BAJO LA LUPA DEL FROB

'CaixaBankia', una fusión en la que se diluyen 40.000 millones en ayudas públicas

Lejos de los 24.000 millones que se inyectaron en Bankia, la Comisión Europea calculó que su rescate exigió 36.000 millones del Estado y el de Banco de Valencia, otros 7.000

Foto: José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de Bankia, y Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank, en la presentación de la fusión. (Reuters)
José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de Bankia, y Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank, en la presentación de la fusión. (Reuters)
Adelantado en

El Fondo de Reestructuración (FROB) vive semanas decisivas antes de que la fusión CaixaBank-Bankia entre en su recta final. La operación, acordada el pasado 17 de septiembre, está pendiente de que en los próximos días el asesor independiente —BDO— emita su informe y se convoquen a las juntas de accionistas de CaixaBank y Bankia.

Con el voto del grupo catalán ya decantado —la Fundación la Caixa controla un 40%—, todos los ojos están puestos en el FROB, que controla un 61,8% de Bankia. En sus manos están las ayudas que se inyectaron en la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri —24.000 millones entre Bankia y BMN—, aunque las cifras engordan hasta los 43.000 millones teniendo en cuenta los cálculos de la Comisión Europea (CE).

Así, para Bruselas también hay que contabilizar otro tipo de ayudas públicas como el traspaso de los activos tóxicos a Sareb, por los que el rescate a Bankia habría ascendido a 36.000 millones. De estos, el Estado ha recuperado indirectamente 3.300 millones a través de ventas de participaciones y dividendos, aunque estos no han llegado de la matriz de Bankia, BFA, a las cuentas del fondo.

A estos 33.000 millones habría que sumar otros 7.000 millones que destinó el FROB a Banco de Valencia, la antigua filial de Bankia que se quedó CaixaBank tras su intervención. Esta operación se considera una de las subastas que se realizó en mejores condiciones para el comprador, junto a CAM, que se quedó Sabadell. De hecho, la adjudicación llegó hasta el Supremo y provocó fuertes críticas del Tribunal de Cuentas al FROB por cómo fue el proceso.

El presidente del FROB, Jaime Ponce, en el Congreso. (EFE)
El presidente del FROB, Jaime Ponce, en el Congreso. (EFE)

Según estos cálculos, hay en juego unos 40.000 millones, de los que el Estado está a día de hoy en condiciones de recuperar unos 2.250 millones, según refleja la cotización de la entidad tras descontarse la fusión con CaixaBank.

En este contexto, es clave el análisis interno que está realizando el FROB de la idoneidad de la operación. Para ello cuenta con Nomura, su asesor de cabecera, que está diseccionando la operación desde el punto de vista de valoración, alternativas y estrategia de desinversión. Las conclusiones de este informe son determinantes para respaldar la decisión del fondo presidido por Jaime Ponce.

Explicaciones pendientes

A día de hoy, ni el Gobierno ni el FROB han explicado en detalle los motivos de la fusión. El fondo público se ha limitado hasta el momento a dos escuetos comunicados, y la vicepresidenta Nadia Calviño todavía no ha acudido al Congreso como pidieron varios partidos. En algunas entrevistas, la responsable de Economía ha afirmado que la fusión “claramente aumentará el valor de la participación pública en la entidad resultante y contribuirá a la estabilidad financiera que es fundamental”.

El que más ha profundizado hasta el momento sobre la operación es el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, afirmando que "en momentos de disrupción hay oportunidades, pero que reaccionar rápido, la anticipación tiene mucho valor". “Con el proyecto de fusión los accionistas, el Estado y la devolución de ayudas están mejor que antes”, añadió en la rueda de prensa de la presentación de la fusión, junto al CEO de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.

Al margen de estas declaraciones, ninguno de los protagonistas ha explicado hasta el momento por qué esta operación es mejor que otras alternativas como Banco Sabadell, BBVA o Santander para Bankia y, sobre todo, para los contribuyentes. De hecho, la alternativa de Sabadell ha sido real hasta el último momento, ya que hubo negociaciones en julio, como adelantó este medio. Esta fusión hubiera creado un grupo con sinergias similares a las de 'CaixaBankia', con una mayor participación del Estado —30% frente al 16%— y mayor potencial de revalorización, debido al descuento con el que cotiza la entidad presidida por Josep Oliu. Sin embargo, el Estado y los gestores de Bankia optaron por una estrategia más conservadora.

El FROB y Bankia han dado un giro en su estrategia con la fusión CaixaBank. Hasta el año pasado, Goirigolzarri y Ponce señalaron en varias ocasiones que cualquier decisión sobre Bankia llegaría mediante un proceso competitivo liderado por el FROB. “En la actualidad, el FROB cuenta con una participación del 61%, cuya desinversión debe ejecutar en el plazo legal previsto (actualmente, en diciembre de 2021), mediante un procedimiento que permita garantizar la debida concurrencia”, señaló Ponce en primavera de 2019.

La vicepresidenta Nadia Calviño. (EFE)
La vicepresidenta Nadia Calviño. (EFE)

Por su parte, Goirigolzarri afirmó en la presentación del último plan estratégico que su misión es “la de definir la gestión de Bankia, dar buenos resultados e incrementar el valor de Bankia” y la del accionista mayoritario “cuándo y cómo se privatiza”.

Con este marco, uno de los aspectos que más ha chocado en el mercado es que no haya sido el FROB quien haya liderado las negociaciones de una fusión. Sobre todo cuando valoró como uno de los puntos a tener en cuenta la experiencia en integraciones a la hora de contratar como asesor a Nomura, por algo más de medio millón de euros.

Fusión vs opa

Otro de los interrogantes que ha habido en la operación es por qué se ha elegido la vía de la fusión por absorción en lugar de una oferta pública de adquisición (OPA), la figura que siempre ha defendido la CNMV —con silla en la comisión rectora del FROB— como más idónea para defender los intereses de los accionistas minoritarios.

Frente a ello, las entidades, el FROB y el Gobierno mantienen que Bankia es una entidad cotizada, y cualquier otro banco puede presentar una oferta como ha hecho CaixaBank. Aunque en este caso habría que contraofertar contra el pacto al que ha llegado el propio Ejecutivo. A unos meses de que se cierre la operación sigue habiendo muchos interrogantes, que tendrán que aclarar sus protagonistas en el Congreso.

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