El precio cae más del 50% en dos años

Grandes empresas piden rebajar su factura a las eléctricas ante el desplome de precios

Firmas con elevados consumos de electricidad apelan a cláusulas de salida bajo indemnización de sus contratos tras el derrumbe del mercado mayorista. Ya se ha dado alguna ruptura

Foto: Foto de archivo de un centro comercial con grandes cadenas comerciales. (EFE)
Foto de archivo de un centro comercial con grandes cadenas comerciales. (EFE)
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La fuerte caída del mercado mayorista de electricidad vivida desde principios de este 2020, e intensificada con fuerza por la crisis del coronavirus, está llevando algunas compañías con elevados consumos (grandes cadenas que operan a nivel nacional por todo el territorio) a solicitar a sus comercializadoras de luz rebajas en sus contratos a largo plazo (entre uno y tres años) firmados en 2018 o 2019 a unos precios muy superiores a los actuales.

Algunas de estas empresas consumidoras, señalan fuentes del sector al tanto de las negociaciones, están apelando a cláusulas que permiten la ruptura del contrato a cambio del pago de una indemnización. Según explican, con la fuerte bajada del precio en el mercado mayorista o 'pool', les compensa pagar la indemnización de salida y firmar un nuevo contrato más acorde con las condiciones actuales del mercado.

Sin embargo, en muchos casos, lo que están pidiendo estas compañías es una renegociación a la baja, y en su mayoría llegan a buen término, aunque admiten que ya se ha dado algún caso de ruptura y resolución del contrato por no alcanzar un acuerdo entre las partes.

La situación cambia con cada comercializadora. Las fuentes consultadas aseguran que la mayoría de los contratos de Endesa, la que más volumen mueve en España, no disponen de cláusulas que permitan una indemnización por salida, con lo que en este caso el consumidor está más atado a lo que firmó y solo podría cambiar estas condiciones con un pleito, algo muy improbable y complicado. Esto, además, se está notando en sus buenos resultados de la primera mitad de 2020, en que el negocio de comercialización (comprar energía a bajo precio y venderla a clientes que firmaron un precio superior) ha contribuido de forma definitiva a alcanzar uno de los mejores resultados de todo el Ibex 35 pese a la pandemia.

Sin embargo, las mismas fuentes señalan que tanto Iberdrola como EDP, segunda y cuarta eléctrica del país, disponen de cláusulas de resolución de contrato a cambio del pago de una indemnización (normalmente, una cantidad fija asociada a cada megavatio hora contratado y aún no consumido, que oscila entre los cinco y los siete euros) que, dadas las circunstancias del mercado, están siendo invocadas para forzar una renegociación a la baja.

Caso distinto es el de Naturgy, que en los últimos años ha seguido una estrategia comercial de contratos indexados al mercado mayorista, con lo que no se ve tan afectada por esta circunstancia de contratos cerrados a precio fijo por un periodo de más de un año. De hecho, lo que se está viendo ahora es que se está dando la vuelta a la situación. Precisamente hace dos años, cuando el precio del mercado mayorista rondaba los 75 euros por megavatio hora, fue la propia Naturgy la que decidió romper algunos de estos contratos que le eran onerosos o muy poco lucrativos. Apelando también a una cláusula de indemnización de salida, prefirió romper con clientes como Pontegadea (Amancio Ortega), Mutua Madrileña, AC Hoteles o Iridium (Grupo ACS), entre otros, tal y como avanzó El Confidencial.

Tanto Iberdrola como EDP disponen de cláusulas de resolución de contrato a cambio del pago de una indemnización

Ese 'modus operandi' que aplicó la energética presidida por Francisco Reynés, explican las fuentes consultadas, ahora se está dando la vuelta y precisamente fue la posición que tomó Naturgy entonces lo que les está llevando a hacer lo mismo en sentido contrario. Con un mercado mayorista que en la media de 2020 está en 30 euros el megavatio hora, quienes tienen la sartén por el mango son las empresas consumidoras, obligadas a reducir sus gastos al máximo y cuidar la caja en un escenario de fuerte caída de ingresos por la actual crisis derivada de la pandemia. El precio medio de 2020 es casi un 50% inferior al de 2018: ha pasado de casi 60 euros el MWh en la media de 2018 a 47 euros MWh en 2019, y en lo que va de 2020 (de enero a cierre de agosto) está en 30 euros por MWh.

Fuentes al tanto de la situación de las comercializadoras eléctricas admiten que se está dando esta situación, sobre todo después de que se estableciera el estado de alarma, lo que llevó al mercado mayorista español a registrar una media mensual en abril de 17 euros MWh, casi cinco veces menos del nivel de otoño de 2018, hace menos de dos años. Sin embargo, restan importancia a la situación y explican que muchos contratos son a un año y además el precio se está recuperando y volviendo a la situación de finales de 2019, aunque aún ronda los 40 euros MWh. Por otro lado, aseguran que aunque sí están teniendo que afrontar estas renegociaciones, por ahora han sido muy pocas.

Las renovables y una menor demanda hunde el 'pool'

El precio de la electricidad en el mercado mayorista lleva desde finales de 2019 yendo muy a la baja. En el mismo, contribuyen dos factores. Por un lado, la menor demanda, que cayó de forma abrupta después de que estallara la crisis del coronavirus como consecuencia de las medidas de confinamiento. Además, con la desescalada, no se ha logrado ni acercar la demanda a la situación previa a la pandemia. Máxime este verano, con unas cifras de turismo muy alejadas de las de cualquier año anterior. A todo esto hay que añadir la puesta en funcionamiento de un número creciente de instalaciones de energía renovable, que desplaza las centrales más caras que antes marcaban precio, como el carbón y el gas, fuera del mercado y provoca que el precio mayorista baje.

Todo ello está provocando preocupación en las eléctricas, que se ven forzadas a ofrecer su electricidad a precios más bajos, aunque sus costes de producción también están cayendo. Pero la creciente competencia, tanto en generación como en comercialización, hace que su margen de maniobra cada vez sea menor. De hecho, cuando han tenido que renegociar contratos con las compañías que así lo han solicitado, no han logrado soluciones imaginativas, como mantener unos mayores precios ofreciendo otro tipo de servicios como instalaciones de autoconsumo o puntos de recarga de coche eléctrico. Las fuentes consultadas aseguran que en la situación de crisis actual, todo el mundo está preocupado por la caja y por el corto plazo, por lo que aunque se trata de opciones atractivas, por ahora no están fructificando, dada la inversión que suponen. Ahora, lo más importante, o casi lo único, es sobrevivir.

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