Abrirá sus puertas en primavera

El emblemático Mayte Commodore vuelve a escena bajo los mandos de Casa Remigio

El histórico restaurante volverá a abrir en primavera. El dueño de los quioscos de Madrid Río se ha hecho con este espacio, cuya esencia quiere recuperar, incluso, en la arquitectura del edificio

Foto: Foto: Wikipedia.
Foto: Wikipedia.
Adelantado en

Durante décadas, fue uno de los templos de la vida social madrileña. El emblemático Mayte Commodore supo sentar a su mesa a políticos, artistas e intelectuales en unas veladas en las que el plato fuerte era el propio libro de reservas. Sus famosos premios (taurinos y de teatro), junto a su clásico bistec al whisky, terminaron de cocinar una leyenda que ha sobrevivido, incluso, a años de cierre.

Con la llegada del nuevo milenio, cuando hacía ya una década que había fallecido la restauradora que le dio fama y nombre, María Teresa Aguado del Castillo, el Mayte cerró sus puertas y no volvió a abrirlas hasta que, en 2016, el Grupo La Cococha intentó relanzarlo como Espacio Commodore, especializado en la organización de grande eventos. Pero no funcionó, y el número 5 de la plaza República Argentina volvió, hace un año, a quedar vacío.

Durante todo este tiempo con la persiana bajada, otro nombre propio de la restauración madrileña, Casa Remigio, estuvo interesado en hacerse con sus fogones, algo que ha conseguido en plena pandemia, cuando ha llegado a un acuerdo con la sociedad propietaria del edificio para firmar un contrato de alquiler a 20 años y reabrir Commodore recuperando su esencia, pero aliñándolo con las nuevas recetas del negocio de la restauración.

Nacida hace 23 años en una taberna de la calle Modesto Lafuente que da nombre al grupo, Casa Remigio está especializada en concesiones administrativas como los quioscos de Madrid Río o los chiringuitos del Puerto de Santa María, Tarifa y Zahara (en Cádiz), pero también ha contado con otro tipo de empresas en el pasado como el desaparecido Castellana DF.

Imagen histórica del edificio.
Imagen histórica del edificio.

Con Commodore, el grupo aspira a cocinar su plato estrella y, para conseguirlo, ha decidido recuperar en todo lo posible el edificio original, obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto, cuya firma comparten el Ministerio del Aire, el Cine Callao o el Teatro Barceló. La CPPHAN (Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural) está revisando toda la obra, que aspira a recuperar las terrazas originales de la azotea.

Construido en 1953, este edificio, de 1.500 metros cuadrados, dos alturas y capacidad para 700 personas, tiene un cuerpo central que, en la planta de arriba, se abría originariamente a dos terrazas, una que daba a la calle Doctor Arce y otra a Joaquín Costa.

“Nuestra idea es despojar el inmueble de todas las modificaciones que se han ido haciendo posteriormente y recuperar esas terrazas, con la esencia de Gutiérrez Soto, aunque ya sabemos que todo no se va a poder recuperar, porque hay algunas actuaciones que son irreversibles”, explica Juan Ramos, socio de Casa Remigio.

El arquitecto Sergio Sarriá, que lleva trabajando desde 2011 con el grupo de restauración en proyectos como Café del Río, en Madrid Río, y Café del Lago, en la Casa de Campo, dirigirá la obra; mientras que Eduardo Ortega, que ya estuvo al frente de Castellana DF y que en los últimos años ha estado formándose en varios proyectos de restauración de Abu Dhabi y Kuala Lumpur, será el director del nuevo Commodore.

Manu Rubio.
Manu Rubio.

Al frente de la cocina estará Manu Rubio, un arquitecto de formación que, tras despedirse de la profesión dirigiendo el proyecto del pabellón de Madrid en la Expo de Shanghái (China) en 2010, completó los estudios en cocina, que ya había iniciado años atrás en Le Cordon Bleu. Tras realizar sus prácticas en Zalacaín, comenzó un recorrido de 10 años en los que ha creado los platos estrella Michelin para Santi Millán en la serie de televisión 'El Chiringuito de Pepe', ha sido finalista del 'show' televisivo 'Cocineros al volante' y ha fundado el 'food truck' 'Por el monte os sardinas', entre otras aventuras.

Ahora, en Commodore, el objetivo de todos ellos es combinar cuatro ingredientes clave: una carta de restauración que tenga cabida para todo tipo de bolsillos, ya que la idea es contar con una diversidad de espacios; una sala para eventos, reuniones y presentaciones; dar protagonismo a la música, jugando con esos diferentes ambientes y combinando el hilo musical con pequeñas actuaciones en directo, y tener también una oferta de copas.

“Queremos tener un sitio donde el bogavante lo puedas poner en arroz, en un sándwich o en una ensalada. Con materia prima muy buena, puedes dar cabida a todo el mundo”, explica Ramos, quien aspira a abrir el máximo de horas posible, “desde las siete de la mañana hasta las dos y media de la noche, todo lo que se pueda”. Un proyecto que prevé crear entre 60 y 70 empleos directos.

Su objetivo es terminar las obras en febrero y abrir las puertas del nuevo restaurante, que seguro llevará el nombre de Commodore, a principios de primavera. Todo ello aderezado con los famosos premios Mayte Commodore, que también quieren relanzar.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios