EL CANALEJAS CATALÁN

El dueño de la antigua sede de Telefónica en BCN se cansa de Colau y la pone en venta

Gidwani, que adquirió hace dos años el edificio Estel, antigua sede de Telefónica en Barcelona, ha decidido ponerlo en venta y renunciar al proyecto ante la deriva del mercado inmobiliario catalán

Foto: Antiguo proyecto de la Torre Estel. (Agas)
Antiguo proyecto de la Torre Estel. (Agas)
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La deriva en la que está inmerso el mercado inmobiliario catalán se ha llevado por delante los planes que los empresarios indios Dinesh Gidwani y Jairam Mangharam Gidwani tenían para el edificio Estel, famoso por haber acogido la sede de Telefónica en Barcelona durante años. Este inmueble, llamado a ser 'el Canalejas catalán' por su proyecto de viviendas de lujo, acaba de ponerse oficialmente en venta con el mandato dado a Savills-Aguirre Newman para que organice un proceso formal.

Este desenlace es la respuesta de Gidwani a las políticas de las administraciones catalanas en materia de vivienda, y la puntilla ha sido la nueva normativa que limita el precio de los alquileres, regulación cuyos frutos ha preferido no quedarse a ver. Según afirman fuentes conocedoras, el precio de partida al que se ha puesto a la venta Estel asciende a 150 millones de euros, importe similar que pagó hace dos años Fiscalter Inversiones 2013, sociedad a través de la cual los Gidwani adquirieron el proyecto.

Tras la publicación de este artículo, desde el family office han puntualizado que el precio al que prevén vender el proyecto es superior a 300 millones y que ya tienen ofertas. Además, aseguran que "se están considerando varias opciones, incluída la venta, pero no sólo ésta, ya que también se están estudiando otras alternativas, como alianzas locales para futuros desarrollos" y destacan el trabajo de los servicios centrales del ayuntamiento para conseguir la concesión de la licencia necesaria para realizar las modificaciones previstas, "incluso, en medio del confinamiento a causa del Covid-19"

Se trata del mayor proyecto de vivienda de alto 'standing' que se está levantando actualmente en el centro de Barcelona, cuyos 73.000 metros cuadrados de edificabilidad contaban inicialmente con licencia para hacer hasta 421 pisos y 575 plazas de garaje, además de una galería comercial. Sin embargo, nada más hacerse Gidwani con la propiedad del inmueble, en 2018, el consistorio paralizó las obras, alegando que estaban realizando trabajos no amparados por la licencia.

El siguiente revés para Gidwani llegó con la nueva normativa aprobada por el Ejecutivo de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que obliga a los promotores a reservar un 30% de los nuevos desarrollos residenciales a vivienda pública, exigencia que Estel consiguió esquivar alegando que su solicitud de nueva licencia fue un mes anterior a la nueva normativa. A cambio, eso sí, tuvo que cercenar en una tercera parte el número de viviendas, con lo que la promoción quedó reducida a 277 hogares, es decir, 144 pisos menos de los inicialmente previstos.

Ada Colau y Quim Torra.
Ada Colau y Quim Torra.

Las fuentes consultadas aseguran que estas viviendas pensaban sacarse al mercado en régimen de alquiler, con lo que la nueva normativa aprobada por el Gobierno de la Generalidad es todo un disparo a la línea de flotación del proyecto. O, al menos, así lo ha entendido Gidwani, que tras dos años y medio desde que desembarcó en Barcelona, ha optado por marcharse.

Con esta decisión, la antigua sede de Telefónica sigue sumando proyectos fallidos. Fue en 2007 cuando el fondo de capital riesgo Carlyle, a través de uno de sus vehículos inmobiliarios, adquirió a la operadora el inmueble por 220 millones de euros con la idea de promover viviendas de lujo.

Pero el estallido de la burbuja llevó a la ruina este proyecto, que acabó en un concurso del que salió en 2014, cuando fue adquirido por Platinum Estates por 56 millones con la idea de promover un hotel de lujo de la cadena Hyatt y cerca de 200 viviendas de lujo.

Sin embargo, estos planes tampoco salieron adelante debido a la moratoria hotelera aprobada por el Gobierno de Colau, oportunidad que aprovechó Gidwani para adquirir el inmueble con la vista puesta en transformarlo en pisos de lujo, opción que tampoco ha sido posible llevar adelante.

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