fuerte de negocio, tras años de llegadas récord de visistantes. Pero preocupa que una prolongación de las dificultades deje un reguero de víctimas, en forma de cierres de complejos, con el consiguiente impacto negativo para el empleo. Sobre todo si las secuelas de la crisis se extienden más allá de las restricciones sanitarias y los problemas de agencias turísticas y aerolíneas se acaban traduciendo en una limitación de la conectividad, que sería muy perjudicial para el archipiélago. "Gran parte de nuestra lucha es conservar la conectividad, porque es vital para Canarias. Ahí necesitamos que el Gobierno tome decisiones e incentive a las aerolíneas para que sigan volando a Canarias", apunta Mañaricúa.

Los hoteles de Canarias, ante su temporada alta más difícil: "Lo vamos a pasar crudo"

Preocupaciones sobre el futuro inmediato que apenas permiten aliviar las últimas noticias. Porque, como afirma Pérez de Armas, los problemas del sector no van a desaparecer tan fácilmente: "Esta Navidad, lo vamos a pasar muy crudo. Ya casi estamos con la vista puesta en Semana Santa. Pero, hasta entonces, queda una larga travesía por el desierto y habrá que ver quiénes tienen las alforjas llenas".

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