El proteccionismo llega al turismo: ¿son útiles los bonos 'patrióticos' de las CCAA?
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SUBVENCIÓN SOLO PARA EMPADRONADOS

El proteccionismo llega al turismo: ¿son útiles los bonos 'patrióticos' de las CCAA?

La Comunidad Valenciana se suma a Andalucía con bonos de descuento en alojamientos turísticos restringidos a empadronados, mientras Extremadura opta por un modelo abierto

Foto: La playa de Benidorm, el pasado mes de septiembre. (EFE)
La playa de Benidorm, el pasado mes de septiembre. (EFE)

Fue uno de los anuncios estrella de la Generalitat el pasado sábado. El 'president' socialista, Ximo Puig, anunció con todo bombo en el Museo de las Ciencias de Valencia, rodeado de alcaldes, empresarios y dirigentes patronales autonómicos del sector, la puesta en marcha de un bono turístico para subvencionar hasta el 70% del precio total de los desplazamientos y alojamientos turísticos en productos ubicados en la Comunidad Valenciana, hasta un máximo de 600 euros.

Al igual que ha hecho Andalucía, uno de los programas que el Gobierno autonómico ha lanzado para intentar amortiguar el desplome del turismo por las restricciones del coronavirus consiste en subvencionar directamente los viajes, con el fin de reactivar la demanda en la medida de lo posible. Pero como en el caso andaluz, los beneficiarios de las ayudas, que se aplican como una concesión directa gestionando el descuento en una plataforma digital y a través de las agencias de viajes, solo podrán ser residentes en la Comunidad Valenciana. Es decir, nadie de fuera de esas autonomías podrá beneficiarse de las ayudas. El dinero público regional se gastará exclusivamente en ciudadanos empadronados, algo distinto a lo que se contempló inicialmente, que pasaba por subvencionar a sanitarios y sectores esenciales.

Este modelo de ayudas tendrá réplica en Baleares, cuyo Govern ya negocia con los agentes turísticos un paquete similar. Andalucía (nueve millones) y la Comunidad Valenciana (14,5) suman 23,5 millones de euros de presupuesto para una iniciativa que se extenderá hasta final de 2021 y que está concebida para ser consumida en los periodos de temporada baja, en otoño e invierno, las franjas que normalmente ocupan los viajes del Imserso (ahora suspendidos) o los turistas extranjeros desestacionalizados, que ahora han desaparecido.

Extremadura ha optado por un modelo abierto para atraer turistas y gasto de otras autonomías

Pero ¿tiene sentido concentrar los fondos exclusivamente en clientes que residen en el propio territorio? Extremadura, con mucha menos población que las otras tres autonomías citadas, ha optado por unos bonos abiertos a toda la población, independientemente de su origen, a los que ha destinado 4,5 millones. "Lo que pretendemos precisamente es la reactivación de la demanda y que venga gente de fuera, de otras comunidades. Es un descuento que se retorna a las empresas con la idea de que al turista le cueste menos gracias a la diferencia del bono", explica a El Confidencial Rosalía Puertas, jefa del Servicio de Promoción de la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura. "Aquí se benefician tanto los extremeños como el resto de ciudadanos que quieran adquirirlo", insiste.

Ximo Puig, en la presentación del bono turístico de la Generalitat valenciana. (GVA)
Ximo Puig, en la presentación del bono turístico de la Generalitat valenciana. (GVA)

Aparentemente, destinar las subvenciones a clientes del propio territorio puede parecer una forma de desaprovechar los recursos para generar demanda exterior y elevar el gasto total. Francesc Colomer, secretario autonómico de Turismo de la Generalitat valenciana, admite que el bono que han desarrollado tiene un carácter "proteccionista", al restringir los beneficiarios a residentes de la propia autonomía, pero lo explica por una cuestión de precaución en plena pandemia del coronavirus. "Es una medida coyuntural. No me gusta el proteccionismo y soy de abrir fronteras, pero mientras estemos en pandemia, la estrategia en el corto plazo es apoyar el mercado doméstico. Hay muchas incertidumbres con las restricciones", se justifica. "La pandemia nos ha hecho adaptarnos. Hay muchas listas negras en Europa y es todo muy cambiante con las restricciones. Vamos a probar a hacerlo así a ver cómo funciona", insiste.

Foto: Playa de Salobreña, en Granada. (EFE)

En el caso valenciano, como en el andaluz, los programas de bonos tienen además un componente claro de dinamización de la propia demanda. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, en una situación de normalidad, más de la mitad de los alojamientos los generan turistas del propio territorio, es decir, el turismo interior. "Somos nuestro propio mercado emisor. El 51% de los clientes son de aquí", señala.

Colomer: "No me gusta el proteccionismo, pero mientras estemos en pandemia, es la estrategia. Hay mucha incertidumbre con las restricciones"

Gregorio García Mesanat, profesor del departamento de Análisis Económico de la Universidad de Valencia y director del máster en Dirección y Planificación de Turismo, entiende que, ante la ausencia de un bono de carácter nacional promovido por el Ministerio de Industria, las autonomías hayan optado por la vía de subvencionar a sus propios ciudadanos con el objetivo de estimular el consumo garantizando que los beneficiarios sean del mismo territorio. "La medida es positiva porque el sector está necesitado y lo está pasando mal, porque no hay reservas. Entendería que fuera generalista si fuese un bono del Gobierno para todo el Estado, pero al no haber sido así, cada comunidad está fomentando el disfrute para sus propios residentes, porque se da la circunstancia de que en muchas comunidades gran parte de esos turistas son de la propia autonomía. Por un lado, se destinan fondos para el sector y, por otro, se busca ese tipo de turista de la propia comunidad", dice.

Lo cierto es que, como consecuencia del desplome en los flujos turísticos por la pandemia, el sector está apretando mucho a las administraciones en aquellas regiones donde tiene un mayor peso sobre el PIB y el empleo. La Comunidad Valenciana, donde el turismo genera casi el 12% de la riqueza regional y el 15% del empleo, contempla destinar más de 190 millones a la promoción turística futura en los planes de reconstrucción que pretende financiar con fondos europeos, según anunció Puig en el último debate de política general autonómica. Es más de lo que se prevé que reciban, por ejemplo, los sectores industriales, un síntoma de la influencia de los 'lobbies' locales en la política pública autonómica.

En el caso de los bonos turísticos, las patronales como Hosbec, que reúne a los hoteleros de Benidorm y la Costa Blanca, y que tiene alcance autonómico, habían reclamado al Gobierno que reorientase los fondos de los viajes del Imserso, suspendidos por el covid, y clave para cubrir la oferta hotelera fuera de temporada alta. Sin embargo, el departamento que dirige Reyes Maroto, aunque sí está trabajando en la negociación con los mercados emisores para la apertura de corredores seguros, ha optado por no redirigir recursos ni fomentar por ahora la demanda turística a través de bonos o ayudas directas al consumidor. El Gobierno ha preferido extender los ERTE hasta final de año y fomentar las líneas de liquidez y financiación antes que favorecer reaperturas que podrían tornarse clausuras si se incrementan los niveles de contagio en otoño e invierno.

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