emocional, estratégico, generacional

Koplowitz, Entrecanales, Gemio, Barceló… Radiografía del filántropo español

Según el informe de CaixaBank e IE University, los filántropos nacionales son “líderes emprendedores de un proyecto de transformación social”

Foto: Alicia Koplowitz, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. (EFE)
Alicia Koplowitz, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. (EFE)

Si uno piensa en la figura del filántropo, quizás este concepto le parezca lejano y abstracto, más acorde a un tiempo pasado de ilustrados intelectuales que a este siglo XXI. Sin embargo, no solo continúa presente sino que su labor permite el impulso de determinadas iniciativas de carácter social, cuya puesta en marcha sería prácticamente inviable de no ser por los recursos de estas personalidades.

La filantropía en España es un espacio ocupado principalmente por fundaciones corporativas y bancarias, pero también existen figuras individuales relevantes. Nombres como Alicia Koplowitz, Juan e Inés Entrecanales o Simón Pedro Barceló que, aunque con perfiles diferentes, persiguen una causa común: buscar de forma desinteresada solucionar una problemática social, aportando financiación, conocimientos y tiempo. De hecho, según el informe ‘Perfiles de filantropía personal en España’, elaborado por CaixaBank Banca Privada, a través de su Proyecto de Valor Social, e IE University, los filántropos nacionales son “líderes emprendedores de un proyecto de transformación social”.

El perfil del filántropo español

El perfil del ‘gran donante’ en nuestro país es muy diverso. Abarca desde la filantropía que se organiza en torno a una fundación, y que generalmente es impulsada por lo que el estudio denomina “grandes filántropos”, hasta contribuciones más modestas, que igualmente generan ese cambio social que todos ellos persiguen.

Pero ¿qué lleva a una persona a dedicar sus tangibles e intangibles a una causa determinada? De los 50 entrevistados que recoge el informe de la entidad bancaria y la escuela de negocios, se puede deducir que el filántropo español lo es por dos razones principales. Tradición familiar, como el empresario Juan Entrecanales: “Todo lo que has vivido en casa te va influyendo. Y con base en ese ejemplo, que en mi caso viene tanto de padre como de madre, cuando te haces adulto tienes claro que algo debes hacer por la sociedad”. O por un giro inesperado a nivel personal: “La vida me puso en unas circunstancias personales muy concretas, relacionadas con un hijo que tiene una enfermedad degenerativa de esas poco comunes”, explica la periodista Isabel Gemio.

A estas causas, también se unen la necesidad de crear una estructura de la actividad filantrópica o lograr una mayor conexión con la comunidad en la que operan sus empresas, como es el caso de la familia Osborne con la fundación homónima.

La periodista Isabel Gemio está al frente de una fundación dedicada a la investigación de enfermedades raras. (EFE)
La periodista Isabel Gemio está al frente de una fundación dedicada a la investigación de enfermedades raras. (EFE)

Las iniciativas filantrópicas patrias se desarrollan, principalmente, en pro de la cultura, la educación, la salud, la ayuda al desarrollo, los servicios sociales y el medio ambiente. Eso sí, es muy común que un mismo proyecto abarque diferentes ámbitos. Además, están dirigidas a diversos colectivos. Desde aquellos en riesgo o exclusión social, como niños, jóvenes y personas con discapacidad física o intelectual, hasta artistas u organizaciones de la sociedad civil, entre otros. Aunque también existen iniciativas a nivel internacional, es común que estos beneficiarios se encuentren a nivel local y regional. “Con la llegada de la crisis, nos acercamos a lo local. Seguro que en otros países la ayuda es absolutamente necesaria, pero también lo era aquí”, apunta la empresaria Ana Suárez.

Pero ¿cómo consiguen estos filántropos actuar ante la causa elegida? El estudio señala que “se aborda la problemática social desde un enfoque holístico, intentando resolverla con distintas herramientas”. De este modo, es frecuente la donación de fondos, a través de becas o premios, también mediante la formación, la investigación o el mecenazgo de arte. La mayoría realizan esta labor a través de sus fundaciones y patronatos, aunque también colaboran a título personal en otras causas. Inés Entrecanales, por ejemplo, además de su labor en la fundación, es voluntaria en la Asociación Española Contra el Cáncer.

El presidente de Barceló Grupo, Simón Pedro Barceló. (EFE).
El presidente de Barceló Grupo, Simón Pedro Barceló. (EFE).

Así pues, independientemente de su causa, beneficiarios y ámbitos de actuación y geográfico, los filántropos españoles pueden clasificarse en tres perfiles:

- El emocional: movido por el qué y que establece un vínculo emocional con el proyecto. “Yo creo que son importantísimas la ilusión y la pasión de la persona que lo crea. Y, a partir de ahí, buscar a personas que tengan también la pasión, que se involucren, que quieran ayudar en lo que estás haciendo. Yo estoy muy involucrada, porque me da vida, me da satisfacción poder ayudar al prójimo”, comenta Alicia Koplowitz.

- El generacional: movido por la preservación del legado y la búsqueda de la coherencia entre el proyecto filantrópico y el empresarial. Generalmente, este perfil tiende a apoyarse en el ‘family office’ (plataformas de inversión del patrimonio financiero e inmobiliario) para llevar a cabo su proyecto. “Para nosotros, es fundamental la comunicación e involucración de la familia, porque de una manera u otra, todos sienten este proyecto. Por eso incluimos las actividades de la fundación en el programa de Accionistas en Acción, y lo discutimos en el consejo de familia”, apunta Blanca Osborne.

- El estratégico: movido por el cómo y enfocado en la eficiencia del proyecto. Suele tener un rol más estratégico que ejecutivo. “Entre la empresa y la fundación, sí hay un vínculo financiero, pero ninguna de las actividades de la fundación se hace a instancias de la empresa. Esta tiene sus propias iniciativas, relacionadas con el ámbito de la responsabilidad social corporativa, que no de la pura filantropía”, explica Simón Pedro Barceló.

Recomendaciones para el sector

A pesar de esta clasificación, la realidad es que existe una gran diversidad en la actividad filantrópica, lo que dificulta en muchas ocasiones la práctica. Los entrevistados también consideran que existe una falta de cultura filantrópica en nuestro país, además de la carencia de un ecosistema fuerte y redes de colaboración. Por ello, el informe de CaixaBank e IE University recomienda dotar de una mayor profesionalización los proyectos, es decir, aplicar buenas prácticas de gobierno corporativo, lograr mayores niveles de transparencia, planificar la sucesión para asegurar la sostenibilidad del proyecto y tratar de atraer personal cualificado.

En este punto, también es importante un mayor uso de las nuevas tecnologías, así como el diseño de sistemas de evaluación que permitan medir y gestionar el impacto de forma continua y ágil. Las autoras del estudio, las doctoras Cristina Cruz, directora académica del IE Center for Families in Business, y Rachida Justo, directora del departamento de Emprendimiento de IE University, recomiendan que se debe trasladar “el conocimiento empresarial” que muchos de los participantes tienen a su visión filantrópica, “sobre todo en materias como la gestión y medición de impacto de los proyectos”. Las especialistas también inciden en la importancia de construir alianzas entre los filántropos y el ecosistema de impacto social.

"Es aún más importante que nunca la necesidad de construir alianzas y abordar los problemas sociales desde un enfoque colaborativo"

La situación actual ha provocado que muchos filántropos españoles hayan actuado de forma reactiva y comprometida; muchos de ellos han cambiado la prioridad en sus proyectos, enfocándose en solucionar los problemas derivados de la pandemia del coronavirus y aumentando la cuantía de los fondos asignados en un primer momento.

Este escenario abre un debate sobre cómo el coronavirus ha influido en el sector de la filantropía. Por esta razón, el estudio señala que "es aún más importante que nunca la necesidad de construir alianzas y abordar los problemas sociales desde un enfoque colaborativo". Además, incide en que "aún es una asignatura pendiente en nuestro país si lo comparamos con algunas de las respuestas coordinadas que han florecido en otras partes del mundo".

Proyecto Valor Social de CaixaBank Banca Privada

 A través de este primer estudio, CaixaBank Banca Privada pretende difundir y potenciar la filantropía entre sus clientes, a través de su Proyecto Valor Social, que ofrece un servicio de asesoramiento en filantropía e inversión sostenible. El propósito de este estudio es dar visibilidad a la actividad filantrópica en España, contribuyendo a la formación de un ecosistema fuerte que demandan los participantes en el estudio. La entidad está trabajando en documentos similares, fruto de la colaboración de CaixaBank con instituciones educativas como IE Business School.  

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