PERSPECTIVAS NEGATIVAS

La banca y el Gobierno estudian alargar líneas ICO y moratorias por los rebrotes

Las entidades y el Ejecutivo están buscando soluciones ante la perspectiva de que decenas de miles de pymes y familias sean incapaces de pagar sus créditos ante la crisis del covid

Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, y la titular de Economía, Nadia Calviño. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, y la titular de Economía, Nadia Calviño. (EFE)
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Hay dos tipos de errores que se pueden cometer en la gestión de esta crisis: pasarse con las ayudas y mantener vivas compañías zombi que deberían desaparecer, o quedarse corto y provocar la caída de empresas sanas que deberían sobrevivir. Tanto la banca como el Gobierno prefieren pecar de lo segundo y se han sentado de nuevo a la mesa para buscar soluciones ante el endeudamiento de empresas y familias afectadas por el covid-19, y sus efectos para el sector financiero.

Al extenderse la pandemia en marzo, el Ejecutivo y el sector financiero pusieron sobre la mesa las moratorias hipotecarias y las líneas de avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO), para atajar la crisis de liquidez. Sin embargo, el golpe económico se está agudizando y alargando más de lo que se esperaba entonces, por lo que están contemplando nuevas medidas, según ha podido confirmar este medio.

Desde que irrumpió el coronavirus, los bancos han dado ya más de 800.000 créditos a empresas y autónomos con aval del ICO, por valor de más de 100.000 millones, de los que el Estado se juega más de 76.000 millones, según datos de Economía. Junto a ello, los bancos han concedido 1,28 millones de moratorias por valor de casi 50.000 millones, según el Banco de España. De modo que se juegan casi 150.000 millones, a medias con el Estado, en créditos que pueden entrar en morosidad en caso de que la economía no despegue con fuerza.

Ante este escenario, los bancos y el ICO, dependiente del Ministerio de Economía, están estudiando distintas alternativas. Hay dos opciones: una interna, que depende de las entidades, de alargar el periodo de carencia de los préstamos con aval público, y otra externa, que sería extender el vencimiento de los préstamos más allá de los cinco años fijados como límite por la Comisión Europea (CE), algo que está chocando con la rigidez de Bruselas.

Respecto a la carencia, la mayor parte de los préstamos que concedieron los bancos con aval del ICO tenían un periodo de 12 meses, de ahí que el sector tema que los problemas se extiendan cuando pymes y autónomos tengan que afrontar su pago a partir de la próxima primavera. Según las conversaciones que hay entre Gobierno y bancos, no habría problemas por parte del ICO en que las entidades alarguen los periodos de carencia, aunque es una decisión que tendrán que tomar los bancos uno a uno.

Bajo el foco europeo

Las complicaciones surgen en los vencimientos de los préstamos. La mayoría de los que se concedieron durante los meses del confinamiento se dieron por un plazo de cinco años, el máximo del plan diseñado por Europa. Por ello, cualquier modificación debe contar con el visto bueno de Bruselas, que de momento se está manteniendo rígida en su postura, según las fuentes consultadas. Los bancos y el Gobierno están intentando abrir una vía por el hecho de que la CE aprobara que la última línea de avales del ICO —de 40.000 millonestenga vencimiento de hasta ocho años. Aun así, desde Bruselas consideran que no se pueden comparar créditos para fomentar la inversión y los que se dieron para asegurar la liquidez de las empresas.

Otro de los frentes de los bancos, en este caso al margen del Gobierno y Bruselas, son las moratorias. En este caso, las entidades concedieron estas soluciones a sus clientes afectados por el covid con préstamos al consumo e hipotecas. Lo hicieron con moratorias legales, pactadas con el Gobierno, y con otras sectoriales a más largo plazo, hasta 12 meses en caso de las hipotecas.

José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). (EFE)
José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). (EFE)

El problema de las moratorias para los bancos es su contabilidad. Hasta ahora, han contado con flexibilidad por parte del regulador, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), para no contabilizar como dudosos las hipotecas y créditos al consumo incluidos en las moratorias. El plazo expiraba el 30 de septiembre, y los bancos pidieron una nueva prórroga al organismo presidido por un español, José Manuel Campa, que les ha respondido con una negativa parcial.

"Las directrices de la EBA ayudaron a los bancos a gestionar de forma eficaz las grandes cantidades de solicitudes de clientes que deseaban participar en dichos planes. Sin embargo, la EBA no considera adecuada en este estado la extensión adicional de una medida tan excepcional. Es oportuno volver a la práctica de que cualquier reprogramación de préstamos debe seguir un enfoque de caso por caso", expone el organismo, que matiza que las moratorias ya concedidas y camino del vencimiento mantienen la flexibilidad contable, y se ha de ser más riguroso con las nuevas que se den.

Estas medidas, las líneas ICO y las moratorias, han sido clave para que la economía no colapse durante el confinamiento y para que los bancos mantengan el grifo del crédito abierto. Los expertos ven clave que su retirada sea también gradual y se alargue en el tiempo todo lo necesario, ya que la crisis del covid-19 es más brusca que cualquiera de las que ha habido hasta ahora, pero también más rápida. De ahí la idea de que aunque el tiempo no arregle los problemas, ayuda.

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