abultada deuda

El Hotel Juan Carlos I de Barcelona se ofrece a precio de derribo para esquivar el concurso

El hotel de lujo, que arrastra una millonaria deuda y pleitos con el anterior gestor del establecimiento, Joan Gaspart, ha visto cómo el covid ha hecho saltar por los aires su posición financiera

Foto: Exterior del Fairmont Rey Juan Carlos I.
Exterior del Fairmont Rey Juan Carlos I.
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Uno de los hoteles más emblemáticos de Barcelona vive sus horas más bajas. El Fairmont Rey Juan Carlos I se tambalea víctima de su deuda, una losa que ha terminado por enterrar el negocio ante el desplome de turistas e ingresos que ha traído consigo la pandemia del covid-19, y que ha llevado al dueño del establecimiento, el príncipe saudí Turki Bin Nasser, a romper la baraja.

Según han confirmado varios inversores a los que se les ha ofrecido, el hotel estaría en venta por un precio simbólico, ya que el comprador debería hacer frente a una abultada deuda que unas fuentes sitúan en torno a 70 millones, mientras que otras apuntan que se acercaría más a los 100 millones de euros.

En cualquier caso, unos disparados números rojos que, en el contexto actual, con un sector hotelero cada día más convencido de que la actual travesía por el desierto que vive se extenderá, al menos, dos años, han convencido a los responsables de Barcelona Project’s SA, propietaria del establecimiento, de la conveniencia de ir tomando posiciones ante decisiones drásticas.

“Está preparando el concurso para final de año si no encuentra antes un comprador, a mí me lo han ofrecido por un euro más la deuda”, reconoce un inversor que pide salvaguardar el anonimato. “Es una operación muy complicada, porque, además, la propiedad del suelo y del edificio no es la misma, ya que los terrenos sobre los que se levanta el hotel son una concesión del Ayuntamiento de Barcelona”, explica otro inversor al que también han ofrecido el hotel.

Interior del Hotel Fairmont Rey Juan Carlos I.
Interior del Hotel Fairmont Rey Juan Carlos I.

A todo ello se une la disputa judicial que Barcelona Project’s SA abrió contra el empresario y expresidente del FC Barcelona Joan Gaspart por presunta estafa, cuando su cadena HUSA estuvo operando el establecimiento y luciendo su insignia en la cotizada avenida Diagonal. La querella, en la que Bin Nassen reclama al hotelero catalán más de 16 millones de euros, se interpretó ya entonces, hace más dos años, como una muestra de que el saudí había decidido dejar de inyectar dinero a este complejo.

Porque Fairmont Rey Juan Carlos I es más que un hotel: forma parte de lo que se conoce como Complejo Real, formado por el hotel de 432 habitaciones, el Palacio de Congresos de la Ciudad Condal con capacidad para eventos de 3.000 asistentes, un 'spa', jardines y piscinas exteriores. Todo ello es propiedad de Barcelona Project’s, sociedad que, entre otros aspectos, acusa a Gaspart de haber puesto el Palacio de Congresos como garantía de un préstamo de 1,6 millones de euros sin consentimiento de sus propietarios, dinero que terminó, según su versión, en los bolsillos de Gaspart.

Tras romper con HUSA, Bin Nasser llegó a un acuerdo con la cadena Fairmont para la explotación del hotel, pero la insignia de lujo exigió una millonaria reforma que obligó a asumir una elevada deuda que hoy cuesta digerir. Como publicó este medio, en 2016, el ayuntamiento de Ada Colau dio luz verde a unas obras de 46 millones de euros que se financiaron con un préstamo a 12 años de Bankinter.

Los planes de Fairmont con esta profunda renovación pasaban por doblar los ingresos mediante la combinación de elevar tarifas y aumentar la ocupación, que por aquel entonces se situaba ligeramente por encima del 60% y pensaban llevar hasta el 75%. Números que el covid-19 ha echado por tierra... Y con ellos, todo el esquema de pagos de la deuda previsto.

Imagen del Hotel Rey Juan Carlos I de Barcelona. (web)
Imagen del Hotel Rey Juan Carlos I de Barcelona. (web)

Las fuentes consultadas aseguran que a esta complicada situación se une la decisión del príncipe saudí de dejar de inyectar dinero en su sociedad catalana. Según las últimas cuentas de Barcelona Project's presentadas en el registro, las correspondientes al ejercicio 2018, Barcelona Project´s concluyó aquel año con un patrimonio negativo de 28,5 millones y en causa de disolución, que Bin Nasser se comprometió a corregir aportando la ayuda financiera necesaria.

Además, la compañía reconocía tener préstamos y créditos con entidades financieras por 74 millones y destacaba los 28,2 millones que adeudaba a la entidad luxemburguesa Teref EF III, cuyo vencimiento, al cierre de aquel ejercicio, había renegociado hasta el 29 de marzo de este 2020. A estas cifras se unen los 22,3 millones al propio príncipe, que este había inyectado para hacer frente a los pagos de su filial. Números que la pandemia hace imposible afrontar y que Bin Nasser no parece querer seguir financiando.

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