EFECTOS DE LA FUSIÓN

El FROB se juega el último préstamo del rescate en la fusión Bankia-CaixaBank

El fondo tendrá que negociar con su auditor si tiene que reconocer sus pérdidas en Bankia por la fusión, ante lo que podría aflorar un agujero de casi 5.000 millones

Foto: Jaime Ponce, presidente del Fondo de Reestructuración (FROB). (EFE)
Jaime Ponce, presidente del Fondo de Reestructuración (FROB). (EFE)
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El Fondo de Reestructuración (FROB) aborda la fusión de Bankia y CaixaBank con incógnitas en muchos frentes, uno de ellos el contable. El fondo público, que es dueño de más de un 61% de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri a través de BFA, se juega mucho en este capítulo, ya que tiene contabilizado Bankia en 9.500 millones, casi 7.000 millones por encima de los 2.600 millones en los que se valora su participación en bolsa, y casi 5.000 millones por encima del patrimonio neto que reconoce en BFA.

Fuentes próximas al fondo reconocen que es algo que tendrán que discutir con el auditor, Mazars, en caso de que se cierre la fusión antes de final de año. El FROB se expone a que la operación cambie su contabilización de Bankia, que actualmente no es por valor de mercado sino por fondos propios.

Este escollo es clave para el organismo presidido por Jaime Ponce para que no se transmita que la fusión de Bankia y CaixaBank, que en la práctica puede leerse como una venta, ha perjudicado las cuentas públicas y las opciones de recuperar el dinero del rescate financiero de 2012, mientras el grupo catalán se queda con 8.000 millones del fondo de comercio negativo ('badwill') para pagar la salida de empleados. El grupo Bankia-BMN necesitó 24.000 millones en el rescate financiero, de los que el banco ha devuelto hasta el momento 3.300 millones.

El FROB ya se quedó con fondos propios negativos en 2019 —750 millones— por la mala evolución de Bankia en bolsa y el deterioro de su participación en Sareb. Por ello, tuvo que capitalizar un nuevo tramo del préstamo europeo —3.000 millones— en febrero de este año, que el Estado tendrá que empezar a devolver en diciembre de 2022. El organismo tiene de este modo 2.250 millones de fondo patrimonial para encajar posibles pérdidas en la fusión. Aunque su regulación le permite operar con patrimonio negativo, hasta ahora nunca lo ha hecho, por lo que llegado el caso podría capitalizar un nuevo tramo del rescate europeo.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), la ministra de Hacienda, María Jesús Montero (c), el ministro de Ciencia, Pedro Duque (2d), y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), la ministra de Hacienda, María Jesús Montero (c), el ministro de Ciencia, Pedro Duque (2d), y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

Junto al posible impacto, otras fuentes consultadas por este medio señalan que podrá compensar parte del golpe patrimonial gracias a la prima que está negociando con CaixaBank en la fusión. Las negociaciones van encaminadas a que la entidad catalana pague entre un 15% y un 20% de sobreprecio por Bankia, como prima de control. Este efecto y el que se dieran a conocer las negociaciones, como adelantó este medio, han hecho que el FROB suba de 1,04 euros por título a 1,38 euros en apenas siete sesiones, apreciando en 639 millones la participación del fondo estatal. Pero sigue muy lejos de los 9.500 millones.

Las fuentes consultadas apuntan que, a pesar de este agujero en la valoración, el Estado no tendrá que contabilizarlo alegando que su participación en la nueva CaixaBank-Bankia tiene más potencial de revalorización gracias a las sinergias generadas.

Riesgo operacional

Junto al frente contable, el FROB tiene otros frentes abiertos, como el riesgo operacional. Hasta el momento, el fondo presidido por Ponce se ha limitado a explicar que analizará la operación cuando le llegue la información pertinente por parte del consejo de Bankia. Aun así, tendrá que ampliar esta información en el futuro, ya que fuentes legales consultadas por este medio cuestionan que este organismo tendría que tener información actualizada permanentemente, como reza el acuerdo de gestión publicado el 25 de enero de 2019, y tendría que estar impulsando algún tipo de proceso competitivo, como fija la regulación.

Así, por ejemplo, la Ley 9/2012 estipula que "a fin de asegurar una mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos y cumpliendo al efecto con la normativa española y de la Unión Europea en materia de competencia y ayudas de Estado, la desinversión por el FROB de los instrumentos a los que se refiere este artículo se realizará mediante su enajenación a través de procedimientos que aseguren la competencia".

Estos extremos serán examinados en adelante por el Tribunal de Cuentas, del que el fondo ha recibido tirones de orejas en el pasado.

Otro de los frentes que están generando dudas, al menos a nivel político, es el de los planes de recortes de plantilla que contempla la fusión, de entre 8.000 y 10.000 trabajadores, entre un 15% y un 20% de la plantilla del grupo resultante. En el Ejecutivo, hay miedo al coste político que provocará echar a empleados, aunque sea a través de prejubilaciones y bajas incentivadas, con el dinero generado por la venta de Bankia ('badwill') en un momento en que el Ministerio de Trabajo ha prohibido los despidos por el covid-19.

Las negociaciones para la fusión se atascaron la semana pasada ante las diferencias en el precio, en el gobierno corporativo y en otros factores como los que tiene sobre la mesa el FROB. Por ello, en lugar de aprobarse la operación el pasado fin de semana, se espera que sea analizada por los consejos a finales de esta semana.

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