Unicaja y Liberbank decidirán si se fusionan a mediados de noviembre
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SEGUNDO INTENTO

Unicaja y Liberbank decidirán si se fusionan a mediados de noviembre

Los dos bancos abrieron sus 'data room' este miércoles. Han dado a sus asesores un mes para que revisen las tripas de su competidor. Después, llegará el momento de la verdad

Foto: Unicaja y Liberbank decidirán si se fusionan a mediados de noviembre
Unicaja y Liberbank decidirán si se fusionan a mediados de noviembre

Empieza la hora de la verdad en el segundo intento de fusión entre Unicaja Banco y Liberbank. Las dos entidades abrieron este miércoles sus 'data room', plataformas en las que pueden acceder a información interna de su competidor. A partir de ahora, cada banco y sus asesores tienen un plazo de un mes para analizar a su rival, antes de negociar la ecuación de canje a mediados de noviembre, según fuentes próximas a la operación consultadas por este medio.

Según esta hoja de ruta provisional, sujeta a posibles retrasos, como ocurrió en el primer intento de fusión de 2019, el acuerdo podría llegar en la segunda mitad de noviembre y el proyecto podría ir a las respectivas juntas de accionistas entre enero y febrero de 2021.

Foto: Unicaja y Liberbank se tantean de nuevo para una fusión ante la flexibilidad del BCE

Tras el intento fallido del año pasado, Unicaja y Liberbank han decidido volver a sentarse a negociar para aprovechar el ambiente propicio para las fusiones, sobre todo por parte del Banco Central Europeo (BCE), como adelantó este medio.

Pero para ello es clave la revisión —'due diligence'— que arrancó este miércoles. Aunque las dos entidades se conocen bien del examen de más de cuatro meses que realizaron entre 2018 y 2019, la crisis del covid-19 está teniendo un impacto severo en sus balances y el de resto de bancos. Por ello, las entidades lideradas por Manuel Azuaga y Manuel Menéndez quieren examinarse a fondo para no llevarse sustos en el futuro, algo que han encargado a PwC y Deloitte, respectivamente.

Manuel Menéndez (i), consejero delegado de Liberbank, y Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco.
Manuel Menéndez (i), consejero delegado de Liberbank, y Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco.

Unicaja y Liberbank llegan a esta crisis como dos de las menos expuestas del sector financiero, al menos entre las entidades medianas, con sólidas posiciones de capital —superiores al 14%— y con escasa dependencia del negocio de empresas y consumo, los más tocados por el covid. Aun así, como todos los bancos, afrontan un escenario de menores ingresos y mayores provisiones, que les ha llevado a retomar las negociaciones de fusión.

El 57% de la cartera de crédito de Liberbank es hipotecaria. El consumo apenas representa un 2,4% y de la cartera de empresas —que pesa un 24,3%— uno de cada cinco euros está respaldado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Por su parte, Unicaja tiene un 51% de peso hipotecario en su balance, frente a un 26% del negocio de empresas y un 10,6% de consumo y otros préstamos para particulares.

Ecuación de canje

Tras la revisión de los balances, el siguiente paso será cerrar la ecuación de canje, uno de los motivos que tumbaron la fusión en 2019. Unicaja y sus accionistas exigían un 60% del nuevo grupo, y según Liberbank los malagueños debían tener un 58% y ellos un 42%. Según la valoración actual de mercado, la ecuación sería del 59,2/40,8. Por tamaño del balance, sería del 58/42, como quiere Liberbank.

Otro de los grandes obstáculos que hubo el año pasado fue el diseño de la cúpula, que no convenció al BCE. Unicaja y Liberbank planteaban una presidencia ejecutiva para Azuaga, con Menéndez como CEO. Está por ver quién cede en esta ocasión, si los ejecutivos de las dos entidades o el supervisor europeo.

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